Según Harvard Health Publishing, la vida sexual activa
figura entre las seis acciones con evidencia científica, junto a otros cinco
hábitos de prevención.
Cada año, más de un millón de hombres en todo el
mundo reciben el diagnóstico de cáncer
de próstata, lo que lo posiciona como el segundo tipo de cáncer
más frecuente entre la población masculina, según el World Cancer
Research Fund.
A pesar de su elevada incidencia, el tema sigue siendo tabú:
muchos evitan hablarlo, posponen los chequeos médicos o subestiman la necesidad
de controles regulares, lo que dificulta la detección temprana y limita
las opciones de un tratamiento eficaz, advierte Mayo Clinic.
Si bien existen factores de riesgo que no pueden modificarse, como la edad, la ascendencia o la carga genética, los especialistas coinciden en que incorporar ciertos hábitos saludables puede ser determinante para reducir la probabilidad de desarrollar la enfermedad y mejorar la salud general.
El cáncer de próstata afecta principalmente a hombres mayores
de 50 años, pero la American Cancer Society subraya que la prevalencia es
significativamente más alta en hombres afrodescendientes y en quienes tienen
familiares directos –padre, abuelo o hermanos– que hayan padecido la
enfermedad.
Además, mutaciones genéticas hereditarias, como las asociadas
al Síndrome de Lynch, pueden aumentar de forma considerable el riesgo de
aparición del tumor.
Mayo Clinic enfatiza la importancia del estilo de vida en la
prevención y la detección temprana. “Es esencial para acceder a
tratamientos oportunos y aumentar las probabilidades de un desenlace favorable”,
recomienda la institución.
Por este motivo, adoptar estas seis medidas respaldadas
por la evidencia científica resulta clave para todos los hombres.
Harvard T.H. Chan School of Public Health, publicado en la
revista European Urology analizó durante 18 años a 31.925
hombres y concluyó que quienes reportaron una frecuencia de 21 o más
eyaculaciones al mes presentaron un riesgo de cáncer de próstata
aproximadamente 20% menor que quienes indicaron entre 4 y 7 eyaculaciones
mensuales. El beneficio se observó principalmente en casos de tumores de bajo
riesgo y en adultos de distintas edades.
El estudio sugiere
que la eyaculación frecuente podría ayudar a eliminar sustancias potencialmente
cancerígenas de la próstata, aunque los mecanismos biológicos no se comprenden
completamente. Los autores destacan que este hábito representa uno de los pocos
factores modificables asociados a un menor riesgo de cáncer de próstata,
aunque no se ha comprobado un efecto protector ante formas avanzadas o
agresivas de la enfermedad.
1. Alimentación adecuada
El centro universitario Johns Hopkins Medicine advierte
que una dieta rica en grasas saturadas y trans, presentes en alimentos
ultraprocesados, embutidos y frituras, se asocia a un mayor riesgo de
cáncer de próstata. Por el contrario, el consumo de grasas saludables, como
las omega-3 presentes en pescados azules y nueces, resulta protector.
Los expertos sugieren aumentar la ingesta diaria de frutas,
verduras frescas, soja y té verde, cuyos componentes antioxidantes ayudan a
reducir la inflamación y pueden disminuir el riesgo tumoral.
Además, es preferible evitar las carnes cocidas a altas
temperaturas, a la parrilla o fritas, ya que pueden liberar compuestos dañinos
relacionados con la carcinogénesis.
2. Ejercicio regular y control de peso
Diversos
estudios avalados por Johns Hopkins Medicine y Mayo
Clinic demuestran que la práctica constante de actividad física y el
mantenimiento de un peso saludable no solo reducen el riesgo de
cáncer de próstata, sino que también favorecen el sistema inmunológico y
disminuyen la inflamación crónica.
La obesidad se vincula a formas más agresivas y avanzadas de
la enfermedad, así como a un peor pronóstico y mayores complicaciones durante
el tratamiento.
3. Evitar fumar
El consumo de tabaco constituye un factor
agravante, señala Mayo Clinic. Estudios
recientes muestran que los fumadores presentan mayor
tendencia a la recurrencia del cáncer tras el tratamiento y aumentan las
probabilidades de metástasis, es decir, de que la enfermedad se disemine a
otros órganos.
Por ello, abandonar el tabaco es fundamental para la
prevención y el control de la patología prostática.
4. Vida sexual activa y saludable
La publicación médica Harvard Health Publishing analiza
la relación entre la frecuencia de la eyaculación y la incidencia de
cáncer de próstata en estadios iniciales.
Según sus datos, los hombres que eyaculan
aproximadamente 21 veces al mes podrían experimentar un efecto
protector.
Si bien los mecanismos no están del todo claros, algunos
expertos plantean que la liberación regular de semen contribuye a eliminar
sustancias potencialmente nocivas de la próstata. No obstante, este beneficio
se asocia a la prevención en etapas tempranas y no en casos avanzados de la
enfermedad.
5. Conocer y consultar el historial familiar y genético
La American Cancer Society recomienda a
todos los hombres informarse sobre su historial familiar y, ante
antecedentes directos o sospecha de mutaciones genéticas como el Síndrome
de Lynch, consultar con un médico acerca de la posibilidad de realizar
exámenes preventivos especializados, como el test genético o estudios de
antígeno prostático específico (PSA).
Conocer estos antecedentes permite estimar el riesgo
individual y definir estrategias de prevención personalizadas.
Importancia de los controles médicos regulares
La realización periódica de chequeos médicos es
indispensable, especialmente en presencia de factores de riesgo. El examen
físico de próstata y el análisis de PSA permiten detectar alteraciones de
manera anticipada, lo que incrementa las posibilidades de un tratamiento
exitoso.
Los expertos internacionales coinciden en que el diagnóstico
precoz sigue siendo el principal aliado para mejorar el pronóstico y la calidad
de vida. La incorporación de hábitos saludables, la consulta médica oportuna y
la información precisa sobre los factores de riesgo son herramientas
fundamentales para la prevención del cáncer de próstata y el cuidado integral
de la salud masculina.
Texto tomado de
INFOBAE. Imagen: Europa Press.