Así mismo. Es decir, que puede ponerse en modo anfibio. Este
descubrimiento se debe a *Heinz Arno Drawert (1980), “Tuyuyú”, para sus
amigos*, quien es ingeniero ambiental, con más de quince (15) años de
experiencia en ecosistemas acuáticos y conservación de recursos naturales.
Amante de los peces y del acuarismo, y desde el 2020, investigador asociado del
Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, en Santa Cruz de la Sierra,
Bolivia, en su Sección de Ictiología, siendo a la vez miembro de la Fundación Killfish,
nombre que se le suele dar a cualquier pez de la orden de los
Cyprinodontidae.
Drawert, su descubridor, confiesa en reciente entrevista haber avistado este tipo de peces hace un par de décadas, pero que no fue sino hasta hace poco cuando se dispuso a realizar los estudios para definir la especie, lo que describió en un artículo científico. Se trata de un pequeño pez que esta vez fue hallado en Santa Rosa del Sara, al norte de Santa Cruz, Bolivia. Y dice que le llamó mucho la atención porque no recordaba haber visto un pez como ese, pese a su conocimiento de aquellos que pertenecen a la orden antes citada ─comúnmente llamados Killfish (killis)─, y a la familia de los Rivulidae (los Rivúlidos).
Drawert ha llamado al nuevo pez *Moema juanderibaensis*, en
reconocimiento al lugar donde lo encontró: la cuenca del río Piraí en el
suroeste de la cuenca amazónica. “Son peces excepcionales”, insiste, capaces de
permanecer fuera del agua durante dos o tres horas diarias cada día. Habitan en
charcos muy bajitos (entre 5 y 10 centímetros) que se forman en la época
lluviosa. Charcos, en los que muchas veces el agua no permanece el tiempo para
alcanzar su madurez sexual, por lo que se ven obligados a migrar hacia los más
próximos, lo que hacen desplazándose por tierra. *Pueden dar saltos de 20 a 30
centímetros cada uno, y en casos observados avanzar hasta 15 metros o más*.
Además, tienen un rápido desarrollo, es un ser vivo que, en cosa de dos o tres
semanas, se hace adulto.
Los huevos pueden sobrevivir a las sequías. Se sabe que en algunas
especies de Rivúlidos los huevos pueden sobrevivir a las sequías entre tres a
cuatro años. De modo que, tras largos periodos secos, a poco de caer las
lluvias los pozos ya están llenos de peces. Incluso se ha observado que los
huevos pueden pasar el tracto intestinal de las aves y seguir siendo viables,
esto es, que pueden vivir. Los Rivúlidos están llenos de sorpresas. No son
anfibios, pero pueden adaptarse a formas de vida anfibia. Hay reportes de peces
que abandonan el agua hasta por tres semanas. *Son capaces de cambiar su
metabolismo y su fisiología*. Dejan de tener respiración branquial que depende
del oxígeno disuelto en el agua para cambiar a una respiración dérmica, es
decir, a través de la piel, como las ranas, sapos y salamandras, y otros
también.
En general, completa Drawert, los Rivúlidos han sido poco estudiados,
pues su investigación más profunda ha sido un asunto de los últimos años. Por
ejemplo, *ya se conoce que existe una especie que es el único vertebrado
realmente hermafrodita, los dos sexos en un mismo individuo, que puede además
autofertilizarse*. La aspiración nada secreta, pero vista como muy lejana por
los defensores de la ideología de género, enemigos declarados de la paridad
binaria de los sexos, al menos entre los humanos.
*Profesor titular (J) de la Universidad de Carabobo.