Juan Linares / Opinión *
Este 1° de mayo, el Día Internacional del Trabajador en
Venezuela no se celebra; se padece. Mientras el calendario marca una fecha de
reivindicación histórica, la clase obrera venezolana se ve obligada a realizar
un ejercicio de memoria necesaria para señalar a los responsables de su actual
estado de precariedad. En el centro de este naufragio social se encuentra la
Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST), una organización que,
tras 15 años de existencia, ha mutado de supuesta vanguardia obrera a brazo
ejecutor del patrono estatal.
Fundada en 2011 por Hugo Chávez, la CBST nació bajo la
premisa de proteger al trabajador. Sin embargo, bajo la gestión de Nicolás
Maduro —quien paradójicamente ascendió al poder bajo la narrativa del
“presidente obrero”—, la central se convirtió en un instrumento de
domesticación laboral. La historia de la CBST no registra conquistas
salariales, sino una “omertá” sindical que ha permitido el desmantelamiento del
aparato productivo nacional.
El récord de la destrucción
La gestión de esta central no solo ha sido pasiva, sino
cómplice. Durante su vigencia, los trabajadores han atestiguado:
La ruina de las empresas básicas: Bajo figuras como el
“Control Obrero” y los CPTT, se sustituyó la eficiencia por la lealtad
partidista, llevando al colapso a gigantes como PDVSA.
El exterminio del salario: La firma y el respaldo del
Memorando 2792 y el instructivo ONAPRE representaron el golpe de gracia a las
contrataciones colectivas, pulverizando el poder adquisitivo y las escalas
salariales de profesores y empleados públicos.
La erosión del patrimonio: Con 14 ceros eliminados de la
moneda y la pasividad ante la falta de aumentos de salarios y pensiones por
años, el ahorro del trabajador —sus prestaciones sociales— se ha evaporado.
Hoy, la CBST no actúa como sindicato, sino como una
corporación de “esquiroles” de alto nivel que, en alianza con sectores
empresariales y la cúpula política, buscan reformar la Constitución y la LOTTT
para legalizar el despojo. Este 1° de mayo, el llamado de los gremios honestos
es claro: unidad frente a quienes transmutaron el socialismo en un capitalismo
de corte autoritario que hoy devora los derechos conquistados en el siglo XX.
Un Llamado a la Lucha Obrera
“Frente a esta nueva ofensiva de la CBST y el régimen
Maduro-Rodríguez —en vergonzosa complicidad con los ‘jinetes del Apocalipsis’
del sector empresarial—, la clase trabajadora venezolana se encuentra ante una
encrucijada histórica. No es momento de pasividad ni de lamentos tardíos: es la
hora de las grandes jornadas de rescate. Tenemos el imperativo moral de
arrebatar de las garras de los esquiroles y del falso tripartismo las
conquistas que pretenden reformar a nuestras espaldas. Si permitimos que se legalice
este despojo de nuestros derechos históricos bajo el disfraz de un capitalismo
de corte chino, no habrá espacio para el consuelo mañana. Este 1° de mayo debe
marcar el rumbo definitivo hacia la unidad de todos los gremios y la
organización de base; es la fecha para blindar nuestra dignidad y defender lo
que por derecho es nuestro. El destino de la familia trabajadora se decide hoy
en la calle, con la frente en alto y la voluntad inquebrantable de quien sabe
que la justicia no se mendiga, se conquista.”
*Las opiniones contenidas en este articulo son de la
exclusiva responsabilidad del autor.
