La Paz. - El
precio del dólar en Bolivia fue liberado este lunes tras 15 años de cotización
fijada por el gobierno, en un intento de atraer divisas al país para aliviar la
peor crisis económica en cuatro décadas.
La escasez de la moneda extranjera ha
llevado en los últimos años a serios desajustes fiscales y monetarios, como el
florecimiento de un dólar paralelo de masivo uso popular a un precio más alto
que el oficial.
"Estamos ordenando la economía
para que lleguen dolaritos de afuera", dijo el domingo el presidente
Rodrigo Paz, quien decretó el estado de excepción el 20 de junio tras casi dos
meses de bloqueos de rutas opositores.
"Pues ahora el gobierno reconoce
el precio que ya pagábamos todos", dijo a la AFP una vendedora de ropa de
42 años en El Alto, en uno de los mayores mercados populares de Latinoamérica,
que pidió reservar su nombre.
En esta feria a 40 mil metros de altura en los Andes, cientos de comerciantes informales como ella deben importar sus productos a la cotización del dólar paralelo, "que sube cada vez que hay algún lío político", señaló.
El precio del dólar oficial se
establecerá ahora diariamente según el promedio de las operaciones de compra
bajo libre negociación en el sistema financiero, resolvió el gobierno de
derecha de Paz.
El Banco Central abrió este lunes el
mercado con un nuevo dólar oficial a 9.73 pesos bolivianos, precio cercano al
paralelo y que supone una devaluación de casi 40% respecto del valor de 6.96
clavado por las autoridades desde 2011.
"Primer paso"
Fernando Romero, presidente del
Colegio de Economistas de Tarija, opinó que la medida producirá "efectos
directos sobre la economía de los hogares porque (...) es probable que aumenten
los precios de los bienes importados".
Pero puede ser "el primer paso
hacia (...) una menor incertidumbre y una economía más competitiva" si
ayuda a reactivar las exportaciones e inversiones extranjeras, explicó a la
AFP.
Bolivia, un país de 11.3 millones de
habitantes, vivió en los años 2000 un 'boom' económico por las exportaciones de
gas y minerales con altos precios internacionales, bajo el gobierno de Evo
Morales (2006-2019).
Pero estas industrias, nacionalizadas
por el izquierdista Morales, enfrentaron en la última década problemas de
productividad y la depreciación de los 'commodities', que llevaron a una caída
severa de las reservas en dólares.
La crisis estalló bajo el gobierno
del sucesor de Morales, Luis Arce (2020-2025), quien el año pasado sufrió la
primera recesión de Bolivia desde 1986.
Tras 20 años de gobiernos de
izquierda, Paz asumió en noviembre con la promesa de sanear la economía, pero
sus opositores rechazan un plan de reformas que incluye liquidación de empresas
públicas y ajuste del gasto.
Con el estado de excepción, el
mandatario puso fin la semana pasada a siete semanas de bloqueos de rutas por
sindicatos y organizaciones campesinas e indígenas, que desabastecieron de
combustibles y alimentos a ciudades bolivianas.
Paz ha culpado por las protestas a
Morales, quien permanece fugitivo de la justicia en su bastión político del
Trópico de Cochabamba (centro).
Sobre el exdirigente sindical
cocalero pesa una orden de captura por un caso de presunta trata de menor, que
él denuncia como persecución.
La Fiscalía acusa a Morales por una
supuesta relación con una adolescente de 15 años con la que habría tenido una
hija cuando gobernaba, con el consentimiento de los padres a cambio de
beneficios.
"Esta devaluación encubierta
(...) descarga el costo de la crisis sobre los trabajadores", publicó el
sábado Morales en X sobre la flexibilización cambiaria.
AFP - La Jornada / Imagen de archivo.
