El pez de agua dulce más grande del
mundo, un depredador de casi 200 kilos que habita en América del Sur, es capaz
de comer pirañas.
Por Valentina Araya
Debido a su enorme extensión y a la
gran variedad de climas que posee, América del Sur alberga una
fauna excepcional. Entre los miles de animales que habitan los ríos de la
región, destaca un pez que,
lejos de generar admiración, preocupa por el peligro que representa.
Considerado el pez de
agua dulce más pesado capturado con mosca. El ejemplar, reconocido
oficialmente por el Guinness World Records, alcanzó un peso de
188,46 kilos. Sin embargo, detrás de su imponente tamaño se esconde un
depredador que es capaz de alimentarse de pirañas y otras especies, alterando
el equilibrio natural de los ecosistemas donde habita.
Se trata del Arapaima gigas (Paiche), un pez que puede llegar a medir más de 3 metros de largo. Este fue introducido en Bolivia de manera accidental en 1976. Aunque no hay estudios que establezcan los daños que causa en los ríos amazónicos del país, hay lugares en donde a partir de su presencia, los peces nativos desaparecieron.
A diferencia de otros peces depredadores
como la piraña, este pez tiene dientes pequeños y no
especialmente afilados. Pero su falta de dientes impresionantes no le impide
comer pirañas y muchos otros peces, además de plantas, moluscos y
pájaros, todo lo cual consume como una aspiradora gigante.
Una amenaza latente en el Amazonas
El paiche podría expandirse por gran
parte de la Amazonía en las próximas décadas, convirtiéndose en una amenaza
para la biodiversidad de los ríos. Sin embargo, para muchos
pescadores locales su llegada también significó una oportunidad económica.
Al principio, varias personas
desconfiaban de consumir un pez tan grande, por lo que algunos
pescadores incluso lo comparaban con un bagre para hacerlo más aceptado. Con el
tiempo, el paiche comenzó a venderse y hoy ya forma parte de la alimentación en
distintas regiones de Bolivia.
Capturarlo no es sencillo. Este pez necesita
subir constantemente a la superficie para respirar, por lo que suele permanecer
en lagos y lagunas de aguas tranquilas. A medida que su presencia aumenta, los
pescadores deben viajar cada vez más lejos, internándose durante días en zonas
remotas de la Amazonía. Esta expansión también ha comenzado a provocar
conflictos con comunidades indígenas.
Tomado de UNO / Argentina (Con ligeras modificaciones).