Este modelo vive de la importación, el comercio, las
telecomunicaciones y los servicios. No se apoya en la manufactura ni en bienes
transables con alto valor agregado, que son clave para el desarrollo económico.
Por Carlos Torrealba Rangel*
La falta de un plan económico claro impide ver hacia dónde va
el país. Venezuela no avanza hacia un socialismo tradicional. Tampoco camina
hacia un capitalismo organizado. Hoy, la economía venezolana funciona bajo el
lema de "como vaya viniendo".
La realidad actual muestra un mercado libre, informal y dolarizado. Este modelo vive de la importación, el comercio, las telecomunicaciones y los servicios. No se apoya en la manufactura ni en bienes transables con alto valor agregado, que son clave para el desarrollo económico. Además, el gobierno abre las puertas al capital privado en petróleo y minería. Esto lo hace con reformas legales muy específicas, dejando atrás el viejo control estatal radical.
Sin embargo, este modelo no permite el desarrollo a largo
plazo. Sobrevivir no es igual a desarrollarse. El progreso real solo llegará
con instituciones transparentes, créditos bancarios, servicios públicos
eficientes y confianza para la inversión masiva, sustentada en reglas claras y
estables.
Para lograrlo, el país necesita un Proyecto de País
compartido, que unifique a todos los sectores alrededor de una visión de futuro
de largo plazo.
*Economista.