La derrota republicana en un distrito en el que eran
favoritos es un nuevo aviso sobre lo que puede ocurrir en otoño, cuando se
jugarán sus mayorías en el Congreso.
Por Javier
Ansorena / Corresponsal en Nueva York de ABC / España.
La demócrata Emily Gregory se ha impuesto al republicano Jon
Maples en una elección local en un distrito de la Cámara de Representantes
estatal de Florida que tiene como vecino a la persona más famosa del mundo:
allí está Mar-a-Lago, la mansión de Donald Trump, donde tiene su
residencia y donde acude casi cada fin de semana.
La derrota republicana va mucho más allá del simbolismo de
que el presidente de EE.UU, haya sido derrotado en el sitio de su recreo: es un
resultado electoral sorprendente, con peso político, y que supone un nuevo
aviso para los republicanos sobre lo que puede ocurrir el próximo otoño en las
elecciones legislativas, donde se juegan sus mayorías. Y donde el propio Trump
se juega que la segunda mitad de su presidencia quede embarrada por el
obstruccionismo de los demócratas en el Congreso.
Las proyecciones electorales de este martes por la noche -madrugada del miércoles en España- daban por segura la victoria de Gregory, una neófita en política: es una pequeña empresaria que se presentaba por primera vez a unas elecciones. Enfrente tenía a Maples, un político que fue en el pasado estrella deportiva de la universidad local y que partía como claro favorito. Porque este ha sido sin duda un territorio propicio para Trump y los republicanos. Quien hasta ahora ostentaba el escaño por este distrito -el republicano Mike Caruso- ganó en 2024 con una diferencia de 19 puntos frente a su rival demócrata.
La humillación a Trump es dolorosa no solo porque ocurra en
su casa. Si no también porque el multimillonario no podrá decir que no se
implicó en la elección. En la víspera, recurrió al poderoso altavoz de sus
redes sociales para advertir que había una elección «muy importante» por este
distrito «del precioso condado de Palm Beach» en la que «Jon Maples tiene mi
apoyo completo y total», proclamaba en letras mayúsculas. «Es conocido y
querido y también apoyado por tantos de mis amigos del condado de Palm Beach»,
dijo.
Gregory hizo una campaña alejada de los debates de política
nacional y centrada en el mensaje económico que
ha dado muchas alegrías a los demócratas en los últimos meses: «Hacer la
vida más asequible y asegurarnos que el estado trabaja para la gente que vive
aquí».
Pero, sin duda, la noticia de su victoria recorrerá todo el
país, en un momento en el que los republicanos empiezan a encender las alarmas
por lo que puede ocurrir en otoño. «Los propios vecinos de Donald Trump han
mandado un mensaje claro: están enfadados y listos para el cambio», defendió
Ken Martin, el presidente del Comité Nacional Demócrata, el órgano ejecutivo
del partido.
«Mar-a-Lago y Tampa acaban de pasar del rojo al azul»,
reaccionó Heather Williams, la presidenta de la campaña demócrata para las
elecciones legislativas, en referencia a la victoria de Gregory y a otra
derrota republicana sorprendente en otra elección especial en Tampa. «Los
republicanos ya están sudando por los 'midterms'», dijo sobre la cita electoral
para renovar el Congreso en otoño.
«Esta noche demuestra que los republicanos son vulnerables en
todos lados. Los candidatos demócratas estatales han dado ya la vuelta a
treinta distritos desde la elección de Trump. El precio de la gasolina está
disparado, la cesta de la compra ha subido y las familias no lo pueden costear.
Es evidente en las urnas que están hartos de los republicanos. Si
Mar-a-Lago y Tampa son vulnerables, imaginad lo que puede pasar en noviembre»,
añadió.
La derrota en casa de Trump ocurre también en el contexto de
la guerra de Irán, un conflicto impopular, que se nota en los bolsillos de los
estadounidenses -por ejemplo, en la gasolina- y en el que si el presidente no
encuentra una resolución satisfactoria le podría pesar en otoño. De momento,
Trump no ha dado su opinión sobre la 'traición' de sus propios vecinos.
Tomado de ABC / España. Imagen: Reuters.