Por Víctor Baptista * / Opinión
A varios amigos les disgusta que se use la palabra extremista
en los debates, hoy decidí emplear el concepto DUROS. Después del 03 enero
cuando el anaranjado presidente de los Estados Unidos comenzó a poner en
práctica su plan de tres etapas para la futura transición fue muy enfático:
Estabilizar a Venezuela se requiere trabajar con quiénes detentan el poder y
así lo ha hecho.
Desde ese tiempo, ya a dos meses, solo se le ha visto
alabando a Delcy, y ratificando que los negocios petroleros y el de minerales
van viento en popa. Es obvio, Trump, como lo he dicho antes, privilegia sus
negocios y sus espectáculos, lo demás le importa un comino. Por eso no quiere
perturbaciones, por eso fue por lo que dijo que María Corina no podía estar en
estas primeras etapas.
Al parecer el Mariacorinismo, o sea los DUROS, están molestos, y han iniciado una ofensiva, que demuestra no entender las etapas que se están dando, y han dejado al descubierto su intemperancia y el rechazo al plan Trump. De nada valió regalarle la medalla del Nobel y ofrecer a todas las empresas norteamericana la entrega de Venezuela para inversiones. Ahora insiste en que se adelante el proceso electoral, y ha declarado que en pocas semanas estará en Venezuela.
Los DUROS tendrán que aprender, Trump ha ratificado que el
plan concebido mantendrá su curso. El inmediatismo, y el todo o nada siguen
inalterables en los genes de los DUROS y esto ya es de dominio público.
Algo tendrá que suceder, mientras tanto la oposición debe
tender puentes en medio de sus diferencias y ponerse de acuerdo para ayudar al
proceso de transición, ojo que todavía no ha comenzado. Un poco de sindéresis
es lo que hace falta, los venezolanos queremos cambios y la construcción de la
UNIDAD de todos, es demasiado importante, el ego debe dejarse a un lado.
*Dirigente político en el estado Aragua.
