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27 febrero, 2026

Enrique Ochoa Antich, defensor de los ddhh durante los sucesos del 27F: VENEZUELA NECESITA UN PACTO DE ESTADO PARA LOS DDHH

Para que no sean un "arma arrojadiza" de la diatriba política subalterna

La memoria de la masacre de 1989 es ocasión para comprender que el perdón es la base de la sanación de una sociedad y de la reconciliación

Entre Todos D.

Enrique Ochoa Antich fue fundador del Comité de Familiares de las Víctimas durante los sucesos del 27F de 1989. Hoy, 37 años después, recuerda algunos de los episodios más destacados de su participación en la denuncia y búsqueda de justicia frente a la masacre.

-Yo vi los cadáveres desnudos apilados a las puertas de la morgue porque ya no cabían en su interior, nos dice.

Según su criterio, la principal contribución de quienes participaron en aquellas jornadas fue la de poner sobre la mesa que los ddhh no se violaban sólo por causas políticas (como solía decirse en los 60) sino que también a los comunes se les violaba de modo masivo y sistemático el derecho a la vida, a la integridad física, al debido proceso, etc.

-Tal vez una de las experiencias más conmovedoras fue la exhumación de las fosas comunes de La Peste en el Cementerio General del Sur, evoca Ochoa Antich.

Allí lograron ubicar los restos de algunos desaparecidos.

A su modo de ver, la memoria histórica de aquellos eventos y la reflexión sobre sus causas, contrastadas con la realidad presente, sirven de acicate para subrayar la necesidad de perdón como único instrumento espiritual válido para sanar las heridas de una sociedad fracturada.

-Mientras los diversos sectores políticos y sociales no comprendan que el perdón debe ser de todos y para todos, de unos con otros y de otros con unos, será difícil la reconciliación nacional que Venezuela necesita a gritos.

Para concluir, Ochoa Antich destaca algunas de sus propuestas para un Pacto de Estado en DDHH que fuera remitido a las diversas instancias del Estado hace tiempo atrás:

Comienza señalando que el tema de los ddhh en una sociedad políticamente polarizada como la nuestra reclama de una atención especial.

-Se requiere procurar excluir el tema de los ddhh del debate político subalterno, dice.

Aquí algunas de sus ideas:

1. Creación de un espacio permanente de consulta entre el Estado y las organizaciones de ddhh. La Defensoría del Pueblo debe jugar un papel fundamental a ese respecto.

2. Conformación de una Comisión independiente para la revisión uno por uno de los casos de los presos políticos (al día de hoy, los que no hayan sido beneficiados de modo directo con la Ley de Amnistía), de modo de emitir recomendaciones al Ejecutivo.

3. Renovación del Poder Ciudadano (como ya se está diligenciando con las renuncias del Fiscal y del Defensor), que cumpla con los parámetros de independencia y autonomía que dispone la Constitución. El Ejecutivo es el primer interesado en que una *Contraloría* y una Defensoría autónomas enciendan las alarmas frente a hechos de corrupción o de violación a los ddhh que el gobierno debe atacar a tiempo.

4. Considerar la conformación de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación que permita establecer criterios compartidos de verdad respecto de los eventos relacionados con los ddhh sucedidos en los últimos 30 o 40 años y objetivos claros y viables en materia de reconciliación, justicia, memoria histórica, reparación y reconocimiento (la Comisión de Convivencia y Paz designada por la Presidenta puede cumplir este rol).

5. Designación de una *Comisión presidencial que revise los protocolos militares y policiales en materia de seguridad interna*, tanto en la conservación del orden público como en la punción de los delitos que en esta materia se cometan (en particular las condiciones de prisión de los indiciados).

Con nota de prensa.