Próximo a dejar su mandato el
7 de agosto, Petro logró reducir, desde 2022, la pobreza monetaria en 13 por
ciento, es decir, 2 millones 200 mil personas que mejoraron su calidad de vida.
Jairo Gómez, Especial para La
Jornada
Bogotá. Si un indicador
caracterizó el gobierno del presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue la
reducción de la pobreza: cerca de 3 millones de colombianos viven hoy en
mejores condiciones que hace cuatro años.
Próximo a dejar su mandato el 7 de
agosto, Petro logró reducir, desde 2022, la pobreza monetaria en 13 por ciento,
es decir, 2 millones 200 mil personas que mejoraron su calidad de vida.
Otro indicador, relacionado con la
pobreza, pero esta vez extrema, también se redujo ostensiblemente: un millón de
colombianos cuentan con comida en sus cocinas.
Tres millones 200 mil adultos mayores
que no habían logrado una pensión hoy reciben un bono mensual cercano a 90
dólares, unos 250 mil pesos colombianos.
Los indicadores sociales del “gobierno del cambio”, como lo bautizó el presidente Petro, son el mejor balance de una política social que se propuso cuando comenzó su mandato en 2022.
Sacar de la inseguridad alimentaria a
800 mil pobres, garantizar agua potable a un millón 900 mil colombianos e
instalarle a otro millón 600 mil habitantes de pueblos y veredas
alcantarillado, ejemplifica el mejoramiento social de muchas comunidades, según
el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que concluyó:
“contribuyó a que un millón 800 mil ciudadanos salieran de la miseria extrema”.
Tras poner en marcha una reforma
agraria en cumplimiento del acuerdo de paz de 2016, el gobierno adquirió y
formalizó 2.5 millones de hectáreas para entregarlas a campesinos,
afrodescendientes y comunidades indígenas.
“Es la mejor reforma agraria que se
ha hecho en Colombia en un siglo”, dijo recientemente el presidente Petro ante
una multitud de campesinos.
En la actualidad, el consumo de los
colombianos es uno de los principales motores del crecimiento económico, con un
promedio de 2.7 por ciento en los últimos tres años; según el DANE, este
comportamiento obedece al incremento del salario mínimo vital en 23.7 por
ciento en 2025, pero también a un acumulado de 40 por ciento de aumento desde
2023.
Según el Center for Economic and
Policy Research (CEPR), un centro de investigación independiente con sede en
Estados Unidos, hoy los colombianos tienen 40 por ciento más de poder
adquisitivo, es decir, más dinero en sus bolsillos; para el DANE, este indicador
comprueba que los avances sociales señalan que son más los colombianos que han
migrado a la clase media.
Esa reducción de la pobreza y la
migración de más gente a la clase media, en opinión del ministro de Hacienda de
Colombia, Germán Ávila, se debe a que, no obstante haberse aumentado el salario
mínimo vital en 23.7 por ciento, el desempleo cayó a 8.8 por ciento, el más
bajo de lo que va del siglo XXI.
Colombia registra una inflación
controlada de 5.6 por ciento, 8 puntos porcentuales menos que en el gobierno
del derechista Iván Duque, que entregó el país con una tasa por encima de 13
por ciento.
Los indicadores macroeconómicos del
país son óptimos, de acuerdo con observadores independientes que resaltan la
significativa reducción de la deuda externa con órganos de crédito
internacional de 42 a 27 por ciento que, en términos monetarios, significan 10
mil millones de dólares menos que se adeudan.
En conclusión, de acuerdo con el
CEPR, “la elección de Petro en 2022 representó una ruptura clara con los
gobiernos conservadores del país, y los resultados económicos y sociales
reflejan ese cambio: una reducción drástica de la pobreza, una distribución de
tierras sin precedente en años recientes, un aumento del gasto social y un
incremento significativo del salario mínimo en términos reales”.
La Paz Total
Para muchos es el lunar del gobierno
Petro y se cuestiona que la Paz Total nunca tuvo un objetivo claro, al optar
por un modelo más orientado a pactar negociaciones por separado en los
territorios donde la cruda violencia afecta a comunidades campesinas, afros e
indígenas.
Pese a las críticas, dos procesos de
paz van por buen camino de negociación, en una etapa avanzada con Zonas de
Ubicación Temporal en el sur del país con La Coordinadora Bolivariana, y en el
noroccidente de Colombia con El Clan del Golfo, una poderosa estructura
narcotraficante que combina sus ingresos con la minería ilegal y que conforman
cerca de 8 mil hombres.
Petro reconoció el fracaso en las
negociaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y las
llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y
decidió autorizar una persecución implacable de las fuerzas militares contra
estas organizaciones que denomina “organizaciones traquetas (delictivas)
dedicadas al narcotráfico”.
Relaciones internacionales
Se estima que Gustavo Petro también
modificó el paradigma en materia internacional: rompió relaciones con Israel
tras el genocidio en Gaza, apoyó el proceso contra el primer ministro israelí,
Benjamin Netanyahu, en la Corte Penal Internacional y con Estados Unidos cambió
la sumisión por una relación de igual a igual, no obstante una balanza
comercial favorable a Washington.
Petro no dudó en calificar la llamada
guerra contra el narcotráfico como un fracaso y propuso una lucha contra ese
flagelo atacando a los jefes de la mafia y sus finanzas y no al campesino
cultivador.
En este rubro, Petro espera dejar su
gobierno con la erradicación de 42 mil hectáreas, como se lo prometió al
presidente Donald Trump en su visita de febrero.
Cuatro años, tiempo que dura el
periodo presidencial, fueron el resultado de un gobierno con énfasis en las
soluciones sociales de su pueblo.
Tomado de La Jornada / México. Imagen de archivo.
