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10 mayo, 2026

“Brasil, México y Colombia son ejemplos positivos sobre lo que puede hacerse para abatir la desigualdad”: Jayati Ghosh

 Diario Red

La desigualdad es una pandemia y el mundo está hambriento de cambios que aminoren la desigualdad, asegura la economista de la India, especialista en el tema, Jayati Ghosh. Por suerte, hay países que lo han logrado, aseguró en entrevista. 

Arturo Contreras Camero / Tomado de Diario Red / España.

Estamos experimentando ahora la mayor concentración de riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. De la misma forma, el sistema financiero que acelera la Crisis Climática sigue haciendo ricos a los que más tienen y clava sus catastróficas consecuencias en quienes menos tienen. Las desigualdades hoy se nos presentan como la consecuencia más dura de un sistema financiero colonialista; por suerte, hay ejemplos de cómo sortear esta crisis, como señaló la economista Jayati Ghosh en entrevista para el Sinsonte de Canal Red América Latina

Jayati Ghosh es una de las voces más reconocidas en el mundo por sus estudios sobre la desigualdad. Sus principales áreas de estudio son la economía internacional y la globalización, los patrones de empleo en los países en desarrollo, la política macroeconómica y el género y el desarrollo. Su trabajo la ha llevado a criticar al Producto Interno Bruto como escala para medir el desarrollo de un país y a abrir el debate sobre políticas de cuidados y cómo retribuirlas. 

Esta semana Ghosh visitó México para una serie de reuniones y pláticas sobre desigualdad y cómo combatirla, organizada por la Alianza por la Justicia Fiscal, la Comisión Independiente para la Igualdad con Justicia Fiscal y Oxfam México. A continuación, reproducimos la entrevista de Jayati Ghosh para Canal Red. 

Pregunta: ¿Cómo pueden los países del Sur Global escapar de la trampa de esta economía colonizada a través de la deuda, a través del comercio? ¿Hay alguna una manera? 

Tenemos que recordar que todo lo que se ha creado, el tipo de economía desigual de la que hablas, fue creado por humanos. Y así, puede ser cambiado por los humanos. Y ha sido modificado en cierta medida en el pasado por los humanos durante el último siglo. Tenemos que volver a pensar en formas de organizar nuestra economía global que no sean inherentemente injustas. Así que hay una historia pasada de colonialismo que conocemos, y no vamos a escapar de eso. Idealmente, deberíamos tener reparaciones por eso, pero asumamos que no las vamos a obtener pronto. 

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Estuve en un comité para examinar la desigualdad establecido por la presidencia del G20 de Sudáfrica con el profesor Joseph Stiglitz y otros, como Adriana Abdeno de Brasil. Y descubrimos que en realidad hay una emergencia de desigualdad.

Estamos experimentando ahora la mayor concentración de riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. Quiero decir, en serio. Así que la desigualdad no se trata solo de que la gente común tenga vidas peores, sienta más pobreza, en algunos países, hambre, desempleo o falta de salarios decentes. Todo eso está ahí. Pero la cima se ha expandido más allá de la imaginación. La riqueza en la cima se ha concentrado tanto que está más allá de cualquier imaginación, incluso de lo que era hace 10 años. 

Estamos experimentando ahora la mayor concentración de riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. Quiero decir, en serio. Así que la desigualdad no se trata solo de que la gente común tenga vidas peores, sienta más pobreza, en algunos países, hambre, desempleo o falta de salarios decentes. Todo eso está ahí. Pero la cima se ha expandido más allá de la imaginación. La riqueza en la cima se ha concentrado tanto que está más allá de cualquier imaginación, incluso de lo que era hace 10 años. Y así. Ahora no solo tenemos el 10% superior del mundo, sino el 1% superior, imaginen, el 1% superior de toda la población mundial desde principios de siglo, han capturado el 41% del aumento de la riqueza.

La desigualdad que siembra este tipo de sistemas paraece que deja el campo libre para la ultraderecha ¿Por qué pasa esto, podría ser parte del fin de las democracia?

¿Por qué la gente quiere convertirse en multimultimillonaria o incluso billonaria? Obviamente no pueden gastar todo ese dinero. Lo quieren para usarlo como poder. Y lo están usando como poder. Lo utilizan para influir en leyes, instituciones, regulaciones, políticas estatales y medios de comunicación; para afectar la manera en que piensa la gente. Están usando ese poder. Y ese poder está creando polarización en nuestras sociedades. Está generando desconfianza hacia las instituciones. Está impulsando tendencias de derecha, alentadas por los mismos medios que estas personas poseen. Está fomentando un enorme desencanto con los sistemas existentes.

Pero luego ese desencanto es canalizado hacia una respuesta más de derecha, lo que algunos llaman una respuesta populista, aunque en realidad se acerca a una respuesta de tipo fascista. Ahora, la contradicción del fascismo siempre fue que apelaba al pueblo, se presentaba como populista, pero servía a los intereses del gran capital. Y eso es exactamente lo que estamos viendo hoy. Son tendencias de derecha que aparentan servir a la gente, pero en realidad ayudan a que el gran capital sea todavía más poderoso.

Ciertamente podemos verlo en Estados Unidos. Podemos ver que comienza a suceder en partes de Europa. Puedo verlo en mi propio país, India. Estamos viendo esto en muchos lugares distintos.
Pero no se trata solamente de la democracia. También se trata del hecho de que incluso dentro de instituciones supuestamente democráticas, supuestas democracias electorales y demás, el poder se ejerce de muchas formas para que los intereses de la gente y del planeta no sean atendidos.

Crecimiento para quién

Siempre nos dicen que hay que hacer esto o aquello por la economía, por el bien del crecimiento económico, es decir, del crecimiento del PIB. Nunca se nos plantea, en realidad, que la economía debería trabajar para la gente o para el planeta. Sucede algo y pierdes tu trabajo porque la inteligencia artificial encontró un reemplazo. “Necesitamos esto para el crecimiento económico y la productividad”. ¿Productividad para quién o para qué?

La gente es desplazada porque se descubrió litio en su región y habrá una enorme extracción minera. “Eso tiene que ocurrir porque necesitamos que la IA incremente la productividad”. ¿Para qué? O tenemos estos enormes servidores para generar cada vez más minería de criptomonedas. “Tenemos que tener eso”. Está absorbiendo agua, consumiendo recursos naturales, desplazando la agricultura. Pero no, “tenemos que hacerlo porque es algo nuevo”.

Así pueden ver cómo siempre se nos obliga a subordinar los intereses de los seres humanos, de la naturaleza y del planeta a los intereses de la economía. Y la economía realmente significa los intereses de los grandes capitalistas. No los intereses de la sociedad.

¿Cómo medimos la economía y para quién funciona que sea así; qué significa que mudamos el bienestar a través del PIB? 

Cada vez más personas se están dando cuenta de que el PIB no es suficiente. Incluso en las Naciones Unidas hay un gran impulso hacia lo que llaman “más allá del PIB”. Se creó un comité que, de hecho, presentará mañana su informe ante la ONU. Ellos están proponiendo muchos otros indicadores. No quiero entrar en todos ellos, pero sí quiero decir que, si queremos pensar en la condición de las personas, ¿cuál es la condición más evidente? Cuánto pueden ganar, qué tan duro tienen que trabajar para lograrlo y bajo qué condiciones lo hacen. 

Así que primero observemos los salarios, las condiciones laborales, el tipo de trabajo no remunerado que la gente tiene que hacer y qué tan difícil es hacerlo.

Y cuando pensamos en eso deberíamos pensar en el uso del tiempo, que es una parte muy importante de nuestras vidas. Muchas mujeres pasan demasiadas horas al día en trabajo no remunerado, lo que significa, por supuesto, que no pueden salir a ganar dinero, pero también que viven un sistema muy desgastante. Puede provocar agotamiento emocional, físico y psicológico.

Conocí a una joven que me dijo que tarda tres horas en llegar al trabajo y tres horas en volver.
¿Qué le hace eso a tu vida y a la calidad de tu vida? Sin duda deberíamos medir eso, y eso significaría que las políticas públicas responderían a ello.

En temas más regionales, pareciera que los gobiernos de países progresistas como Brasil y México están intentando poner controles a la arquitectura de la desigualdad económica, mientras otros países con gobiernos más de derecha parecen ir en sentico contrario ¿Cómo evalúas estas diferencias? 

Mucho de lo que hemos hablado en términos de desigualdad global también puede entenderse como imperialismo, de cierta manera.

Ciertamente lo que ha ocurrido en Argentina está muy relacionado con eso. Con el papel activo de Estados Unidos en cambiar la política de ese país. Y hay muchísimas maneras en las que eso resulta evidente. También han utilizado instituciones financieras, mercados privados de capital y al FMI para impulsar un gobierno muy de derecha que básicamente está entregando muchos recursos argentinos a capitalistas privado. 

Pero también está implementando un programa diseñado para reducir la inflación imponiendo un sufrimiento terrible sobre la población trabajadora. Los salarios reales se han desplomado y la pobreza ha aumentado.
Supuestamente redujeron la inflación desde niveles muy altos hasta niveles más bajos, pero a costa de la clase trabajadora. Y además fue una reducción insostenible. Ahora la inflación vuelve a subir y los trabajadores están siendo golpeados por ambos lados: tienen menos empleos y tienen que pagar más por sus necesidades básicas. Es una situación terrible en Argentina. 

Debo decir que Brasil, México y Colombia, donde estuve recientemente, han sido ejemplos realmente positivos para el resto del mundo sobre lo que puede hacerse de manera distinta.

Y México, en el comité sobre desigualdad que mencioné, aparece cuatro veces en el informe como ejemplo de maneras efectivas para reducir la desigualdad. Así que México definitivamente es un ejemplo muy positivo. Y creo que particularmente la manera en que su presidenta ha enfrentado al bully global, con dignidad, con elegancia, pero sin ceder demasiado, ha sido fantástica.

La forma en que ha respondido el presidente Lula, la forma en que ha respondido el presidente Petro: esos son ejemplos que la gente del resto del mundo realmente valora, porque nuestros gobiernos no han sido tan valientes ni tan éticos. Creo que, en todo el mundo, estos son ejemplos brillantes de lo que es posible.

Particularmente porque Brasil impulsó hace dos años, en el G20, la idea de gravar a los ultrarricos. Brasil propuso esta idea: un impuesto mínimo para multimillonarios o centimillonarios. Otros países empiezan ahora a considerarlo. Ahora tenemos, desde la Conferencia de Sevilla sobre Financiamiento para el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Sevilla, que está explorando la posibilidad de gravar la riqueza. Es una enorme oportunidad también para un país como México. Colombia ya tiene un pequeño impuesto al patrimonio de los superricos.

Hablando del colonialismo, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que podrían verse como nuevas formas de colonización, parece que hay un papel importante para la coordinación multilateral entre países. ¿Cómo debería verse esa coordinación entre países en este mundo multipolar que estamos experimentando ahora?

Ya ha comenzado. Estamos viendo coaliciones, lo que yo llamaría coaliciones cambiantes, porque se basan en temas específicos y van variando, pero estamos viendo cada vez más coaliciones alrededor de temas progresistas importantes. Tenemos la coalición sobre impuestos. Hemos planteado la demanda de crear un panel internacional sobre desigualdad.

Algo que sería un organismo científicamente objetivo que monitoree las tendencias de desigualdad de distintas maneras, evaluara las causas y motores de la desigualdad, analizara sus consecuencias y lo que podemos hacer al respecto. Y ya tenemos a Sudáfrica, Brasil, España y Noruega como países impulsores. Esperamos que México también se sume a este movimiento. Tenemos a la Unión Africana, con sus 40 países miembros. Tenemos a 21 países en Barcelona respaldándolo. Esperamos que eso genere una demanda para un panel internacional.

Tal vez esto no resuelva el problema, pero crea conciencia. Así como el IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, creó conciencia sobre el Cambio Climático y luego países y personas comenzaron a actuar, de la misma manera necesitamos un panel que genere conciencia sobre qué tan grave es la desigualdad y qué le está haciendo a nuestras sociedades y a nuestro futuro.