Se denuncia que los ataques contra civiles y aldeas
palestinas se han intensificado en los últimos tiempos.
La última ciudad completamente cristiana del enclave
palestino de Cisjordania, Taybeh, está viendo como en las últimas semanas se
están intensificando las incursiones de los colonos judíos. El
párroco Bashar Fawadleh clama por la intervención internacional: "Pedimos
al mundo que venga a ver, que detenga estas acciones y que nos permita vivir en
paz y seguridad".
La situación actual hace temer por una mayor apropiación
de tierras por parte de los colonos, mientras que los residentes
enfrentan crecientes restricciones y piden justicia y protección, según
relata Vatican News.
Lo que sucede en Cisjordania está pasando desapercibido en
medio del polvorín en el que se ha convertido Oriente Medio tras el inicio de
la agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán, con
la respuesta de este atacando intereses estratégicos estadounidenses en la
región y con los ataques israelíes en el Líbano.
Intensificación de los ataques de colonos radicales
En ese escenario, se reporta que los colonos judíos radicales
han intensificado los ataques violentos contra civiles y aldeas palestinas en
Cisjordania, alentados por las decisiones del Gobierno israelí de expandir los asentamientos.
Así, se informa de incursiones coordinadas de
los colonos en todo el territorio y también en la ciudad de Taybeh, ubicada al
este de Jerusalén y al norte de Ramala, donde se han sufrido repetidos ataques
contra viviendas y propiedades, que aumentaron sensiblemente a partir de
junio de 2025.
Fawadleh refiere que en los últimos dos días una nueva
escalada ha permitido a los colonos entrar y tomar el control de una
fábrica de cemento y una cantera en las afueras occidentales de la ciudad.
El párroco señala un cambio de patrón. Relata que
anteriormente los incidentes se concentraban en la parte oriental de la ciudad,
mientras que ahora se están atacando infraestructuras públicas y
económicas clave en la zona occidental.
A su parecer, esas acciones forman parte de un plan más
amplio para extender el control territorial en un área estratégica que
se extiende desde el este de Jerusalén hacia el valle del Jordán, y destacó las
dificultades diarias a las que hacen frente los residentes, como barreras
militares y puestos de control que restringen el movimiento entre las
poblaciones de la región.
El sacerdote calificó la situación como "muy
difícil" e hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que sea
testigo y garantice la seguridad de la población local: "Alzamos la voz
para decir que somos un pueblo palestino civil. Queremos vivir en paz. Queremos
vivir con justicia", dijo.
Fuente: R.T. Imagen: Soeren Stache / DPA /
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