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21 junio, 2026

Aida Quilcué: “O gana la vida, o gana la muerte”

           Entrevista a la candidata a la vicepresidencia de Colombia

La compañera de fórmula de Iván Cepeda ha transitado un camino de lucha por la paz, y ella misma ha sido víctima de la violencia. Contrasta su proyecto político con el de la ultraderecha.

Por Mercedes López San Miguel

Desde Bogotá

Aida Quilcué, candidata a la vicepresidencia de Colombia, encarna muchas luchas: la de los pueblos originarios —pertenece a la etnia Nasa—, de las mujeres, de las víctimas de la violencia y de los impulsores de la paz. La senadora y compañera de Iván Cepeda en la fórmula presidencial recibe a esta enviada en el departamento de su sobrina en el centro de Bogotá. Su vida va y viene de la capital a Popayán, en el Cauca, donde viven su hija de 27 años y su nieto de siete.

En febrero de este año, Quilcué fue atacada y secuestrada por cuatro horas por disidencias de las FARC. Es que la biografía de esta mujer está atravesada por el conflicto: perdió a su marido en 2008, cuando Edwin Legarda fue asesinado en una emboscada del Ejército colombiano. “He sido víctima de todas las formas de violencia, no solamente del uribismo, también de las mismas disidencias”, señala la senadora y destaca el contraste entre su proyecto político, favorable a continuar con el proceso de paz, frente al del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien promete “destripar a la izquierda” y crear cárceles de seguridad al estilo de las de Bukele en El Salvador. “O gana la vida o gana la muerte”, sentencia Quilcué.

—¿En qué se enfocó su campaña estas tres semanas de cara a las elecciones de este domingo?

- Este tramo ha sido muy importante porque nos reunimos con muchos estudiantes universitarios, con la juventud, con mujeres microempresarias, con la comunidad LGBTIQ+; y también con actores culturales y artísticos. Es decir, llegamos a otra población distinta a la popular y comunitaria.

-- En febrero usted fue víctima de un secuestro por la columna Dagoberto Ramos, disidencia de las FARC. ¿Cómo se combate la violencia estructural en Colombia?

--Desde el 2007 he sido perseguida de todas las formas, y los últimos hechos no son una excepción, porque sigo al lado de la gente que defiende el territorio, la autonomía, que ha luchado por la dignidad y sus derechos. Y eso tiene una respuesta de quienes nunca están de acuerdo con el ejercicio de cuidar y controlar el territorio. El nuestro es un proyecto político que encarna muchas luchas; la de las mujeres, que históricamente han sido excluidas, donde la violencia ha sido sistemática y las oportunidades han estado ausentes. Lo mismo ocurre con la juventud: ha librado muchas luchas, por ejemplo, el acceso a la educación gratuita. La comunidad LGBTIQ+ es muy perseguida también, y este gobierno inició la inclusión de una política pública sobre ella. También la comunidad con discapacidad, los vendedores ambulantes, los pueblos indígenas y los afrodescendientes. Nosotros estamos cansados de la guerra y de la persecución y consideramos que en Colombia es posible otro tipo de inclusión, y que a nadie lo persigan o lo maten por pensar diferente.

- ¿Qué harían distinto o qué continuarían con respecto al gobierno de Petro en el tema de seguridad?

- En el tema de seguridad, el presidente Petro hizo muchos esfuerzos, y a nosotros la historia nos muestra que no se silencian solo los fusiles, hay que ir mucho más allá. Y mucho más allá es con las transformaciones. El tema es que, al ser el primer presidente progresista, tuvo un bloqueo institucional muy fuerte, como el hundimiento en dos ocasiones de la reforma de presupuesto. Con Iván consideramos que hay que seguir dignificando la presencia de la fuerza pública, pero también darle las herramientas necesarias, sobre todo hoy, fortaleciendo la tecnología. Los alcaldes son los encargados de la seguridad, y lo que tiene que hacer el gobierno colombiano es articular acciones y esfuerzos con esos alcaldes para darles muchas más herramientas y contener esa inseguridad que no solamente está en la ciudad, sino también en el campo. Entonces, nosotros sí creemos que tenemos que avanzar y, paralelo a eso, lograr el desescalamiento de la violencia. Para ello tiene que haber oportunidades y se deben fortalecer mucho más las iniciativas económicas que no sean el narcotráfico, porque este ha sido el combustible de la guerra.

-- Frente a las críticas de una “Paz total” que no se logró...

--Vengo de las regiones, vengo del Cauca, que es la zona más golpeada. Y yo, siendo presidenta de la Comisión de Paz del Congreso de la República, acompañé iniciativas de paz muy importantes como la de Nariño, donde al menos se pudo contener que aumentara el asesinato, por ejemplo. Iniciaron un proceso muy importante en el norte del Cauca: en Toribío, San Francisco y Tacueyó, donde los estaban matando muchísimo. Las comunidades tomaron la iniciativa de comenzar los diálogos y obligaron al gobierno a autorizarlos. La Paz Total posiblemente no tuvo el alcance que debió haber tenido, y hay que corregir muchas cosas. Tiene que haber diálogos serios y responsables, no solamente por parte del gobierno, sino también por parte de los grupos armados. Además, debe estar presente la sociedad civil de forma muy activa, porque si no contamos con ellos, que viven el flagelo de la guerra todos los días, una paz puede ser un fracaso también. Que haya herramientas para desescalar el conflicto; que no vaya a ser como los acuerdos de paz de La Habana, que tuvieron buenos resultados, pero donde hubo gobiernos como el de Duque que incumplieron, lo cual provocó en parte ese surgimiento tan fuerte de las disidencias y otros grupos delincuenciales que hoy tenemos. Así que yo sigo todavía con esa esperanza, no porque yo lo diga, sino porque participé en muchas audiencias, y sí siento que a la gente hay que llevarle soluciones concretas.

--De llegar a ganar el candidato De la Espriella, ¿eso sería retroceder en la paz?

--Si. Estamos ante un país y ante un escenario donde decimos: o gana la vida o gana la muerte. No solo sería retroceder en la paz, también en los derechos, porque él ha dicho que va a acabar con muchas instituciones de gobierno. Eso es gravísimo; yo solo me pongo a pensar qué pasaría con los niños si se acaba el ICBF, por ejemplo. No van a ser afectados los niños de clase alta, sino los más vulnerables. (N.  la R: De La Espriella propone reestructurar el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar).

-- El Presidente Javier Milei habló en estas horas con De la Espriella, dando su respaldo abiertamente y criticando a Petro. Hay una queja de la cancillería colombiana al respecto. ¿Cómo prevé esa relación con Milei dado este antecedente?

--Nosotros tenemos que concentrarnos en el país, pero eso no quiere decir que no mantengamos la diplomacia internacional, siempre y cuando esté de por medio el respeto y la soberanía de cada país. Porque, así como ellos son autónomos y soberanos en su país, nosotros lo somos también en Colombia, y ese es un tema que lo tenemos muy claro con Iván Cepeda. Tendremos que hablar de muchos relacionamientos diplomáticos porque son necesarios; allá hay colombianos, acá también hay gente de esos países y eso no se puede romper, porque tenemos que ser responsables. Pero yo sí creo que, ante todo, debe primar el respeto por la soberanía de cada país.

- Antes del gobierno de Petro, Colombia fue un aliado estrecho de EE. UU. Para este balotaje, Trump ya ha dado su respaldo a De la Espriella. ¿Qué vislumbra?

-Estados Unidos juega a favor de los países que terminan siendo subordinados a él, y nosotros no estamos para subordinarnos. Lo que hemos dicho es que el diálogo y la diplomacia se mantienen, pero aquí debe haber un respeto. Estados Unidos, en aras de controlar no solamente a Colombia sino a Latinoamérica, sigue con su interés de incidir para que los gobiernos progresistas pierdan y gane su gente. Tenemos que seguir defendiendo la soberanía.

- El rol de la vicepresidencia en la región ha sido bastante complicado en algunos casos, incluyendo desavenencias entre Francia Márquez y Petro. ¿Cómo imagina su aporte?

Yo vengo de una lucha social, popular y comunitaria, y tengo experiencia con aquellas comunidades con las que hemos caminado por mucho tiempo. Así que- mi papel va a ser fortalecer esos procesos en la construcción de la paz. Puedo hacer un paréntesis y decir que a ninguna mujer nos ha tocado fácil romper esquemas del colonialismo. Francia es una mujer negra que tuvo el valor de abrir ese camino de ser la primera vicepresidenta en la historia colombiana. Eso fue muy importante porque rompe un esquema de quienes consideran que nadie de abajo puede llegar a gobernar.

Tomado de Página 12 / Argentina. Imagen de EFE.