Se trata de un
fenómeno extremadamente poco frecuente conocido como ‘superfecundación
heteropaternal’; se reportaron una veintena a nivel mundial
En 2018, una mujer
llegó al Laboratorio de Genética de Poblaciones e Identificación de la
Universidad Nacional de Colombia con una petición: había tenido dos
hijos varones mellizos hacía dos años y quería confirmar su paternidad.
Hicieron la prueba de
rutina y luego la repitieron, porque el resultado había sido tan sorprendente
que querían estar seguros: los mellizos eran hijos de la misma madre
pero de diferentes padres.
Se trata de un fenómeno
extremadamente poco frecuente conocido como 'superfecundación
heteropaternal’, y sobre el cual se reportaron en artículos
científicos una veintena de casos a nivel mundial.
Aunque sabían que algo
así era posible, los expertos de la Universidad Nacional de
Colombia nunca se habían encontrado un caso de primera mano. Y, por
supuesto, eso despertó su interés científico.
Cómo lo averiguaron
Para determinar la
paternidad de cualquier persona, los científicos del Laboratorio de Genética de
Poblaciones e Identificación utilizan una tecnología llamada
‘marcadores microsatélites’.
Este procedimiento
consiste, a grandes rasgos, en analizar pequeñísimos fragmentos de ADN del niño
por nacer, la mamá y el supuesto padre, y compararlos.
“Tomamos el ADN de
cada uno de ellos, miramos entre 15 y 22 puntos, que se llaman
microsatélites, y los comparamos uno a uno”, explicó el profesor William
Usaquén, director del laboratorio, a BBC Mundo.
Pero el proceso no es
tan simple como poner el ADN bajo un potente microscopio y observarlo. Después
de tomar las muestras de sangre con un pinchazo en el dedo, los
científicos realizan un procedimiento químico para separar el ADN de lo que no
lo es.
Luego toman el ADN,
que es extremadamente pequeño, y lo pasan por un equipo especializado para
amplificarlo.
El líquido que resulta
de esto lo mezclan con elementos fluorescentes para marcar de 15 a 22 puntos
(microsatélites) que quieren observar, y lo pasan por otra máquina capaz de
leer los microsatélites en cada una de las muestras y convertirlos en una secuencia
numérica. Ese proceso se denomina electroforesis.
Finalmente, con las
secuencias numéricas en mano, los investigadores hacen un análisis
probabilístico para descartar o no que el hombre sea el padre del bebé.
Cuando la mitad del
perfil genético del niño coincide con el de la madre y la otra mitad con el del
supuesto padre, se confirma la paternidad.
Un resultado
extraordinario
En el caso de los
mellizos de diferente padre que se descubrieron en 2018, los científicos del
Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia analizaron 17
microsatelites en el ADN de la madre, los dos bebés y el presunto padre que se
presentó a la prueba.
Y encontraron que el
ADN del presunto padre coincidía con el de uno de los niños, pero no con el del
otro.
Se trataba de un
resultado, a todas luces, extraordinario. “Yo soy director del laboratorio
desde hace 26 años, y es el primer caso que hemos visto, y hasta ahora
el único”, señaló William Usaquén.
“Habíamos escuchado
por otros reportes que esos casos sí se observaban en muy baja frecuencia en el
mundo”, señaló, por su parte Andrea Casas, experta en genética e
investigadora del Instituto de Genética.
Como establece el
protocolo, repitieron la prueba desde el inicio para descartar que se tratara
de un error en el proceso o una confusión de las muestras. El resultado
fue el mismo que el de la primera vez.
Por qué es tan poco
común
Un artículo de 2014
publicado por científicos de un laboratorio en Baltimore, en Estados Unidos,
señalaba que en una base de datos con información sobre 39.000 pruebas
de paternidad se encontraron apenas tres casos de ‘superfecundación
heteropaternal’ (mellizos de diferentes padres).
El profesor Usaquén
explicó a qué se debe que sea un evento biológico que se da con tan poca
frecuencia: “Primero, la señora debe tener dos parejas sexuales.
Segundo, tiene que tener relaciones con los dos hombres en un breve
periodo de tiempo".
“Además, tiene que
haber habido una poliovulación (es decir, la liberación de dos o más óvulos en
un mismo ciclo menstrual). Y, por último, las dos veces tiene que quedar
fecundada”, consignó.
Y añadió con una
broma: “Es un evento raro sumando a otro evento raro, más otro
evento raro, más otro evento raro. Lastimosamente, no apostamos a la lotería”.
En ningún caso, los
mellizos de diferente padre pueden ser gemelos idénticos, pues estos
últimos se desarrollan a partir de un solo óvulo y espermatozoide.
La intimidad de las
personas
Por lo general, en los
casos en los que la mujer libera más de un óvulo, cuando uno solo es fecundado,
el otro (o los otros) envejecen y mueren rápidamente.
Por eso también es rara
la ‘superfecundación’: porque la segunda fecundación ocurre antes de que el
óvulo no fecundado muera.
Según estiman los
científicos del Instituto de Genética, ambas fecundaciones tienen que
ocurrir en un lapso de entre 24 y 36 horas, que es el tiempo que los óvulos
permanecen viables luego de ser liberados.
Sin embargo,
explicó Andrea Casas, “puede que no necesariamente salgan los
óvulos al mismo tiempo”.
“A veces, un trompa
libera un óvulo, y a los dos o tres días, libera el otro [...]”, lo cual
aumenta la probabilidad de que ocurran fecundaciones en dos momentos distintos,
agregó.
Por supuesto, otra de
las razones por las que se conocen tan pocos casos de mellizos de padres
diferentes es que la enorme mayoría de de personas no se hacen una
prueba de paternidad.
De hecho, se sugirió
en la literatura científica que en el futuro eso dejará de ser un fenómeno tan
atípico “gracias a la disponibilidad actual de métodos moleculares y a la
popularidad y el número creciente de pruebas de paternidad”, señalaron los
científicos del Instituto de Genética en el artículo que publicaron sobre el
caso.
A pesar del interés
biológico que puedan tener los académicos en conocer las circunstancias en las
que se dio una ‘superfecundación heteropaternal’, la ética de la
investigación les impide preguntar por la vida íntima de las personas que
acuden a la prueba.
“Las pruebas de
filiación se hacen siempre propendiendo por la integridad y la intimidad de las
personas”, explicó Usaquén.
Por Santiago Vanegas
BBC Mundo – Tomado de
La Nación / Argentina.