La transcripción de una declaración rendida en España
por Wilmer Chavarría, alias Pipo, sostiene que funcionarios ecuatorianos
intentaron forzarlo a incriminar al expresidente Rafael Correa.
Por Orlando Pérez / Especial para
La Jornada
La
transcripción de la confesión judicial de Wilmer Chavarría Pipo,
uno de los líderes del grupo criminal ecuatoriano Los Lobos, confirma las
versiones que habían circulado en diversos medios: fue presionado para inculpar
al exmandatario Rafael Correa por el asesinato del excandidato presidencial
Fernando Villavicencio, en agosto de 2023. Y, al mismo tiempo, reitera que la
orden para ejecutar ese crimen vino del actual jefe de Estado, Daniel Noboa
Azin.
El documento de diez páginas, al que tuvo acceso La Jornada, fechado el 5 de mayo último, es el acta de transcripción de un video de 31 minutos, en el cual Chavarría es interrogado por la Fiscalía del Ecuador en Zaragoza, España, donde se encuentra detenido en la prisión de Zuera. El interrogatorio de 24 preguntas ocurre porque se lo señalaba, desde el país andino, como uno de los autores intelectuales del asesinato. De entrada, le piden que señale alguna participación en ese crimen de Correa, del exvicepresidente Jorge Glas y del ex presidente de la Asamblea Nacional, José Serrano, entre otros, ante lo cual niega enfáticamente. Pipo vive en Zaragoza desde el 1 de mayo de 2022, un año y tres meses antes de ocurrido el asesinato, como consta en el documento.
En las
elecciones de agosto de 2025, la candidata de la Revolución Ciudadana, Luisa
González, lideraba las encuestas por arriba de 40 por ciento, con lo cual tenía
asegurada la victoria. Villavicencio no llegaba a 10 por ciento y Noboa no
superaba 5 por ciento. Noboa y González disputaron la segunda vuelta y el
actual presidente ganó con una diferencia de cuatro puntos, resultado que fue
cuestionado.
En el
interrogatorio insiste que se le quiere imputar de delitos que no ha cometido.
Cuando le insisten por qué se le quiere involucrar, Chavarría dice: “Daniel
Noboa y el ministro (del Interior) John Reimberg me ven como un competidor del
narcotráfico, en un negocio en el que yo no estoy metido, pero ellos si… Ellos
se dedican al narcotráfico”.
Además,
explica que las incautaciones de drogas en países europeos se dan en
embarcaciones de las compañías bananeras de Noboa: “Ellos quieren hacer creer
que yo me dedico a lo mismo”. Asegura que su vida y su integridad “corren
realmente peligro si me entregan a Ecuador o a Estados Unidos”.
“He recibido
amenazas directas de Reimberg, que, si no declaro en contra de Correa, pues
prácticamente él me va a hacer matar y las amenazas han llegado aun estando
aquí preso en España. Si, no es un miedo, sino que es un riesgo concreto que
quiero dejar constancia formal”. Esas amenazas se las habría hecho en la cárcel
de Málaga y pide que revisen las cámaras de seguridad.
Chavarría
asegura que quien ordenó asesinar a Villavicencio fue Noboa porque lo dijo
alguien cercano a Reimberg, “una persona que le hace los trabajos sucios” y que
lo mataron “ante el temor de que Villavicencio ganara las elecciones”. El excandidato
presidencial habría tenido información de los envíos de cocaína a Europa y una
grabación de audios, “con unos chicos de 15, 16 y 17 años, en una fiesta
electrónica metiéndose tusi (un estupefaciente)”.
En la prisión
de Zuera, Chavarría habría aceptado declarar porque tiene confianza en que la
justicia española “no permitirá que desaparezca la grabación de mi
declaración”. En su momento, en un mensaje publicado en redes sociales,
Reimberg calificó de “absurdo” este documento: “Tienen pánico a la extradición…
Son capaces de inventarse los disparates más sórdidos con tal de evadir su
responsabilidad”.
Tomado de La
Jornada / México. Imagen de archivo.
