El presidente argentino, Javier Milei, predica
el desprecio al Estado, pero, sin ayudas estatales, su proyecto radical
seguramente ya habría fracasado hace tiempo, opina la revista semanal
alemana Focus:
"Aunque tenga mucho de qué ocuparse, al presidente
argentino, Javier Milei, le gusta dedicar tiempo a las cuestiones
fundamentales. Por eso convocó hace poco a su Gobierno y a cientos de
seguidores en un centro de congresos para explicar durante 70 minutos quién es
el verdadero culpable de todos los males de Argentina-y, en última
instancia, del mundo entero-: John Maynard Keynes.
Ese economista británico expuso en 1936 que el Estado
debía intervenir en la economía para distribuir la riqueza de forma justa.
'Keynes es la encarnación del mal', exclamó Milei desde el escenario. Su
público aplaudió.
Detrás de la crítica de Milei se esconde una paradoja sorprendente. Y es que la supervivencia política del presidente argentino no la garantiza en absoluto la 'mano invisible del mercado' que él invoca una y otra vez. Le echan una mano los EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional (cuyo cuarto mayor contribuyente es Alemania). Sin ayuda estatal, el modelo de Milei probablemente estaría acabado.
También en el ámbito nacional, Milei muestra un pragmatismo
sorprendente, en contra de su apariencia libertaria. De la anunciada ola de
privatizaciones se nota muy poco; hasta ahora solo se ha vendido una de las 40
empresas estatales. El cambio de rumbo se hace especialmente evidente en el
ejemplo de la petrolera YPF.
Milei no solo ha eliminado a este gigante energético altamente rentable de la
lista de ventas, sino que además lo promociona con gusto ante todo el mundo. A
menudo aparece en público con el overol que también llevan los trabajadores de
YPF; incluso acudió a la ceremonia del Premio Nobel en Oslo vestido con ese
atuendo".
