William Burns lideró
conversaciones secretas con la República Islámica como subsecretario de Estado
durante la gestión de Barack Obama.
La guerra lanzada por
Donald Trump contra Irán ha revelado que el presidente estadounidense pasó por
alto los errores de sus predecesores y sumó muchos nuevos, según
expresó el diplomático y exdirector de la Agencia Central de Inteligencia
William Burns.
La campaña militar de
Trump le ha dado algunas lecciones esenciales, que si las aprende, el
mandatario podrá salvar los intereses nacionales de EE.UU., señala en un artículo de opinión para The New York Times.
Lección 1: Gestionar
adecuadamente los problemas difíciles de la política exterior requiere tiempo y
paciencia.
"Se trata de lo que se puede lograr a un coste aceptable para otras prioridades, tanto extranjeras como nacionales. Lo perfecto rara vez figura en el menú de la diplomacia […] Decapitar la cúpula dirigente puede parecer un atajo atractivo, pero, como esta Administración descubrió rápidamente en Irán, puede ser una ilusión", afirmó.
A modo de comparación,
se centró en la lógica del expresidente Barack Obama de adoptar
una estrategia a largo plazo al apostar por la diplomacia directa con
Irán. Así buscó mitigar el mayor riesgo que, según él, planteaba Teherán —la
posibilidad de que se dotara de armas nucleares—, "atenuando otras
amenazas con el paso del tiempo, mientras se apoyaban las libertades
políticas del pueblo iraní".
"Al igual que su
predecesor, George W. Bush, Obama analizó detenidamente los riesgos y las
consecuencias de segundo y tercer orden de una guerra, y llegó a la conclusión
de que estos superaban con creces los posibles beneficios", añadió
Burns, quien era subsecretario de Estado y encabezó conversaciones secretas con
Irán durante la gestión de Obama.
"Envalentonado
por la sensación de éxito que le proporcionaron la guerra de junio de
2025 y la operación en Venezuela" en enero pasado, Trump "tomó una
decisión diferente y trágica", expresó.
Lección 2: No hay
nada que pueda sustituir el uso de todos los instrumentos de la seguridad
nacional.
"En diplomacia,
nunca se llega muy lejos sin influencia militar y económica. Pero la
fuerza por sí sola —sin una diplomacia paciente y minuciosa, respaldada
por una buena labor de inteligencia que los responsables políticos se tomen en
serio— rara vez da resultados", expresó Burns.
Las
negociaciones "tampoco son un acto de dictado", sostuvo, y
"casi siempre implican un proceso complicado y dilatado de concesiones
mutuas, en el que la experiencia es fundamental y se ejercen muchos puntos de
presión diferentes".
Según manifestó,
"para alcanzar un acuerdo duradero" con Teherán "será necesario
dar rienda suelta a la imaginación, movilizar a aliados y socios, y prestar una
atención minuciosa a los detalles frente a los muy experimentados
negociadores iraníes".
Lección 3: 'Cortar
el césped' —es decir, emplear la fuerza bruta contra amenazas inmediatas sin un
plan a largo plazo para alcanzar el éxito— solo ha sembrado en el
terreno problemas aún mayores.
Burns presenta una
larga lista de ejemplos: "El régimen iraní está dañado, pero intacto;
más débil en muchos aspectos, pero aún más agresivo y de línea más dura en sus
instintos".
Describe el estrecho de Ormuz, una ruta marítima importante para el
tránsito de hidrocarburos, como "regalo estratégico de la geografía a Irán",
que se ha convertido en "una fuente de influencia más potente para Teherán
que su programa nuclear, sus misiles balísticos o sus aliados han sido
jamás".
Asimismo, EE.UU. "ha
socavado la confianza" de los países árabes del golfo Pérsico y de
sus aliados europeos. "Nuestros amigos en la región del Indo-Pacífico han
sufrido daños económicos y están perdiendo la confianza en el liderazgo
estadounidense", lamentó.
Texto tomado de R.T. /
Imagen: William BurnsChip Somodevilla / Gettyimages.ru.