- La
politóloga y candidata oficialista logró casi el 50 por ciento de los
votos, se impuso por 15 puntos de diferencia y evitó la segunda vuelta.
- Tras
prometer mano dura contra el crimen y la inseguridad al igual que el líder
salvadoreño, se convirtió en la “heredera” del actual presidente, Rodrigo
Chaves.
Figuras del Partido Pueblo Soberano – oficialista - como el
candidato a diputado Nogui Acosta y la cercana asesora de Chaves, Pilar
Cisneros, revelaron que uno de los objetivos del partido es una reforma
constitucional para aprobar la reelección consecutiva.
Quién es Laura Fernández, la próxima presidenta de Costa Rica
La politóloga Laura Fernández se convirtió este
domingo en la presidenta electa de Costa Rica tras arrasar en la
primera ronda, instancia en la que se impuso con casi el 50 por ciento de los
votos, casi diez puntos arriba de lo que necesitaba para no ir a segunda ronda,
y aproximadamente 15 puntos de diferencia con respecto a su principal
competidor, Álvaro Ramos.
Lo consiguió luego de una campaña en la que se presentó como la "heredera" del actual presidente Rodrigo Chaves y en la que prometió mano dura contra el crimen y la inseguridad, las principales preocupaciones de la población.
De hecho, hasta fue comparada con Nayib Bukele por
esas intenciones y hasta el presidente de El Salvador fue uno de los
primeros en felicitarla. En sus redes sociales, dijo que la saludó
telefónicamente y le deseó "el mayor de los éxitos" en su futuro
Gobierno y “todo lo mejor para el querido pueblo hermano de Costa Rica".
La autodenominada "candidata de la continuidad"
prometió concluir una cárcel inspirada en la megaprisión de Bukele para
pandilleros, aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas
conflictivas, como el que rige en todo El Salvador.
Fernández, politóloga y especialista en políticas públicas y
gobernabilidad democrática, es la segunda mujer que gana la silla
presidencial en la historia de Costa Rica tras Laura Chinchilla, del
socialdemócrata Partido Liberación Nacional, quien gobernó entre 2010 y 2014.
Hija de un agricultor y una profesora, cuenta que fue criada
entre vacas y gansos, y que en sus vacaciones escolares ayudaba en una
ferretería familiar de San José empacando clavos.
Le gusta la pesca, correr, y es amante de los postres.
"Soy muy golosa", dice. Tenía 19 años cuando consiguió su primer
trabajo en un proyecto de la cooperación alemana.
Se considera "liberal en lo económico y conservadora en
lo social", aunque cuenta que siendo menor de edad logró entrar a bares y
discotecas con cédula falsa.
Estudió en un colegio de monjas, es católica, está casada en
segundas nupcias y tiene una niña de tres años, nacida tras un embarazo de alto
riesgo.
"Si usted está a favor del aborto, la eutanasia y cree
que la familia no es importante, aquí no es", afirma.
En vísperas de los comicios, la prensa denunció que hizo un
supuesto pacto con el sector ultraconservador evangélico para lograr apoyo a
cambio de puestos en su eventual gobierno.
La “heredera” de Rodrigo Chaves
La candidata de Pueblo Soberano fue ministra de la
Presidencia y de Planificación del actual Gobierno de Chaves, un economista de
derecha con alta popularidad de quien ella se proclamó como su
"heredera" y responsable de darle continuidad a sus iniciativas.
Durante la campaña de Fernández fueron usuales los cánticos
de "¡Viva Chaves!" por parte de ella, los otros líderes del partido y
de sus seguidores.
La candidata participó a finales de enero en la presentación
de un documental llamado 'Los inesperados', en el que se exalta la figura de
Chaves en la construcción de su movimiento político.
Fernández, quien dice relajarse cocinando, siempre
lideró las encuestas bajo el paraguas de Chaves, a quien sus rivales
califican de "populista" y cuyo discurso confrontativo y sarcástico
goza de aprobación.
Nacida en Puntarenas, puerto del Pacífico golpeado por el
narcotráfico, Fernández es tan incondicional a Chaves que sus rivales afirman
que él será el poder detrás del trono.
Fernández dejó abierta la posibilidad de ofrecerle un
cargo de ministro al actual presidente, al que califica como "un hombre
brillante", y siguió la línea del mandatario de criticar constantemente al
Poder Judicial y al Legislativo, a los que culpan del aumento de los homicidios
y la violencia asociada al narcotráfico.
También prometió continuar proyectos del Gobierno de Chaves
como Ciudad Gobierno, un complejo de edificios para instituciones públicas; una
marina en el Caribe, algunas carreteras estratégicas y la ampliación de puertos
y aeropuertos.
Atacar la inseguridad y el narcotráfico, el principal
objetivo
La inseguridad y el auge del narcotráfico fue uno
de los principales temas de campaña, ya que son vistos por la población
como el principal problema del país, ante lo cual surgió la propuesta de
Fernández de establecer un estado de excepción en zonas conflictivas.
"No me va a temblar el pulso para tomar las
decisiones que tengamos que tomar para retomar la paz en los hogares de Costa
Rica que están llenos de gente buena. En mi plan de gobierno hemos planteado el levantamiento
de garantías", expresó Fernández el pasado 26 de enero durante el debate
organizado por Radio Columbia y la Universidad Latina.
La candidata oficialista dijo que el levantamiento de
garantías está establecido en la Constitución Política y que ello
"permitiría, con un procedimiento especial y extraordinario, sacar de
circulación a criminales que están identificados, en qué barrio viven y cómo se
mueven".
Una de las metas que perseguía Fernández durante la campaña
era conseguir 40 de los 57 diputados que integran el Legislativo, con el fin de
facilitar la aprobación de reformas al Poder Judicial, el endurecimiento de
leyes y evitar el bloqueo a las iniciativas que su partido presente.
Figuras del Partido Pueblo Soberano como el candidato a
diputado Nogui Acosta y la cercana asesora de Chaves, Pilar Cisneros, revelaron
que uno de los objetivos del partido es una reforma constitucional para aprobar
la reelección consecutiva.
Estas propuestas fueron tildadas por varios de los candidatos
rivales como autoritarias y un riesgo para la democracia costarricense, y
algunos como el izquierdista Ariel Robles hasta llegaron a mencionar el riesgo
de que se quiera instaurar una dictadura.
"Esto es una fiesta democrática y tenemos que
agradecerle a Dios por nuestro país y por la estabilidad democrática que yo
siempre voy a cuidar", expresó Fernández a los medios de comunicación este
domingo.
Con información de EFE y AFP – Tomado de Clarin / Argentina. Foto:
EFE/ Jeffrey Arguedas.