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30 junio, 2026

VARGAS SE DOBLA... PERO NO SE QUIEBRA

Prof. Carlos Teixeira / Opinión

Aún es prematuro para establecer un análisis serio e interdisciplinario, compuesto por ingenieros civiles, sismólogos, planificadores urbanos, geógrafos, geólogos, arquitectos, etc que explique lo ocurrido recientemente en Vargas. Seguro que estos dos terremotos, servirán de alimento cognitivo y generador de nuevos conocimientos y aportes, para que podamos desarrollar (como en otros países), la conciencia de riesgos en espacios geomorfológicos determinados, más la cultura de prevención, a través de políticas públicas de contingencia, frente a fenómenos naturales nada previsibles ni anticipables, pero que su pronto abordaje, haga mucho menor el saldo de víctimas humanas. 

lo que nos ocurrió el 24 de julio, será alimento para el debate en facultades de ingeniería de Venezuela y del mundo entero. Entonces obtendremos el gran compendio, lleno de explicaciones, conclusiones y recomendaciones técnicas que permitirán aprender de lo sufrido, su impacto humano, social, material y económico, derivados de esta terrible tragedia sísmica que con inusitada furia, se ensañó sobre la franja costero-montañosa de la tierra del sabio médico, José María Vargas, dejando una estela de destrucción espacial urbana, miles de víctimas, dolor y duelo nacional. 

 Si, ha pasado esta catástrofe en el mismo espacio donde Armando Reverón, desde su mágico Castillete, logró pintar la luz frente a su Macuto de bailes de carnaval, pescadores, Juana su modelo compañera y los uveros de playa que también inspiraron las bellas prosas romance, de Teresa de La Parra.

Hoy, Macuto y su vecina Carballeda, lucen llagas de una hecatombe, duelo y dolor, cubierta de edificios residenciales, hoteles y comercios convertidos en un montón de hierros retorcidos, pesados bloques de concreto desafiantes, ante la consternación colectiva de propios y extraños.

Las devastadoras escenas de destrucción, también se trasladan con disímil magnitud arrasadora, hacia parroquias del oeste varguense.

La antes dinámica Av. La Atlántida, llena de unidades de producción y servicios, acongoja, verla ahora, diezmada, destruida, apagada, por la afectación física y por la muerte de muchos vecinos y comerciantes que le daban vida a ese corredor vial otrora palpitante.

Se repite la misma imagen de destrucción, dolor y lágrimas en todo el eje de recreación playera y gastronómica que antes disfrutamos, en los sectores de Playa Grande, Puerto Viejo, Playa verde y rumbo a Mare Abajo, todo impactado y destruido, por este temible doblete sismo, como lo han denominado los sismólogos.

precisamente, cuandogrícolas y laboriosas parroquias de Carayaca, El Junko y su hermano El Junquito, cedieron ante la furia megatónica, del trágico fenómeno telúrico que  cambió la vida de miles de varguenses sobrevivientes, este fatídico 24 de Junio, cuando San Juan y el negro Marcelino, cantados por Billo, esperaban que los bailaran y no que  lloraran a sus pies, por haberse parado el tambor de manera abrupta y tratar desde ese instante, rescatar a familiares y amigos sepultados precisamente,  cuando ya muchos varguenses y visitantes, con prendas rojas  del santo homenajeado, esperaban el momento indicado y bien dispuestos, para gritar el icónico coro *"que no se pare" " que si se pare" que no se pare*. Todo paró ante *el rugido* caprichoso de unas *bestias derivantes, llamadas placas tectónicas*.

Vargas nuevamente, ahora por efecto de la fuerza de dos terremotos, dobla sus rodillas, pero no se quiebra, no se rinde y seguro se levantará de sus ruinas, una vez más como en el año 1999, cuando una parte del Ávila saturado arrasó con muchas propiedades y vidas. Vargas volverá a empinarse sobre estas dramáticas circunstancias. 

Lo haremos como homenaje a los que ya no podemos abrazar y que hoy despedimos con dolor y amorosos recuerdos. Por ellos, los sobrevivientes y las nuevas generaciones de varguenses, unidos como un solo pueblo, lo lograremos, con el esfuerzo colectivo nacional, la ayuda internacional y la fuerza espiritual de Dios, amo y señor de nuestros destinos.

Contamos con lo más valioso para salir de esta nueva pesadilla: Nuestra gente, su herencia resiliente, los profesionales, trabajadores necesarios y el gran amor por nuestro terruño y el gentilicio guaireño y varguense. Lo lograremos.