La paraba barba azul (Ara glaucogularis),
un ave endémica del
departamento del Beni (Bolivia), llegó a situarse en situación crítica con
apenas unos cientos de ejemplares en libertad, pero dos décadas de trabajo
sostenido han revertido de forma notable su tendencia poblacional.
Este guacamayo de unos 85 centímetros de longitud,
destaca por su cuello azul, pecho anaranjado y su dependencia casi exclusiva de
la palmera Attalea phalerata para su alimentación y
reproducción.
Su vulnerabilidad histórica se explica por dos factores
principales: la pérdida de hábitat y la presión del tráfico ilegal, que
redujeron la población silvestre a cifras cercanas a los 350 individuos,
situándola en categoría de «Peligro Crítico de Extinción».
Programa de cajas nido de la paraba barba azul: la clave del éxito de la recuperación de esta especie
El punto de inflexión del guacamayo de barba azul comenzó en
2005 con el lanzamiento del programa de cajas nido impulsado por la
organización Armonía. Los primeros resultados fueron desalentadores: solo una
caja fue ocupada y ninguna cría logró sobrevivir. La especie, monógama y
dependiente de cavidades naturales en palmeras, carecía de espacios adecuados
para reproducirse de forma segura.
Sin embargo, la estrategia evolucionó con el tiempo. La instalación
de nidos artificiales permitió suplir la escasez de cavidades naturales,
uno de los principales cuellos de botella para la reproducción de la especie.
Este enfoque, respaldado por un seguimiento constante, ha sido clave en la
recuperación observada en la última década.
Los datos recientes reflejan un cambio estructural. En la
temporada reproductiva de 2025, 19 pichones lograron completar su
desarrollo y emprender el vuelo, superando registros anteriores de 15 en
2023 y 17 en 2024. Desde el inicio del programa, un total de 164 crías han
volado con éxito, según cifras difundidas por Armonía.
Reserva Laney Rickman y paraba barba azul: el
epicentro de su recuperación en Bolivia
Según Noticias Ambientales, gran parte de este avance se
concentra en la Reserva Laney Rickman, creada en 2018 en los Llanos de
Moxos con el objetivo de proteger el hábitat de la especie. En este espacio se
han instalado más de un centenar de cajas nido, que han permitido monitorizar y
mejorar las condiciones reproductivas de los guacamayos de barba azul.
Durante la campaña más reciente, los resultados han sido
especialmente positivos. De 32 huevos contabilizados, 24 lograron eclosionar,
lo que supone una tasa del 75%, mientras que el 79% de los pichones
alcanzó la fase de vuelo. El nido identificado como PBA15 destacó por su
productividad, logrando que tres crías completaran su desarrollo con éxito.
Conservación de la paraba barba azul: comportamientos
inéditos y retos detectados
El uso de cámaras trampa ha permitido observar
comportamientos inéditos en la especie. Entre los hallazgos más relevantes se
encuentra la intensificación de las disputas territoriales entre individuos de
la misma especie, así como episodios en los que los progenitores priorizaron la
defensa del nido sobre la alimentación de las crías.
En algunos casos, la intervención humana ha sido
determinante para asegurar la supervivencia de los polluelos de parabas de
barba azul, ya sea mediante alimentación suplementaria o facilitando la salida
de los nidos cuando las condiciones lo han requerido.
Futuro de la paraba barba azul en Bolivia: previsión
de nuevos récords de conservación
Los avances registrados en los últimos años han permitido a
los especialistas proyectar un escenario más estable para el guacamayo de
barba azul. Si se mantiene la tendencia actual, los expertos estiman que podría
superarse la barrera de los 200 pichones voladores antes de 2027.
Aunque la
especie sigue catalogada en riesgo de extinción, los resultados obtenidos
demuestran que la combinación de ciencia, gestión activa del hábitat y
colaboración institucional puede revertir situaciones críticas.
Texto tomado de OK Diario / España. Foto: Wikimedia Commons /
CC BY-SA 4.0 / Carsten Steger.