Nelson Acosta Espinoza * / Opinión
Heterogéneo, dispar y múltiple así pudiéramos calificar el debate político actual. A pesar de esas peculiaridades es posible encontrar coincidencias en las distintas lecturas que se han intentado llevar a cabo a cerca de nuestra realidad.
Como es previsible algunas, hacen
gala de poseer una "inteligencia" o "comprensión" del
entorno superior a otras versiones que le hacen competencia.
Diferencias que están relacionadas,
por una parte, con las matrices teóricas que proporcionan inteligibilidad a sus
respectivos análisis y, por la otra, por la acogida que les dispensa el
colectivo hacia el cual ha sido orientado su diseño.
*La "verdad", en consecuencia, estaría contenida en la versión “aceptada" mayoritariamente por parte del público o el colectivo respectivo y, de esa circunstancia, se desprenderá la validez argumental y la practicidad de la propuesta*.
Más allá de la discusión en torno a
la validez de una determinada teoría, táctica o estrategia existe una premisa
que tiene pertinencia en distintos escenarios.
Llámese familiar, vecinal, cultural o
político.
*Dice así: "Hay que temerles más
a los estúpidos qué a los malvados"*
¿Cómo interpretar esta afirmación?
¿Quién la pronunció? ¿Cuál fue su intención? ¿Es aplicable a nuestras
circunstancias y retrata a personajes de nuestra actualidad política?
Es obvio que estas interrogantes susciten distintas respuestas y aspiro poder despejarlas en las líneas que siguen. Será un ejercicio destinado advertir sobre la posibilidad que personalidades estúpidas puedan ejercer posiciones de poder. Práctica más usual de lo que imaginamos.
Iniciaré este breve escrito identificando el autor de la lapidaria frase que encabeza estas cortas líneas. Dietrich Bonhoeffer, teólogo protestante opositor al nazismo silenciado por el régimen de Hitler.
Para este pensador la estupidez es peor que la maldad (es decir, generar sufrimiento a otros conscientemente) debido a que la primera puede ser manipulada y utilizada para los fines de la segunda. En sus palabras “todo fuerte auge del poder en la esfera pública infecta de estupidez a una gran parte de la humanidad"
*Esto ocurre porque la estupidez no
inhabilita la posibilidad de obtener cargos públicos y porque la naturaleza del
poder exige que las personas renuncien a ciertas facultades necesarias para el
pensamiento inteligente, tales como la reflexión, la criticidad y la
independencia*.
*Es cómo sí slogans y lemas se
apoderan de la conciencia del actor. Ahora tiene un guión que leer en el que la
sonrisa ocupa el lugar del cerebro. *
En las dos últimas décadas y
media, la oposición (un sector) ha estado "encarcelada" dentro de
esta lógica.
*La gestualidad estridente, consignas
vacías, soluciones, comités y gerentes adhoc, libretos y sus respectivas animaciones,
reuniones en el exterior han sido los marcos donde esta estupidez ha estado
enclavada a todo lo largo de la existencia de este autoritarismo bolivariano. *
Estamos próximos a una transición
política e histórica.
Ojo, los "malvados" les
cuesta hacerse con el poder. Necesitan que los estúpidos les hagan su trabajo.
Hay conductas que apuntan con fuerza
en esa dirección.
Esperemos que la historia no se
repita.
*Profesor (J) de la Universidad de Carabobo.
