La compañera de fórmula de Iván Cepeda ha transitado un
camino de lucha por la paz, y ella misma ha sido víctima de la violencia.
Contrasta su proyecto político con el de la ultraderecha.
Desde Bogotá
Aida Quilcué, candidata
a la vicepresidencia de Colombia, encarna muchas luchas: la de los pueblos
originarios —pertenece a la etnia Nasa—, de las mujeres, de las víctimas de la
violencia y de los impulsores de la paz. La senadora y compañera de Iván
Cepeda en la fórmula presidencial recibe a esta enviada en el
departamento de su sobrina en el centro de Bogotá. Su vida va y viene de la
capital a Popayán, en el Cauca, donde viven su hija de 27 años y su nieto de
siete.
En febrero de este año, Quilcué fue atacada y
secuestrada por cuatro horas por disidencias de las FARC. Es que la biografía
de esta mujer está atravesada por el conflicto: perdió a su marido en 2008,
cuando Edwin Legarda fue asesinado en una emboscada del Ejército
colombiano. “He sido víctima de todas las formas de violencia, no solamente del
uribismo, también de las mismas disidencias”, señala la senadora y destaca el
contraste entre su proyecto político, favorable a continuar con el proceso de
paz, frente al del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien
promete “destripar a la izquierda” y crear cárceles de seguridad al estilo de
las de Bukele en El Salvador. “O gana la vida o gana la muerte”, sentencia
Quilcué.
—¿En qué se enfocó su campaña estas tres semanas de
cara a las elecciones de este domingo?
- Este tramo ha sido muy importante porque nos reunimos con
muchos estudiantes universitarios, con la juventud, con mujeres
microempresarias, con la comunidad LGBTIQ+; y también con actores culturales y
artísticos. Es decir, llegamos a otra población distinta a la popular y
comunitaria.
-- En febrero usted fue víctima de un secuestro por la columna Dagoberto Ramos, disidencia de las FARC. ¿Cómo se combate la violencia estructural en Colombia?
--Desde el 2007 he sido perseguida de todas las formas, y los
últimos hechos no son una excepción, porque sigo al lado de la gente que
defiende el territorio, la autonomía, que ha luchado por la dignidad y sus
derechos. Y eso tiene una respuesta de quienes nunca están de acuerdo con el
ejercicio de cuidar y controlar el territorio. El nuestro es un proyecto
político que encarna muchas luchas; la de las mujeres, que históricamente han
sido excluidas, donde la violencia ha sido sistemática y las oportunidades han
estado ausentes. Lo mismo ocurre con la juventud: ha librado muchas luchas, por
ejemplo, el acceso a la educación gratuita. La comunidad LGBTIQ+ es muy
perseguida también, y este gobierno inició la inclusión de una política pública
sobre ella. También la comunidad con discapacidad, los vendedores ambulantes,
los pueblos indígenas y los afrodescendientes. Nosotros estamos cansados de la
guerra y de la persecución y consideramos que en Colombia es posible otro tipo
de inclusión, y que a nadie lo persigan o lo maten por pensar diferente.
- ¿Qué harían distinto o qué continuarían con respecto
al gobierno de Petro en el tema de seguridad?
- En el tema de seguridad, el presidente Petro hizo muchos
esfuerzos, y a nosotros la historia nos muestra que no se silencian solo los
fusiles, hay que ir mucho más allá. Y mucho más allá es con las
transformaciones. El tema es que, al ser el primer presidente progresista, tuvo
un bloqueo institucional muy fuerte, como el hundimiento en dos ocasiones de la
reforma de presupuesto. Con Iván consideramos que hay que seguir dignificando
la presencia de la fuerza pública, pero también darle las herramientas necesarias,
sobre todo hoy, fortaleciendo la tecnología. Los alcaldes son los encargados de
la seguridad, y lo que tiene que hacer el gobierno colombiano es articular
acciones y esfuerzos con esos alcaldes para darles muchas más herramientas y
contener esa inseguridad que no solamente está en la ciudad, sino también en el
campo. Entonces, nosotros sí creemos que tenemos que avanzar y, paralelo a eso,
lograr el desescalamiento de la violencia. Para ello tiene que haber
oportunidades y se deben fortalecer mucho más las iniciativas económicas que no
sean el narcotráfico, porque este ha sido el combustible de la guerra.
-- Frente a las críticas de una “Paz total” que no se
logró...
--Vengo de las regiones, vengo del Cauca, que es la zona más
golpeada. Y yo, siendo presidenta de la Comisión de Paz del Congreso de la
República, acompañé iniciativas de paz muy importantes como la de Nariño, donde
al menos se pudo contener que aumentara el asesinato, por ejemplo. Iniciaron un
proceso muy importante en el norte del Cauca: en Toribío, San Francisco y
Tacueyó, donde los estaban matando muchísimo. Las comunidades tomaron la
iniciativa de comenzar los diálogos y obligaron al gobierno a autorizarlos. La
Paz Total posiblemente no tuvo el alcance que debió haber tenido, y hay que
corregir muchas cosas. Tiene que haber diálogos serios y responsables, no
solamente por parte del gobierno, sino también por parte de los grupos armados.
Además, debe estar presente la sociedad civil de forma muy activa, porque si no
contamos con ellos, que viven el flagelo de la guerra todos los días, una paz
puede ser un fracaso también. Que haya herramientas para desescalar el
conflicto; que no vaya a ser como los acuerdos de paz de La Habana, que
tuvieron buenos resultados, pero donde hubo gobiernos como el de Duque que
incumplieron, lo cual provocó en parte ese surgimiento tan fuerte de las
disidencias y otros grupos delincuenciales que hoy tenemos. Así que yo sigo todavía
con esa esperanza, no porque yo lo diga, sino porque participé en muchas
audiencias, y sí siento que a la gente hay que llevarle soluciones concretas.
--De llegar a ganar el candidato De la Espriella, ¿eso
sería retroceder en la paz?
--Si. Estamos ante un país y ante un escenario donde decimos:
o gana la vida o gana la muerte. No solo sería retroceder en la paz, también en
los derechos, porque él ha dicho que va a acabar con muchas instituciones de
gobierno. Eso es gravísimo; yo solo me pongo a pensar qué pasaría con los niños
si se acaba el ICBF, por ejemplo. No van a ser afectados los niños de clase
alta, sino los más vulnerables. (N. la
R: De La Espriella propone reestructurar el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar).
-- El Presidente Javier Milei habló en estas horas con
De la Espriella, dando su respaldo abiertamente y criticando a Petro. Hay una
queja de la cancillería colombiana al respecto. ¿Cómo prevé esa relación con
Milei dado este antecedente?
--Nosotros tenemos que concentrarnos en el país, pero eso no
quiere decir que no mantengamos la diplomacia internacional, siempre y cuando
esté de por medio el respeto y la soberanía de cada país. Porque, así como
ellos son autónomos y soberanos en su país, nosotros lo somos también en
Colombia, y ese es un tema que lo tenemos muy claro con Iván Cepeda. Tendremos
que hablar de muchos relacionamientos diplomáticos porque son necesarios; allá
hay colombianos, acá también hay gente de esos países y eso no se puede romper,
porque tenemos que ser responsables. Pero yo sí creo que, ante todo, debe
primar el respeto por la soberanía de cada país.
- Antes del gobierno de Petro, Colombia fue un aliado
estrecho de EE. UU. Para este balotaje, Trump ya ha dado su respaldo a De la
Espriella. ¿Qué vislumbra?
-Estados Unidos juega a favor de los países que terminan
siendo subordinados a él, y nosotros no estamos para subordinarnos. Lo que
hemos dicho es que el diálogo y la diplomacia se mantienen, pero aquí debe
haber un respeto. Estados Unidos, en aras de controlar no solamente a Colombia
sino a Latinoamérica, sigue con su interés de incidir para que los gobiernos
progresistas pierdan y gane su gente. Tenemos que seguir defendiendo la
soberanía.
- El rol de la vicepresidencia en la región ha sido
bastante complicado en algunos casos, incluyendo desavenencias entre Francia
Márquez y Petro. ¿Cómo imagina su aporte?
Yo vengo de una lucha social, popular y comunitaria, y tengo
experiencia con aquellas comunidades con las que hemos caminado por mucho
tiempo. Así que- mi papel va a ser fortalecer esos procesos en la construcción
de la paz. Puedo hacer un paréntesis y decir que a ninguna mujer nos ha tocado
fácil romper esquemas del colonialismo. Francia es una mujer negra que tuvo el
valor de abrir ese camino de ser la primera vicepresidenta en la historia
colombiana. Eso fue muy importante porque rompe un esquema de quienes
consideran que nadie de abajo puede llegar a gobernar.
Tomado de Página 12 / Argentina. Imagen de EFE.