El Frente Polisario sobrevive con emboscadas y golpes de mano
contra el ejército más tecnológico de África
Los jóvenes nacidos en los campos de
refugiados han vuelto a cargar los viejos Kalashnikov que antaño sirvieron
a sus padres y sus abuelos. Esa continuidad generacional en sí misma es una
victoria política que ningún dron puede destruir.
Hay cosas básicas que todo «hijo del fusil» tiene que conocer
antes de saber luchar. Debe saber orientarse en el desierto tan sólo
distinguiendo el color de la arena y la posición de las estrellas. Debe saber
camuflar su vehículo y dormir debajo en las horas más intensas de calor,
avanzar sin luces en la oscuridad y cocinar la breifiza, la comida típica
del soldado saharaui a base de carne y grasa seca de camello, y pan hecho en
horno natural de arena, para que los drones marroquíes no puedan ver el fuego ni
el humo. Deben saber dónde hay minas ocultas y desactivarlas, deben hacer
largas marchas con agua en la cantimplora, pero sin tocarla. Deben leer el
terreno para saber dónde puede haber un pozo de agua y deben conocer
y distinguir los vientos del desierto, como el harmattan*.
La academia Escuela Militar Mártir Luali Mustafa Sayed para
los jóvenes cadetes del Frente
Polisario ha actualizado los viejos manuales de la guerra en el
desierto. Desde sus primeros años golpean a un estado como Marruecos, con
muchos más recursos, a larga distancia y retirándose a toda velocidad. Cada año
entran unos 500 cadetes en esta academia del Polisario para convertirse en
guerrilleros. Las clases se dan en el desierto y los aspirantes deben completar
las misiones asignadas, aunque tarden varios días. El último curso presidió la
ceremonia de apertura Lahbib
Mohamed Abdelaziz, hijo del fundador de la guerrilla asesinado anteayer por un
dron marroquí. Es decir, Marruecos eliminó al responsable de formar a
la próxima generación de combatientes saharauis.
Viejos manuales
La estrategia del ejército de la antigua colonia española,
similar a la del SAS en la guerra del desierto contra las tropas del mariscal
Rommel en Egipto y Libia, se basa en golpear y desaparecer. Para ello usan
las míticas camionetas Toyota para lo que en argot militar suele llamarse una
«guerra Toyota» o «guerra de las pick-ups» a los conflictos armados en los que
el arma principal no es el tanque ni el avión sino el todoterreno ligero -el
modelo Land Cruiser o Hilux- montado con una ametralladora pesada, un
cañón sin retroceso o un lanzacohetes.
En determinados terrenos, la movilidad extrema supera a la
potencia de fuego. Un tanque puede ser destruido por una camioneta con un misil
antitanque montado encima que aparece de la nada sobre una duna, dispara y
desaparece antes de que el tanque pueda girar la torreta.
En historia militar, las fuerzas saharauis son consideradas
como las pioneras en un modo de guerra que mezcla guerrilla con armamento
pesado, mucho antes que Hizbulá y antes de popularizarse el término «guerra
híbrida». Ahora, el Polisario debe actualizarse de nuevo: una pick-up en
movimiento en el desierto es exactamente el tipo de objetivo para el que
el dron Bayraktar, ahora en manos de Marruecos, fue diseñado. Ahora deben
esperar a que lleguen los días nublados o tormentosos para actuar.
¿Qué tipo de armamento posee el Frente Polisario? En los 80,
el material blindado suministrado por Libia y Argelia lo convirtió en la
milicia más poderosa del continente. Hoy todos esos vehículos pueden
considerarse chatarra o piezas de museo. Hablamos de viejos carros de combate
T-55 entregados por Muamar Gadafi o de vehículos de infantería BMP de origen
soviético, mucho de ellos se mantienen en servicio con piezas
canibalizadas de otros modelos, igual que los lanzacohetes Grad entregados por
Argelia en 1980.
Guerra asimétrica
«El pueblo saharaui siente que cada día nos parecemos más a
los palestinos», asegura Mohamed Sidati, ministro de Asuntos Exteriores del
Polisario, en referencia a la proliferación de drones en manos de Marruecos,
que ha convertido una guerra ya desigual en asimétrica.
El mayor logro del Polisario quizás es el más difícil de
cuantificar militarmente: llevar más de 50 años resistiendo frente a un estado
con enormes recursos, apoyo occidental y superioridad tecnológica. Los
jóvenes nacidos en los campos de refugiados han vuelto a cargar los viejos
Kalashnikov que antaño sirvieron a sus padres y sus abuelos. Esa continuidad
generacional en sí misma es una victoria política que ningún dron puede
destruir. «Los marroquíes habían ignorado el famoso dicho de Federico
el Grande: 'El que intenta defender demasiado, no defiende nada'», escribió
William H. Lewis, analista militar estadounidense, sobre el fracaso marroquí
ante la guerrilla del Polisario en los años 70 y 80.
El mayor logro del Polisario fue obligar a Mauritania a
retirarse del Sáhara en 1979, coronado por el audaz ataque a Nuakchot en 1976,
cuando 200 guerrilleros recorrieron 1.000 kilómetros de desierto para
golpear la capital enemiga. Expertos militares estudian aún hoy esa campaña
como caso de referencia en guerra híbrida.
Tomado de El Mundo / España. Imagen: ANTONIO HEREDIA.
*El harmatán es un viento alisio de África Occidental frío, seco y polvoriento.
Sopla al sur del Sáhara hacia el golfo
de Guinea entre el fin de noviembre y mitad de marzo.
En su tránsito sobre el desierto toma finas partículas de
polvo (entre 0,5 y 10 micrómetros). Cuando sopla
intensamente el harmatán puede empujar el polvo y la arena hasta Norteamérica.
(Wikipedia)