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17 mayo, 2026

Estados Unidos. Cómo Mamdani llevó el déficit de Nueva York a cero sin apuntar contra los pobres

Nueva York cierra su mayor déficit desde la Gran Recesión: cómo Mamdani equilibró el presupuesto sin subir impuestos a la propiedad.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el martes 13 de mayo de 2026 que la ciudad cerró por completo un déficit presupuestario que superaba los 12.000 millones de dólares, el más grave desde la Gran Recesión. Lo hizo sin tocar las reservas de emergencia, sin aumentar el impuesto a la propiedad y sin recortar servicios esenciales.

El resultado es un presupuesto ejecutivo de 124.700 millones de dólares para el año fiscal 2027, presentado formalmente ante el Concejo Municipal este mismo martes.

«Hemos cerrado la brecha por completo, hasta cero. No ha sido fácil, pero hemos equilibrado el presupuesto sin cargar el peso sobre las espaldas de los trabajadores de Nueva York», declaró Mamdani en conferencia de prensa en el Ayuntamiento.

La pregunta concreta es cómo llegó a ese número. La respuesta tiene tres partes bien diferenciadas.

El Estado aportó casi US$8.000 millones en dos años

La pieza más grande del rompecabezas fue Albany. La gobernadora Kathy Hochul respaldó una transferencia de 4.000 millones de dólares adicionales a la ciudad, llevando la ayuda estatal total a casi 8.000 millones en el período 2026-2027. De ese paquete, 352 millones son ayuda directa, y 3.200 millones provienen de autorizaciones estatales que incluyen reestructuración de deuda previsional y flexibilidad en el mandato de reducción del tamaño de las clases escolares.

Hochul también autorizó un nuevo impuesto estatal sobre segundas residencias de lujo —el llamado pied-à-terre tax— aplicable a propiedades con valor superior a 5 millones de dólares que no sean residencia principal. Se estima que generará 500 millones de dólares anuales, aunque los detalles técnicos del gravamen aún se están negociando en Albany como parte del presupuesto estatal, que lleva semanas de retraso.

El acuerdo también transfirió de vuelta a la órbita estatal gastos que históricamente habían sido desplazados a la ciudad, como los beneficios por muerte en acto de servicio para familias de bomberos y policías, lo que representa un ahorro adicional de 202 millones de dólares.

Impuestos focalizados en los sectores de mayor patrimonio

Mamdani había prometido en campaña que gravaría a los ricos, y el presupuesto incluye dos medidas en esa dirección. La primera es el pied-à-terre tax ya mencionado. La segunda es la reducción del crédito fiscal para entidades no incorporadas (UBT por sus siglas en inglés), un beneficio que, según el propio alcalde, favorece principalmente a contribuyentes millonarios. Esa reducción aportará 68 millones de dólares adicionales.

Ambas medidas son modestas en términos absolutos frente al tamaño del déficit, pero tienen un valor político significativo: permitieron a Mamdani sostener el relato de que los trabajadores no absorbieron el ajuste.

Lo que no prosperó fue la propuesta más ambiciosa: un aumento del 9,5% en el impuesto a la propiedad que habría generado 3.700 millones. El alcalde lo había presentado en febrero como mecanismo de presión sobre Albany. La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, lo descartó de inmediato. En los hechos, nunca fue una política viable.

Ahorro interno: US$1.770 millones sin recortar servicios

La tercera pata del plan fue un proceso de eficiencia interna. Mamdani ordenó a cada agencia municipal designar un «director de ahorro» (chief savings officer) con mandato de reducir entre 1,5% y 2,5% de sus costos. El resultado fue 1.770 millones de dólares en ahorros, conseguidos principalmente a través de la no cobertura de vacantes, renegociación de contratos y racionalización del programa de vouchers habitacionales CityFHEPS, uno de los mayores generadores de gasto discrecional de los últimos años.

A eso se suma la reestructuración del calendario de aportes a los fondos de pensiones, que distribuye pagos extraordinarios a lo largo de un período más extenso y libera 2.300 millones de dólares en el presupuesto inmediato. La medida fue acordada con Hochul y, según Mamdani, no afecta los beneficios de jubilados ni de trabajadores activos.

El equilibrio fiscal tiene una cara menos publicitada

Organismos de control como The City y la Citizens Budget Commission advirtieron esta semana que el plan descansa en fondos de corto plazo —los llamados one-shots— para financiar programas permanentes. La postergación de los pagos a pensiones implica que generaciones futuras de contribuyentes absorberán esa deuda. Y el propio presupuesto proyecta un déficit de 7.000 millones de dólares para el año fiscal 2028, que deberá resolverse en apenas doce meses.

Dicho de otra manera: el déficit de hoy está cerrado. El de pasado mañana, todavía no. El presupuesto ejecutivo deberá ser aprobado por el Concejo Municipal antes del 30 de junio, fecha límite del año fiscal. La presidenta del Concejo, Julie Menin, y la titular del Comité de Finanzas, Linda Lee, señalaron que iniciarán audiencias públicas en las próximas semanas.

Varios rubros del acuerdo con Albany —incluyendo el pied-à-terre tax y la flexibilidad en el mandato de clases— aún no están formalmente aprobados en el presupuesto estatal, que lleva semanas de negociación.

Texto tomado de La Red 21 / Uruguay. Foto de archivo.