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19 junio, 2026

Marruecos vende el Sáhara Occidental para su explotación a empresas europeas

 La Vanguardia

Un informe presentado ante la ONU denuncia más de 170 vulneraciones de derechos humanos en los territorios ocupados en el 2025 

Gina Tosas

Fosfato, pesca, arena, sol, viento... Y ahora también hidrógeno verde. El historial de  explotación de los recursos del Sáhara Occidental por parte del Reino de Marruecos es extenso, como llevan años documentando los defensores del territorio ocupado.

Para su plan de extracción del gas sostenible, en un proyecto llamado Offre Maroc, Rabat ha facilitado la asignación de terrenos a empresas europeas en un territorio que, según la ONU, no le pertenece legalmente. En concreto, ha llamado a participar a la española Acciona, las francesas Total Energies y Engie o la saudí ACWA Power, según explica el Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos en el Territorio Ocupado en su informe anual que presentarón este jueves ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. “Todas ellas están asegurándose terrenos en territorio ocupado para sus futuros proyectos en El Aaiún, Bojador y Dajla”, aseguran los investigadores.

En el caso de Acciona, fue el consorcio ORNX, formado por la joint venture Acciona Nordex Hydrogen (ANGH) y la estadounidense Ortus, quien firmó el año pasado el acuerdo para asegurar terrenos en El Aaiún, donde estudia implantar un proyecto de producción de amoníaco renovable. 

“Se trata de un proyecto a largo plazo que aún se encuentra en una fase de estudio muy preliminar”, apuntó a La Vanguardia un portavoz de ANGH. “Cualquier desarrollo que eventualmente se lleve a cabo se ajustará plenamente a la legalidad internacional y a los acuerdos comerciales vigentes, en particular entre la UE y los países del Norte de África”, agregó la misma fuente, que también destacó el potencial del proyecto para generar empleo y desarrollo económico.

La extracción de recursos en territorios no autónomos (...) es considerada ilegal

                                  Autores del informe 'Voces de la resistencia'

El Sáhara Occidental es un territorio separado y distinto de Marruecos según el derecho internacional. Mientras Rabat reclama que la región tiene el estatus de comunidad autónoma marroquí —una demanda avalada por el gobierno de Donald Trump en su primer mandato—, el pueblo saharaui exige poder decidir su futuro en un referéndum de autodeterminación.

Desde la retirada de España en el 1976, Marruecos es considerado potencia ocupante, por lo que no tiene soberanía sobre el territorio. “La extracción de recursos en territorios no autónomos sin el consentimiento explícito del pueblo saharaui es considerada ilegal”, recuerdan los autores del informe, que mencionan acuerdos de las Naciones Unidas. Así lo dictaminó una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE del 2024 que subrayó que los pactos agrícolas y de pesca firmados entre la UE y Marruecos no eran válidos porque no incluían el mencionado permiso. 

A pesar de ello, la región atestigua la degradación de la minería de fosfatos o el vaciado de sus acuíferos, debido a las explotaciones con participación extranjera. Una certificadora contratada por la empresa de agricultura intensiva Maraissa, del grupo francés Azura, advirtió que Dajla, donde operan desde el 2006, es una región con estrés hídrico estructural, según recuerda el informe. 

“El pueblo saharaui residente en los territorios ocupados por Marruecos ve cómo la explotación de sus recursos naturales beneficia de forma desproporcionada a empresas marroquíes y a multinacionales extranjeras, mientras su situación de pobreza y dependencia se perpetúa y agudiza”, reza el documento, en el que ha colaborado el Instituto NOVACT de Noviolencia y la Asociación Catalana de Amigos del Pueblo Saharaui.

Cualquier desarrollo que se lleve a cabo se ajustará plenamente a la legalidad internacional”

                                           Portavoz de Acciona Nordex Hydrogen

Además de la “apropiación de tierras”, los autores del informe han denunciado ante la ONU más de 170 vulneraciones de los derechos humanos por parte de Marruecos durante el 2025, lo que supone un aumento del 70% respecto al año anterior. 

La investigación documenta también el endurecimiento de las represalias contra activistas, periodistas y defensores de derechos humanos — mediante la “asfixia económica” (despidos de empleos o el veto a becas universitarias), las “desapariciones forzosas” (arrestos secretos por parte de policías de paisano), el “maltrato” a prisioneros políticos o la “expulsión de 329 observadores internacionales” desde el 2014, entre otros métodos—. Asimismo, detalla la intensificación del bloqueo informativo. 

“No son incidentes aislados: son las piezas de una estrategia calculada para hacer insostenible la vida del pueblo saharaui. Y mientras eso ocurre, empresas europeas firman contratos sobre esas mismas tierras”, afirma Ghalia Djimi, defensora saharaui de los derechos humanos y miembro del Grupo de Trabajo (integrado por defensores basados en El Aaiún y activistas internacionales). Desde el 2009, la activista participa en las sesiones del Consejo de la ONU de Ginebra. 

Djimi, que estuvo desaparecida forzosamente a manos de Marruecos entre 1987 y 1991, lamenta que “todos los países aliados de Marruecos permitan que un pueblo, cuya tierra es rica en pesca y minerales, caiga en la pobreza y aboque a los jóvenes a la emigración forzosa”, añade la defensora a La Vanguardia.

No son incidentes aislados: son parte de una estrategia para hacer insostenible la vida del pueblo saharaui

              Ghalia Djimi, Defensora saharaui de los derechos humanos 

“Tenemos todos los factores para poder vivir una vida digna, pero estos países —sobre todo España, que es responsable de todo lo que estamos sufriendo, pero también Francia, Reino Unido y Estados Unidos— fomentan este imperialismo y capitalismo”, agrega.

Tomado de La Vanguardia / España. En la imagen de Giovanni Mereghetti (UCG/Getty), turbinas eólicas en el desierto cercano a El Aaiún, la capital ocupada del Sáhara Occidental.