El bloque sudamericano y Ottawa trabajan a "velocidad
récord" para firmar un tratado que ambas partes necesitan por razones
similares: reducir su dependencia del mercado estadounidense en plena guerra
comercial global.
Fuentes del gobierno argentino y diplomáticos con base en
Brasil indicaron a Reuters que el acuerdo podría firmarse en septiembre u
octubre, lo que implicaría un año exacto desde la reanudación formal.
Las señales más concretas hasta ahora sobre el destino de las
negociaciones entre el Mercosur y Canadá emergieron el 28
de marzo, al margen de la 14ª Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada
en Yaundé, Camerún. El canciller brasileño Mauro Vieira y el ministro
de Comercio Internacional canadiense Maninder Sidhu se reunieron en
ese marco y comunicaron, en términos inusuales para la diplomacia comercial,
que las negociaciones podrían concluir «en los próximos meses».
Ambos funcionarios destacaron «el compromiso político» de las
partes y «las perspectivas positivas para concluir las conversaciones».
La declaración no fijó fecha precisa, pero estableció un horizonte que hasta
hace pocos meses no existía con esa nitidez.
El proceso tiene historia y también interrupciones. Las negociaciones entre el bloque del Cono Sur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y Ottawa comenzaron en 2018, impulsadas precisamente por la primera administración Trump, cuando Canadá buscaba alternativas frente a la volatilidad de su relación con Washington. La pandemia de Covid-19 las detuvo en 2021. No fue sino hasta octubre de 2025 que los jefes negociadores volvieron a sentarse, y del 23 al 27 de febrero de 2026 se realizó en Brasilia la VIII Ronda de Negociaciones, en la que las delegaciones definieron sus prioridades y sensibilidades «con un enfoque pragmático y orientado a resultados», según el comunicado conjunto. Ya en esa instancia se mencionó el primer semestre de 2026 como horizonte posible para el cierre.
Los plazos que circulan entre funcionarios son más
específicos de lo que sugieren las declaraciones públicas. Fuentes del gobierno
argentino y diplomáticos con base en Brasil indicaron a Reuters que el acuerdo
podría firmarse en septiembre u octubre, lo que implicaría un año exacto desde
la reanudación formal. Una IX Ronda de Negociaciones está prevista
para abril en Brasilia. La visita del primer ministro canadiense Mark
Carney a Brasil, programada para ese mismo mes, no tiene como objetivo
anunciar un cierre, pero se la considera un impulso político concreto para
sostener la velocidad del proceso.
El motor de fondo: aranceles y dependencia
El factor estructural que explica la aceleración es el mismo
para ambas partes: la política comercial de Donald Trump. Canadá fue
alcanzado por aranceles significativos en acero, aluminio y madera. Brasil
recibió en 2025 un arancel del 50% sobre varios productos exportados a Estados
Unidos, medida que fue parcialmente revertida pero que alteró los cálculos
estratégicos del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Victor Fedeli, ministro
de Desarrollo Económico de Ontario, describió un «efecto de aceleración
de Trump» como motor de la diversificación comercial canadiense, tras
reunirse con representantes de los sectores tecnológico y minero en Uruguay y
Argentina. Aproximadamente el 80% del comercio de esa provincia se realiza con
Estados Unidos, cifra que ilustra la escala del problema estructural que Ottawa
intenta corregir.
El comercio bilateral entre Brasil y Canadá alcanzó
los 12.700 millones de dólares en 2024, una cifra que resulta marginal frente a
los 760.000 millones del intercambio anual entre Canadá y Estados Unidos. Esa
brecha define tanto la magnitud del problema canadiense como el potencial de
crecimiento que un acuerdo podría habilitar. Para el Mercosur, la contraparte
tiene interés específico en carne vacuna, soja y minerales, mientras que Canadá
buscaría acceso a un mercado de 300 millones de personas y nuevas condiciones
para sus exportaciones industriales y tecnológicas.
Para Uruguay, los números son más modestos pero la
tendencia es relevante. En 2024 las exportaciones uruguayas a Canadá llegaron a
70 millones de dólares, con la carne bovina como producto principal,
que registró un crecimiento del 65% respecto al año anterior. Los aranceles
actuales rondan el 3,1%. Un acuerdo eliminaría esa barrera y abriría
condiciones competitivas para uno de los principales rubros de exportación del
país.
Qué se negocia y dónde están las fricciones
La agenda técnica cubre acceso a mercados, eliminación
progresiva de aranceles, reglas de origen, servicios, inversiones y compras
públicas. Las medidas sanitarias y fitosanitarias constituyen uno de
los capítulos más delicados para el ingreso de productos agrícolas del Mercosur
a mercados desarrollados. La agenda ambiental también figura en las
conversaciones, un elemento que no estuvo presente en las negociaciones
iniciales de 2018 y que refleja las nuevas exigencias del comercio
internacional en materia de sostenibilidad.
Los analistas señalan que uno de los obstáculos estructurales
es la competencia directa entre ambas partes en la exportación de
productos primarios, particularmente minerales y alimentos, sectores donde
Canadá y los países del Mercosur disputan los mismos mercados de destino. Ese
solapamiento productivo complica el diseño de concesiones arancelarias
equilibradas y puede extender los plazos técnicos incluso cuando existe
voluntad política para avanzar.
El acuerdo se negocia en un momento en que el Mercosur atraviesa
su período de mayor actividad en materia de integración comercial. El pacto con
la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción tras 26 años de
tratativas, entrará en vigor de forma provisional el 1 de mayo. Otros procesos
abiertos incluyen negociaciones con Singapur, la EFTA y los Emiratos
Árabes Unidos, cuyo cierre también se proyecta para 2026. Bolivia se encuentra
en la etapa final de su proceso de adhesión al bloque. El cuadro dibuja una
estrategia de diversificación acelerada, ejecutada simultáneamente en múltiples
frentes, en un contexto de reconfiguración del orden comercial global.
La visita de Carney y los próximos pasos
El encuentro en Camerún incluyó también la coordinación de la
agenda bilateral más inmediata. Vieira y Sidhu abordaron los detalles de la
visita de Mark Carney a Brasil prevista para abril, que se producirá
en paralelo a la siguiente ronda de negociaciones técnicas. Ningún gobierno ha
comprometido públicamente un calendario vinculante, pero los márgenes
operativos que describen los propios funcionarios sitúan el cierre del acuerdo
entre el tercer y el cuarto trimestre de 2026.
La coincidencia de ese plazo con el ciclo político de varios
países del bloque —y con el propio calendario electoral canadiense, que derivó
en el cambio de liderazgo que llevó a Carney al poder— agrega una capa de
urgencia que los negociadores no ignoraron en Brasilia ni en Yaundé.
Lo que está claro es que el acuerdo, si se concreta en los
tiempos señalados, sería el primero del Mercosur con un país del G7 fuera de la
Unión Europea, y el más significativo en términos simbólicos para el
reposicionamiento del bloque en el sistema multilateral de comercio.
Tomado de Red 21 / Uruguay.