La desigualdad es una pandemia y el mundo está
hambriento de cambios que aminoren la desigualdad, asegura la economista de la
India, especialista en el tema, Jayati Ghosh. Por suerte, hay países que lo han
logrado, aseguró en entrevista.
Arturo Contreras Camero / Tomado de Diario Red / España.
Estamos experimentando ahora la mayor concentración de
riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. De la misma
forma, el sistema financiero que acelera la Crisis Climática sigue haciendo
ricos a los que más tienen y clava sus catastróficas consecuencias en quienes
menos tienen. Las desigualdades hoy se nos presentan como la consecuencia más
dura de un sistema financiero colonialista; por suerte, hay ejemplos de cómo
sortear esta crisis, como señaló la economista Jayati Ghosh en entrevista para
el Sinsonte de Canal Red América Latina
Jayati Ghosh es una de las voces más reconocidas en el mundo
por sus estudios sobre la desigualdad. Sus principales áreas de estudio son la
economía internacional y la globalización, los patrones de empleo en los países
en desarrollo, la política macroeconómica y el género y el desarrollo. Su
trabajo la ha llevado a criticar al Producto Interno Bruto como escala para
medir el desarrollo de un país y a abrir el debate sobre políticas de cuidados
y cómo retribuirlas.
Esta semana Ghosh visitó México para una serie de reuniones y
pláticas sobre desigualdad y cómo combatirla, organizada por la Alianza por la
Justicia Fiscal, la Comisión Independiente para la Igualdad con Justicia Fiscal
y Oxfam México. A continuación, reproducimos la entrevista de Jayati Ghosh para
Canal Red.
Pregunta: ¿Cómo pueden los países del Sur Global escapar de la trampa de esta economía colonizada a través de la deuda, a través del comercio? ¿Hay alguna una manera?
Tenemos que recordar que todo lo que se ha creado, el tipo de
economía desigual de la que hablas, fue creado por humanos. Y así, puede ser
cambiado por los humanos. Y ha sido modificado en cierta medida en el pasado
por los humanos durante el último siglo. Tenemos que volver a pensar en formas
de organizar nuestra economía global que no sean inherentemente injustas. Así
que hay una historia pasada de colonialismo que conocemos, y no vamos a escapar
de eso. Idealmente, deberíamos tener reparaciones por eso, pero asumamos que no
las vamos a obtener pronto.
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Estuve en un comité para examinar la desigualdad establecido
por la presidencia del G20 de Sudáfrica con el profesor Joseph Stiglitz y
otros, como Adriana Abdeno de Brasil. Y descubrimos que en realidad hay una
emergencia de desigualdad.
Estamos experimentando ahora la mayor concentración de
riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. Quiero decir,
en serio. Así que la desigualdad no se trata solo de que la gente común tenga
vidas peores, sienta más pobreza, en algunos países, hambre, desempleo o falta
de salarios decentes. Todo eso está ahí. Pero la cima se ha expandido más allá
de la imaginación. La riqueza en la cima se ha concentrado tanto que está más
allá de cualquier imaginación, incluso de lo que era hace 10 años.
Estamos experimentando ahora la mayor concentración de
riqueza y poder en la historia de la humanidad, a nivel mundial. Quiero decir,
en serio. Así que la desigualdad no se trata solo de que la gente común tenga
vidas peores, sienta más pobreza, en algunos países, hambre, desempleo o falta
de salarios decentes. Todo eso está ahí. Pero la cima se ha expandido más allá
de la imaginación. La riqueza en la cima se ha concentrado tanto que está más
allá de cualquier imaginación, incluso de lo que era hace 10 años. Y así. Ahora
no solo tenemos el 10% superior del mundo, sino el 1% superior, imaginen, el 1%
superior de toda la población mundial desde principios de siglo, han capturado
el 41% del aumento de la riqueza.
La desigualdad que siembra este tipo de sistemas paraece que
deja el campo libre para la ultraderecha ¿Por qué pasa esto, podría ser parte
del fin de las democracia?
¿Por qué la gente quiere convertirse en multimultimillonaria
o incluso billonaria? Obviamente no pueden gastar todo ese dinero. Lo quieren
para usarlo como poder. Y lo están usando como poder. Lo utilizan para influir
en leyes, instituciones, regulaciones, políticas estatales y medios de
comunicación; para afectar la manera en que piensa la gente. Están usando ese
poder. Y ese poder está creando polarización en nuestras sociedades. Está
generando desconfianza hacia las instituciones. Está impulsando tendencias de
derecha, alentadas por los mismos medios que estas personas poseen. Está
fomentando un enorme desencanto con los sistemas existentes.
Pero luego ese desencanto es canalizado hacia una respuesta
más de derecha, lo que algunos llaman una respuesta populista, aunque en
realidad se acerca a una respuesta de tipo fascista. Ahora, la contradicción
del fascismo siempre fue que apelaba al pueblo, se presentaba como populista,
pero servía a los intereses del gran capital. Y eso es exactamente lo que
estamos viendo hoy. Son tendencias de derecha que aparentan servir a la gente,
pero en realidad ayudan a que el gran capital sea todavía más poderoso.
Ciertamente podemos verlo en Estados Unidos. Podemos ver que
comienza a suceder en partes de Europa. Puedo verlo en mi propio país, India.
Estamos viendo esto en muchos lugares distintos.
Pero no se trata solamente de la democracia. También se trata del hecho de que
incluso dentro de instituciones supuestamente democráticas, supuestas
democracias electorales y demás, el poder se ejerce de muchas formas para que
los intereses de la gente y del planeta no sean atendidos.
Crecimiento para quién
Siempre nos dicen que hay que hacer esto o aquello por la
economía, por el bien del crecimiento económico, es decir, del crecimiento del
PIB. Nunca se nos plantea, en realidad, que la economía debería trabajar para
la gente o para el planeta. Sucede algo y pierdes tu trabajo porque la
inteligencia artificial encontró un reemplazo. “Necesitamos esto para el
crecimiento económico y la productividad”. ¿Productividad para quién o para
qué?
La gente es desplazada porque se descubrió litio en su región
y habrá una enorme extracción minera. “Eso tiene que ocurrir porque necesitamos
que la IA incremente la productividad”. ¿Para qué? O tenemos estos enormes
servidores para generar cada vez más minería de criptomonedas. “Tenemos que
tener eso”. Está absorbiendo agua, consumiendo recursos naturales, desplazando
la agricultura. Pero no, “tenemos que hacerlo porque es algo nuevo”.
Así pueden ver cómo siempre se nos obliga a subordinar los
intereses de los seres humanos, de la naturaleza y del planeta a los intereses
de la economía. Y la economía realmente significa los intereses de los grandes
capitalistas. No los intereses de la sociedad.
¿Cómo medimos la economía y para quién funciona que sea así;
qué significa que mudamos el bienestar a través del PIB?
Cada vez más personas se están dando cuenta de que el PIB no
es suficiente. Incluso en las Naciones Unidas hay un gran impulso hacia lo que
llaman “más allá del PIB”. Se creó un comité que, de hecho, presentará mañana
su informe ante la ONU. Ellos están proponiendo muchos otros indicadores. No
quiero entrar en todos ellos, pero sí quiero decir que, si queremos pensar en
la condición de las personas, ¿cuál es la condición más evidente? Cuánto pueden
ganar, qué tan duro tienen que trabajar para lograrlo y bajo qué condiciones lo
hacen.
Así que primero observemos los salarios, las condiciones
laborales, el tipo de trabajo no remunerado que la gente tiene que hacer y qué
tan difícil es hacerlo.
Y cuando pensamos en eso deberíamos pensar en el uso del
tiempo, que es una parte muy importante de nuestras vidas. Muchas mujeres pasan
demasiadas horas al día en trabajo no remunerado, lo que significa, por
supuesto, que no pueden salir a ganar dinero, pero también que viven un sistema
muy desgastante. Puede provocar agotamiento emocional, físico y psicológico.
Conocí a una joven que me dijo que tarda tres horas en llegar
al trabajo y tres horas en volver.
¿Qué le hace eso a tu vida y a la calidad de tu vida? Sin duda deberíamos medir
eso, y eso significaría que las políticas públicas responderían a ello.
En temas más regionales, pareciera que los gobiernos de
países progresistas como Brasil y México están intentando poner controles a la
arquitectura de la desigualdad económica, mientras otros países con gobiernos
más de derecha parecen ir en sentico contrario ¿Cómo evalúas estas
diferencias?
Mucho de lo que hemos hablado en términos de desigualdad
global también puede entenderse como imperialismo, de cierta manera.
Ciertamente lo que ha ocurrido en Argentina está muy
relacionado con eso. Con el papel activo de Estados Unidos en cambiar la
política de ese país. Y hay muchísimas maneras en las que eso resulta evidente.
También han utilizado instituciones financieras, mercados privados de capital y
al FMI para impulsar un gobierno muy de derecha que básicamente está entregando
muchos recursos argentinos a capitalistas privado.
Pero también está implementando un programa diseñado para
reducir la inflación imponiendo un sufrimiento terrible sobre la población
trabajadora. Los salarios reales se han desplomado y la pobreza ha aumentado.
Supuestamente redujeron la inflación desde niveles muy altos hasta niveles más
bajos, pero a costa de la clase trabajadora. Y además fue una reducción
insostenible. Ahora la inflación vuelve a subir y los trabajadores están siendo
golpeados por ambos lados: tienen menos empleos y tienen que pagar más por sus
necesidades básicas. Es una situación terrible en Argentina.
Debo decir que Brasil, México y Colombia, donde estuve
recientemente, han sido ejemplos realmente positivos para el resto del mundo
sobre lo que puede hacerse de manera distinta.
Y México, en el comité sobre desigualdad que mencioné,
aparece cuatro veces en el informe como ejemplo de maneras efectivas para
reducir la desigualdad. Así que México definitivamente es un ejemplo muy
positivo. Y creo que particularmente la manera en que su presidenta ha
enfrentado al bully global, con dignidad, con elegancia, pero sin ceder
demasiado, ha sido fantástica.
La forma en que ha respondido el presidente Lula, la forma en
que ha respondido el presidente Petro: esos son ejemplos que la gente del resto
del mundo realmente valora, porque nuestros gobiernos no han sido tan valientes
ni tan éticos. Creo que, en todo el mundo, estos son ejemplos brillantes de lo
que es posible.
Particularmente porque Brasil impulsó hace dos años, en el
G20, la idea de gravar a los ultrarricos. Brasil propuso esta idea: un impuesto
mínimo para multimillonarios o centimillonarios. Otros países empiezan ahora a
considerarlo. Ahora tenemos, desde la Conferencia de Sevilla sobre
Financiamiento para el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Sevilla, que está
explorando la posibilidad de gravar la riqueza. Es una enorme oportunidad
también para un país como México. Colombia ya tiene un pequeño impuesto al
patrimonio de los superricos.
Hablando del colonialismo, del Fondo Monetario Internacional
y del Banco Mundial, que podrían verse como nuevas formas de colonización,
parece que hay un papel importante para la coordinación multilateral entre
países. ¿Cómo debería verse esa coordinación entre países en este mundo
multipolar que estamos experimentando ahora?
Ya ha comenzado. Estamos viendo coaliciones, lo que yo
llamaría coaliciones cambiantes, porque se basan en temas específicos y van
variando, pero estamos viendo cada vez más coaliciones alrededor de temas
progresistas importantes. Tenemos la coalición sobre impuestos. Hemos planteado
la demanda de crear un panel internacional sobre desigualdad.
Algo que sería un organismo científicamente objetivo que
monitoree las tendencias de desigualdad de distintas maneras, evaluara las
causas y motores de la desigualdad, analizara sus consecuencias y lo que
podemos hacer al respecto. Y ya tenemos a Sudáfrica, Brasil, España y Noruega
como países impulsores. Esperamos que México también se sume a este movimiento.
Tenemos a la Unión Africana, con sus 40 países miembros. Tenemos a 21 países en
Barcelona respaldándolo. Esperamos que eso genere una demanda para un panel
internacional.
Tal vez esto no resuelva el problema, pero crea conciencia.
Así como el IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, creó
conciencia sobre el Cambio Climático y luego países y personas comenzaron a
actuar, de la misma manera necesitamos un panel que genere conciencia sobre qué
tan grave es la desigualdad y qué le está haciendo a nuestras sociedades y a
nuestro futuro.