Los autócratas y dictadores muestran su verdadera cara cuando
se hace público su estilo de vida. Ese es el caso del dictador rumano
Nicolae Ceausescu o del expresidente ucraniano Viktor Yanukovich. Las
imágenes de sus dorados inodoros quedaron grabadas en la memoria
colectiva de sus países.
Ahora, Viktor
Orbán y los líderes de su derrocado régimen viven un
momento similar: el primer ministro, Péter Magyar ,
ha publicado videos en Facebook de varios
recorridos por la residencia oficial de Viktor Orbán,
en el Castillo de Buda, y dos ministerios, donde se pueden apreciar
habitaciones gigantescas amuebladas de forma ostentosa.
Uno de los videos recibió ocho millones de visitas en un solo
día, en un país que cuenta con una población de poco menos de diez millones de
habitantes.
Ira y satisfacción
Para muchos húngaros, las imágenes provocan ira, pero también satisfacción y la sensación de recuperar la dignidad, porque la élite ha quedado por fin al descubierto. Esto solo puede entenderse si se toman en cuenta los años de arbitrariedad, autocracia y pretensiones humillantes del régimen de Orbán.
Péter Magyar, por su parte, dejó claro en la ceremonia
de juramentodel sábado 9 de mayo de 2026, en el Parlamento húngaro, que
aspira a establecer un cambio sistémico profundo. Su principal objetivo es
reconciliar a la dividida sociedad húngara. Pero, para ello, es necesario
restablecer la justicia y la moral, enfatizó el primer ministro.
Un día cargado de simbolismo
Ese mismo sábado, Magyar anunció el "Día del Cambio de
Sistema", una fecha rebosante de simbolismo. Los periodistas húngaros
apenas podían creer que volvían a tener la libertad de informar desde el
Parlamento.
Y la nueva presidenta del Parlamento, Agnès Försthoffer,
ordenó que se izara de nuevo la
bandera europea en el edificio, doce años después de su retirada.
El discurso inaugural de Magyar se convirtió en una
confrontación verbal con el sistema anterior, como no se había escuchado allí,
ni siquiera en 1990. El propio Orbán no asistió a la investidura, aunque es
costumbre que el primer ministro saliente y el entrante se saluden allí.
Más tarde, en la Plaza del Parlamento, la conocida cantante
de pop romaní Ibolya Olah, que creció en un orfanato, interpretó la melancólica
y patriótica canción "Hay un país: Hungría".
No la había entonado durante muchos años, porque los nacionalistas
húngaros le negaban el derecho a ello y la amenazaban en sus conciertos.
Miles de personas se congregaron en una parte de la plaza, previamente
acordonada, para escucharla. Fue uno de los momentos más emotivos y simbólicos
de la transición.
Gabinete de reconocidos expertos
Las audiencias para los candidatos a ministros y su posterior
juramento continuaron a un ritmo
vertiginoso el lunes y el martes, tras 16 años de Orbán. El
gabinete está compuesto casi en su totalidad por reconocidos expertos en
sus respectivos campos.
Algunos de los planes del nuevo Gobierno se conocían desde
hace tiempo, como la creación de una agencia independiente anticorrupción y una
oficina para la recuperación de activos adquiridos ilegalmente. Magyar y su
ministro de Gabinete, Bálint Ruff, anunciaron una de las investigaciones más
exhaustivas sobre el gasto público jamás realizadas en Hungría.
Reunión de gobierno en un pueblo
Muchos de los cambios anunciados son, en realidad, prácticas
democráticas habituales en los países de la UE, pero en Hungría suenan ahora a
auténtica revolución: instauración de la independencia del poder judicial,
autonomía de las universidades, diálogo con la sociedad civil y los medios de
comunicación, un sistema electoral justo y transparente, y un amplio debate
sobre la igualdad, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo
sexo.
En general, Peter Magyar y su Gobierno se han
fijado objetivos más ambiciosos que cualquier otro primer ministro húngaro
desde 1990, también en cuanto a principios morales. Él mismo se impondrá una
drástica reducción salarial. Orbán, el autócrata derrocado, cobraba
un salario más alto que cualquier primer ministro europeo en relación
con el ingreso medio nacional de su país.
Texto tomado de D.W. / Alemania. Imagen: Attila Kisbenedek/AFP.