Por Víctor Baptista* / Opinión
Han pasado cuatro meses desde que se llevaron a Maduro y a
Cilia para New York y la incertidumbre se mantiene. Es obvio, el régimen sigue
en el poder, lo único que sabemos, hasta ahora, es que Trump y Delcy mantienen los
negocios petroleros y del oro en un ambiente próspero, aunque los venezolanos
en su mayoría siguen aguantando la pela de sueldos de hambre, de pensiones
indignas y atrapados entre inflación y apagones.
A estas alturas uno se pregunta, ¿habrá transición? Porque ese plan de los tres pasos pareciera una pausa que empieza a desencajar. La cúpula chavista, como lo he dicho anteriormente, juega a alargar su tiempo en el poder, el Rodrigato está peinando al entorno madurista, pero el país sigue de mal en peor. Es claro que mientras no se presione para que se inicie la transición, que garantice nuevos TSJ, CNE, Fiscalía, Contraloría, esa transición se mantendrá en el limbo político.
Somos un país TUTELADO,
tanto el Rodrigato, como la oposición liderada por MCM, y allí está el problema,
ese tutelaje excluye a todos los venezolanos, los mayormente afectados por la
crisis que lleva 27 años como si nada. La dirigencia política debe hablar
claro, dejar la parafernalia y dedicarse a exigir que el Rodrigato, USA y la oposición
inicien los acuerdos necesarios para los entendimientos que nos lleven a la
transición. Dejar las diatribas, la desinformación y esa emocionalidad banal
que en nada ayudan al ciudadano. Los días y meses pasan y la crisis sigue carcomiendo
la agitada vida de los venezolanos ante un régimen que cada día se le ven más las
costuras de su propio calvario interno y que no tendrá vuelta atrás.
*Dirigente político en el estado Aragua.
