Tenemos una crisis que nos coloca como
un país alejado de unas condiciones básicas para alcanzar niveles de vida digna
en contradicción con los enormes recursos naturales y humanos de los que
disponemos.
Nuestro crecimiento lo han condicionado únicamente a la actividad petrolera. Por eso vemos como la indolencia y la incapacidad hace estragos en nuestra administración pública en todos sus niveles. Venezuela necesita recursos que provengan de cualquier actividad o activo comercial que realice el gobierno. Por eso no entiendo como existiendo miles de vehículos, maquinarias, empresas, edificaciones, etc, fuera de servicios que están en patios, almacenes improvisados y espacios que no son los más aptos para su resguardo, no son dispuestos para su comercialización, donación u otra forma de reactivación que sirva a la pequeña y mediana industria del país. Esto podría hacerse bajo un marco jurídico que evite que el gran capital sea el gran beneficiado. Tenemos en PDVSA miles de vehículos, maquinarias y equipos que se están perdiendo y que bien pudieran venderse a pequeños y medianos productores que necesitan del apoyo del Estado para lograr una producción acorde con su esfuerzo y sacrificio. En gobernaciones, alcaldías, institutos autónomos tenemos una situación parecida que se están deteriorando sin que nadie haga un planteamiento para recuperar su utilidad.
Veamos: en TRANSMONAGAS hay un
cementerio de unidades de transporte, en el ministerio del ambiente, en la
planta de alimentos construida en la entrada a Punta de Mata; lo mismo en la frutícola
de Aragua, la tomatera de Aragua, la Casabera de Aguasay, en el edificio
diagonal a la gobernación del Estado Monagas y tantas otras a lo largo y ancho
del país que bien pudieran servir para darle un impulso significativo a la
pequeña y mediana industria y, al mismo tiempo, el erario público pudiera obtener
unos ingresos que bien le servirían para atender algunas cosas puntuales.
Si algo se ha de hacer sería
actualizar el marco jurídico para evitar que los revendedores o aprovechadores
se salgan con la suya y esto se convierta en un gran negocio para los grandes
capitales. Son bienes que pueden ayudar a la reactivación económica de la nación
y que el Estado lo pondría a disposición de la colectividad generando en lo
inmediato un efecto dinamizador en nuestra economía.
Camiones, camionetas, gandolas,
pequeñas fábricas de alimentos balanceados para animales son algunos de estos
instrumentos que bien podrían ser ofertadas. Venezuela necesita ingresos y aquí
está una forma rápida de obtenerlos.
*Exdiputado a la Asamblea Nacional.
**Las opiniones contenidas en este
articulo son de la exclusiva responsabilidad del autor.
