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29 marzo, 2026

El “efecto Trump” empuja a Canadá a buscar un tratado de libre comercio urgente con el Mercosur

 Red 21

El bloque sudamericano y Ottawa trabajan a "velocidad récord" para firmar un tratado que ambas partes necesitan por razones similares: reducir su dependencia del mercado estadounidense en plena guerra comercial global.

Fuentes del gobierno argentino y diplomáticos con base en Brasil indicaron a Reuters que el acuerdo podría firmarse en septiembre u octubre, lo que implicaría un año exacto desde la reanudación formal.

Las señales más concretas hasta ahora sobre el destino de las negociaciones entre el Mercosur y Canadá emergieron el 28 de marzo, al margen de la 14ª Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada en Yaundé, Camerún. El canciller brasileño Mauro Vieira y el ministro de Comercio Internacional canadiense Maninder Sidhu se reunieron en ese marco y comunicaron, en términos inusuales para la diplomacia comercial, que las negociaciones podrían concluir «en los próximos meses». Ambos funcionarios destacaron «el compromiso político» de las partes y «las perspectivas positivas para concluir las conversaciones». La declaración no fijó fecha precisa, pero estableció un horizonte que hasta hace pocos meses no existía con esa nitidez.

El proceso tiene historia y también interrupciones. Las negociaciones entre el bloque del Cono Sur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y Ottawa comenzaron en 2018, impulsadas precisamente por la primera administración Trump, cuando Canadá buscaba alternativas frente a la volatilidad de su relación con Washington. La pandemia de Covid-19 las detuvo en 2021. No fue sino hasta octubre de 2025 que los jefes negociadores volvieron a sentarse, y del 23 al 27 de febrero de 2026 se realizó en Brasilia la VIII Ronda de Negociaciones, en la que las delegaciones definieron sus prioridades y sensibilidades «con un enfoque pragmático y orientado a resultados», según el comunicado conjunto. Ya en esa instancia se mencionó el primer semestre de 2026 como horizonte posible para el cierre.

Los plazos que circulan entre funcionarios son más específicos de lo que sugieren las declaraciones públicas. Fuentes del gobierno argentino y diplomáticos con base en Brasil indicaron a Reuters que el acuerdo podría firmarse en septiembre u octubre, lo que implicaría un año exacto desde la reanudación formal. Una IX Ronda de Negociaciones está prevista para abril en Brasilia. La visita del primer ministro canadiense Mark Carney a Brasil, programada para ese mismo mes, no tiene como objetivo anunciar un cierre, pero se la considera un impulso político concreto para sostener la velocidad del proceso.

El motor de fondo: aranceles y dependencia

El factor estructural que explica la aceleración es el mismo para ambas partes: la política comercial de Donald Trump. Canadá fue alcanzado por aranceles significativos en acero, aluminio y madera. Brasil recibió en 2025 un arancel del 50% sobre varios productos exportados a Estados Unidos, medida que fue parcialmente revertida pero que alteró los cálculos estratégicos del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Victor Fedeli, ministro de Desarrollo Económico de Ontario, describió un «efecto de aceleración de Trump» como motor de la diversificación comercial canadiense, tras reunirse con representantes de los sectores tecnológico y minero en Uruguay y Argentina. Aproximadamente el 80% del comercio de esa provincia se realiza con Estados Unidos, cifra que ilustra la escala del problema estructural que Ottawa intenta corregir.

El comercio bilateral entre Brasil y Canadá alcanzó los 12.700 millones de dólares en 2024, una cifra que resulta marginal frente a los 760.000 millones del intercambio anual entre Canadá y Estados Unidos. Esa brecha define tanto la magnitud del problema canadiense como el potencial de crecimiento que un acuerdo podría habilitar. Para el Mercosur, la contraparte tiene interés específico en carne vacuna, soja y minerales, mientras que Canadá buscaría acceso a un mercado de 300 millones de personas y nuevas condiciones para sus exportaciones industriales y tecnológicas.

Para Uruguay, los números son más modestos pero la tendencia es relevante. En 2024 las exportaciones uruguayas a Canadá llegaron a 70 millones de dólares, con la carne bovina como producto principal, que registró un crecimiento del 65% respecto al año anterior. Los aranceles actuales rondan el 3,1%. Un acuerdo eliminaría esa barrera y abriría condiciones competitivas para uno de los principales rubros de exportación del país.

Qué se negocia y dónde están las fricciones

La agenda técnica cubre acceso a mercados, eliminación progresiva de aranceles, reglas de origen, servicios, inversiones y compras públicas. Las medidas sanitarias y fitosanitarias constituyen uno de los capítulos más delicados para el ingreso de productos agrícolas del Mercosur a mercados desarrollados. La agenda ambiental también figura en las conversaciones, un elemento que no estuvo presente en las negociaciones iniciales de 2018 y que refleja las nuevas exigencias del comercio internacional en materia de sostenibilidad.

Los analistas señalan que uno de los obstáculos estructurales es la competencia directa entre ambas partes en la exportación de productos primarios, particularmente minerales y alimentos, sectores donde Canadá y los países del Mercosur disputan los mismos mercados de destino. Ese solapamiento productivo complica el diseño de concesiones arancelarias equilibradas y puede extender los plazos técnicos incluso cuando existe voluntad política para avanzar.

El acuerdo se negocia en un momento en que el Mercosur atraviesa su período de mayor actividad en materia de integración comercial. El pacto con la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción tras 26 años de tratativas, entrará en vigor de forma provisional el 1 de mayo. Otros procesos abiertos incluyen negociaciones con Singapur, la EFTA y los Emiratos Árabes Unidos, cuyo cierre también se proyecta para 2026. Bolivia se encuentra en la etapa final de su proceso de adhesión al bloque. El cuadro dibuja una estrategia de diversificación acelerada, ejecutada simultáneamente en múltiples frentes, en un contexto de reconfiguración del orden comercial global.

La visita de Carney y los próximos pasos

El encuentro en Camerún incluyó también la coordinación de la agenda bilateral más inmediata. Vieira y Sidhu abordaron los detalles de la visita de Mark Carney a Brasil prevista para abril, que se producirá en paralelo a la siguiente ronda de negociaciones técnicas. Ningún gobierno ha comprometido públicamente un calendario vinculante, pero los márgenes operativos que describen los propios funcionarios sitúan el cierre del acuerdo entre el tercer y el cuarto trimestre de 2026.

La coincidencia de ese plazo con el ciclo político de varios países del bloque —y con el propio calendario electoral canadiense, que derivó en el cambio de liderazgo que llevó a Carney al poder— agrega una capa de urgencia que los negociadores no ignoraron en Brasilia ni en Yaundé.

Lo que está claro es que el acuerdo, si se concreta en los tiempos señalados, sería el primero del Mercosur con un país del G7 fuera de la Unión Europea, y el más significativo en términos simbólicos para el reposicionamiento del bloque en el sistema multilateral de comercio.

Tomado de Red 21 / Uruguay.