Nueva York cierra su mayor déficit desde la Gran
Recesión: cómo Mamdani equilibró el presupuesto sin subir impuestos a la
propiedad.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el martes
13 de mayo de 2026 que la ciudad cerró por completo un déficit presupuestario
que superaba los 12.000 millones de dólares, el más grave desde la Gran
Recesión. Lo hizo sin tocar las reservas de emergencia, sin aumentar el
impuesto a la propiedad y sin recortar servicios esenciales.
El resultado es un presupuesto ejecutivo de 124.700 millones
de dólares para el año fiscal 2027, presentado formalmente ante el Concejo
Municipal este mismo martes.
«Hemos cerrado la brecha por completo, hasta cero. No ha sido
fácil, pero hemos equilibrado el presupuesto sin cargar el peso sobre las
espaldas de los trabajadores de Nueva York», declaró Mamdani en conferencia de
prensa en el Ayuntamiento.
La pregunta concreta es cómo llegó a ese número. La respuesta
tiene tres partes bien diferenciadas.
El Estado aportó casi US$8.000 millones en dos años
La pieza más grande del rompecabezas fue Albany. La
gobernadora Kathy Hochul respaldó una transferencia de 4.000 millones de
dólares adicionales a la ciudad, llevando la ayuda estatal total a casi 8.000
millones en el período 2026-2027. De ese paquete, 352 millones son ayuda
directa, y 3.200 millones provienen de autorizaciones estatales que incluyen
reestructuración de deuda previsional y flexibilidad en el mandato de reducción
del tamaño de las clases escolares.
Hochul también autorizó un nuevo impuesto estatal sobre
segundas residencias de lujo —el llamado pied-à-terre tax— aplicable a
propiedades con valor superior a 5 millones de dólares que no sean residencia
principal. Se estima que generará 500 millones de dólares anuales, aunque los
detalles técnicos del gravamen aún se están negociando en Albany como parte del
presupuesto estatal, que lleva semanas de retraso.
El acuerdo también transfirió de vuelta a la órbita estatal
gastos que históricamente habían sido desplazados a la ciudad, como los
beneficios por muerte en acto de servicio para familias de bomberos y policías,
lo que representa un ahorro adicional de 202 millones de dólares.
Impuestos focalizados en los sectores de mayor
patrimonio
Mamdani había prometido en campaña que gravaría a los ricos,
y el presupuesto incluye dos medidas en esa dirección. La primera es el
pied-à-terre tax ya mencionado. La segunda es la reducción del crédito fiscal
para entidades no incorporadas (UBT por sus siglas en inglés), un beneficio
que, según el propio alcalde, favorece principalmente a contribuyentes
millonarios. Esa reducción aportará 68 millones de dólares adicionales.
Ambas medidas son modestas en términos absolutos frente al
tamaño del déficit, pero tienen un valor político significativo: permitieron a
Mamdani sostener el relato de que los trabajadores no absorbieron el ajuste.
Lo que no prosperó fue la propuesta más ambiciosa: un aumento
del 9,5% en el impuesto a la propiedad que habría generado 3.700 millones. El
alcalde lo había presentado en febrero como mecanismo de presión sobre Albany.
La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, lo descartó de inmediato. En
los hechos, nunca fue una política viable.
Ahorro interno: US$1.770 millones sin recortar
servicios
La tercera pata del plan fue un proceso de eficiencia
interna. Mamdani ordenó a cada agencia municipal designar un «director de
ahorro» (chief savings officer) con mandato de reducir entre 1,5% y 2,5% de sus
costos. El resultado fue 1.770 millones de dólares en ahorros, conseguidos
principalmente a través de la no cobertura de vacantes, renegociación de
contratos y racionalización del programa de vouchers habitacionales CityFHEPS,
uno de los mayores generadores de gasto discrecional de los últimos años.
A eso se suma la reestructuración del calendario de aportes a
los fondos de pensiones, que distribuye pagos extraordinarios a lo largo de un
período más extenso y libera 2.300 millones de dólares en el presupuesto
inmediato. La medida fue acordada con Hochul y, según Mamdani, no afecta los
beneficios de jubilados ni de trabajadores activos.
El equilibrio fiscal tiene una cara menos publicitada
Organismos de control como The City y la Citizens Budget
Commission advirtieron esta semana que el plan descansa en fondos de corto
plazo —los llamados one-shots— para financiar programas permanentes. La
postergación de los pagos a pensiones implica que generaciones futuras de
contribuyentes absorberán esa deuda. Y el propio presupuesto proyecta un
déficit de 7.000 millones de dólares para el año fiscal 2028, que deberá
resolverse en apenas doce meses.
Dicho de otra manera: el déficit de hoy está cerrado. El de
pasado mañana, todavía no. El presupuesto ejecutivo deberá ser aprobado
por el Concejo Municipal antes del 30 de junio, fecha límite del año fiscal. La
presidenta del Concejo, Julie Menin, y la titular del Comité de Finanzas, Linda
Lee, señalaron que iniciarán audiencias públicas en las próximas semanas.
Varios rubros del acuerdo con Albany —incluyendo el
pied-à-terre tax y la flexibilidad en el mandato de clases— aún no están
formalmente aprobados en el presupuesto estatal, que lleva semanas de
negociación.
Texto tomado de La Red 21 / Uruguay. Foto de archivo.
