Si se convocan las elecciones presidenciales antes de
hacer “el trabajo sucio” del ajuste económico y de completar la etapa
de recuperación, el nuevo gobierno recibirá una economía aún sin sanear, un
país institucionalmente débil, y una sociedad descontenta que puede estallar.
El nuevo mando político caminará por un campo minado y Venezuela será un país
difícil de gobernar. El chavismo en la oposición, con el control de la mayoría
de las gobernaciones y alcaldías, aún tendría suficiente fuerza para calentar
la calle y abortar las reformas económicas que quedaron pendientes.
Por eso Trump y Rubio no tienen apuro ni interés en presionar
al gobierno interino para que convoque elecciones presidenciales, antes de que
se haya completado la fase de recuperación. Prefieren que el chavismo pague el
costo político-electoral que suele generar las duras medidas de ajuste
económico que habrá que aplicar para corregir los desequilibrios
macroeconómicos y reactivar la economía. Tratan de evitar que el nuevo gobierno
electo herede una bomba de tiempo que le puede estallar en los primeros 100 días
de su gestión y esto lleve a restaurar el viejo orden que se creía superado.
Transición con el chavismo, no contra el chavismo
Luego de la captura y extracción de Nicolás Maduro, el
chavismo mantiene el control de 23 de 24 gobernadores, 285 de 335 alcaldes y
256 de 277 diputados en la Asamblea Nacional (AN). También controla la Fuerza
Armada Nacional Bolivariana (FANB), las milicias y los colectivos armados.
Asegurar el apoyo del parlamento, gobernaciones, alcaldías y fuerzas armadas es
crucial para evitar una ola de violencia que convierta a Venezuela en un país
ingobernable.
Al referirse al papel de María Corina Machado (MCM) en la
transición política venezolana, Trump dijo: "Creo que sería muy
difícil para ella ser líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país. Es una
mujer muy agradable, pero no tiene el respeto". MCM tiene proyección
internacional, pero no tiene una base interna de poder institucional que la
respalde. No controla el territorio, ni la AN, ni la FANB, y es rechazada
por el sector de la oposición que participó en las elecciones parlamentarias y
regionales, y fue etiquetado como alacranes y colaboracionistas por el aparato
comunicacional de MCM.
Si algo quedó claro luego de la extracción de Maduro es que
ni Trump ni Rubio tienen confianza en el liderazgo opositor venezolano para
dirigir la transición. No encuentran a nadie con el apoyo y respeto suficientes
para garantizar la gobernabilidad de Venezuela, ni la protección de los
intereses de EEUU. Por eso Trump se seguirá entendiendo con
quienes controlan el territorio, las instituciones y el aparato militar y
policial venezolanos.
El Plan de las Tres Fases
Para controlar la transición política en Venezuela, Donald
Trump y Marco Rubio implantaron un plan de tres fases:
Fase I: Estabilización política y social.
Fase II: Recuperación económica.
Fase III: Legitimación democrática.
La fase de estabilización se considera concluida
Antes de ordenar la captura de Maduro, Trump tenía claro que
el control del territorio y las instituciones venezolanas lo tiene el
oficialismo, no la oposición. Por eso, en lugar de desatar una cacería de
brujas contra el chavismo que hubiese hundido al país en una ola de violencia y
destrucción, se vio obligado a reconocer que la transición tiene que ser con el
chavismo y no contra el chavismo. Trump mostró su mano dura con la captura de
Maduro y en el chavismo ya no tienen dudas de lo que es capaz de hacer si el
juego se tranca. Reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta interina y
le retiró las sanciones personales para que pueda negociar con el gobierno
de EEUU, sin objeciones de la Justicia estadounidense que prohíbe acuerdos y
transacciones con personas sancionadas.
La fase de recuperación económica está en pleno
desarrollo
Hasta ahora, las medidas de ajuste económico han sido a cuentagotas,
reactivas y desarticuladas que se contradicen y mediatizan entre sí. Para que
la recuperación económica sea estable y sostenida se necesita un Programa
de Reformas Económicas con las medidas correctas, aplicadas en un orden
lógico y a la velocidad adecuada. Con este fin, EEUU gestiona la
reincorporación de Venezuela al Fondo Monetario Internacional, quien será el
que supervisará el diseño y ejecución del programa de ajuste económico.
La tercera fase de legitimación democrática queda
pospuesta
La transición política estable y duradera es un asunto de
viabilidad económica, no de legitimidad democrática. Habrá elecciones
cuando se construya la viabilidad económica de la transición política. Trump
-en vez de presionar elecciones que lo obligarían a negociar con un gobierno
legítimo el levantamiento de las órdenes ejecutivas y de las sanciones-,
prefiere mantener esta arquitectura de control sobre la industria petrolera
venezolana y entenderse con un gobierno que se ha mostrado dispuesto a cooperar
con los intereses energéticos y geopolíticos de EEUU. Por eso aparta a MCM de
las etapas de estabilización y recuperación, y no presiona por la legitimación
democrática.
¿Cuándo se realizarán las elecciones presidenciales en
Venezuela?
Según la Constitución venezolana, la Ausencia
Temporal del presidente de la República se declara por un período de 90
días, con una sola prórroga de 90 días más. Una vez que se venzan los 180 días
se declarará la Ausencia Absoluta y en el curso de los siguientes 30
días debe fijarse la fecha para las elecciones presidenciales, con las que
comenzaría la tercera etapa de legitimación democrática.
Pero la etapa de recuperación económica es muy compleja y
puede durar dos años. A las medidas de ajuste
económico suele atribuirse un impacto social y un costo político-electoral. Para
aliviar el déficit fiscal y erradicar su financiamiento con emisiones de dinero
inflacionario, el nuevo gobierno tendría que sincerar las tarifas de los
servicios públicos de electricidad, agua, gas y telecomunicaciones. La eliminación de subsidios indebidos
como el de la gasolina; la privatización de empresas públicas; la fusión de
ministerios, liquidación de entes públicos y ajuste de nóminas; y, la reducción
del gasto público en general, suele ser el "trabajo sucio" que ningún
nuevo gobierno quiere heredar. Por lo tanto, las elecciones presidenciales se
convocarán en el año 2028, cuando se haya completado el programa de ajuste y
consolidado la fase de recuperación económica.
La viabilidad económica de la transición política
Macri heredó del kirchnerismo unas tarifas de los servicios
públicos tan bajas que su recaudación no permitía cubrir los costos de
mantenimiento. Para corregir el déficit fiscal y aliviar las presiones
inflacionarias, tomó la decisión de sincerar las tarifas de los servicios
públicos, pero la clase media urbana, las pymes y los trabajadores sintieron
que sobre sus espaldas recaía el mayor peso del ajuste. El
creciente descontento social se expresó en un costo político-electoral que
abortó las reformas económicas y llevó al reemplazo del gobierno que impulsó
las mismas.
En Ecuador, la
reducción del subsidio a la gasolina -con su impacto en las tarifas de
transporte público-se anunció luego de aprobar una ley que ofreció generosas
exoneraciones de impuestos a las grandes inversiones de capital. En Chile, el
aumento en las tarifas del Metro fue la gota que rebosó el vaso y dejó al
descubierto el enorme descontento social acumulado a lo largo de varios años.
Quienes argumentan que sin cambio
político no habrá cambio económico y presionan para convocar elecciones, no están
prestando suficiente atención a los costos que generan las medidas
de ajuste económico. En Venezuela, la viabilidad económica de la transición
política, sin marchas y contramarchas, tiene que mirarse en el espejo de esos
países. Los problemas económicos heredados después de
largos períodos de gobiernos populistas y severas sanciones financieras,
petroleras y comerciales no pueden corregirse cargando el costo del ajuste
sobre los sectores más vulnerables de la economía y la sociedad.
¿Cuánto puede durar la tutela de EEUU sobre Venezuela?
Si al cambio de gobierno le sigue un clima de protestas y
conflictividad social que amenace con restaurar el viejo orden que ya se creía
superado, EEUU puede prolongar el control y tutela sobre la producción e
ingreso petroleros venezolanos, hasta que se completen las reformas económicas
pendientes.
La OE 14373 y las licencias OFAC no son
señales de levantamiento de sanciones, sino piezas claves de una sofisticada
arquitectura de control sobre las actividades de exploración, extracción,
exportación y refinación del petróleo y gas venezolanos. Operan como un filtro
de rivales geopolíticos y comerciales para alinear la industria petrolera
venezolana con los intereses energéticos y geopolíticos de EEUU. Al
imponer mecanismos de control, condiciones de uso y criterios de selección se
dificulta la entrada de inversiones europeas y asiáticas que le pueden disputar
a EEUU el control operativo y la tutela financiera sobre el país que cuenta con
las reservas de petróleo más grandes del mundo.
Por lo tanto, no son órdenes ni permisos aislados, sino un
engranaje de tutelaje administrativo que se puede prolongar después que se
elija un nuevo gobierno, en la etapa de legitimación democrática. Incluso, bajo
una Administración Demócrata, EEUU mantendría vigentes la Orden Ejecutiva 14373
y las licencias OFAC, tal como lo hizo la Administración Biden que siguió al
primer mandato de Trump.
Recordemos lo que dijo Marco Rubio cuando fue interpelado en
el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para determinar si la
Administración Trump había sobrepasado los límites de la soberanía
venezolana: “Quien crea que Venezuela recuperará su autonomía de forma
inmediata, sin pasar por este filtro de administración estratégica, simplemente
está leyendo mal el momento histórico”.
¿Quién puede asegurar, entonces, que la arquitectura de
control sobre el ingreso petrolero, el comercio exterior y las inversiones en
Venezuela se desmontará una vez que se hayan celebrado las elecciones
presidenciales?
¿Quién puede asegurar que la tutela de EEUU sobre Venezuela
no se va a mantener vigente luego de una eventual victoria de los demócratas?
Publicado originalmente por Pedagogía
Económica y Política.