Mineápolis. Ana, Carlos y su hijo Luis llevan encerrados
en su casa de Mineápolis dos meses, desde que agentes federales comenzaran las
redadas para detener a inmigrantes por orden de Donald Trump.
Las cortinas de la casa de esta familia mexicana permanecen
cerradas todo el día, y la puerta está reforzada con una barra de metal para
evitar que la tiren abajo.
Llegaron a esta ciudad del norte de Estados Unidos hace más
de una década, pero en las últimas semanas su sueño americano se ha convertido
en pesadilla.
Mineápolis se ha vuelto el epicentro del descontento de parte
de la sociedad contra las políticas de Trump después de que dos agentes del
Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en
inglés), el controvertido servicio federal de control de inmigración, mataran a
tiros a dos manifestantes.
"Es inhumano vivir así, como prisionero en su propia casa", declaró Ana a la Afp utilizando un seudónimo, al igual que su marido y su hijo.
Esta madre de 47 años tiene cuatro hijos. Luis se queda
encerrado con ella porque nació en México.
Los otros tres son estadunidenses de nacimiento, pero ella se
preocupa mucho cada vez que salen de casa.
"Siempre tengo el miedo de que, aunque son ciudadanos,
sabemos que ya no están respetando y que solo por el color de su piel se los
pueden llevar", dijo con voz temblorosa.
Los hijos saben que deben enviar un mensaje antes de volver a
casa, o de lo contrario no se les abrirá la puerta cuando llamen.
A sus 15 años, Luis ansía poder ir y venir como lo hacen sus
hermanos y hermanas, y sueña con ir al restaurante de comida rápida que hay al
final de la calle "cuando las cosas mejoren (...) Ahora mismo está
literalmente tan cerca, pero tan lejos".
Luis atiende a sus clases desde casa. Después se entretiene
con videojuegos, a veces cinco horas al día. "Es lo único que me hace
olvidar lo que está pasando", murmura.
Su padre Carlos está furioso por la situación que atraviesan.
Trabaja instalando encimeras de granito. La familia ha
gastado en casi tres años 11 mil dólares en abogados para tramitar los visados.
Los padres tienen permiso de trabajo, pero ese documento ya
no los protege del arresto y deportación.
"Ellos te dan un papel para trabajar, pero no sirve para
estar legalmente en este país. ¿Cómo puede ser?", se pregunta Carlos.
"Nos sentimos como si Trump nos hubiera hecho un fraude
a nosotros. No creo que nos merezcamos esto. Nosotros no hemos hecho nada malo,
no somos convictos", añade este hombre de 43 años.
Existe un temor generalizado entre los vecinos de Mineápolis
a la violencia de los agentes migratorios.
Trump ha ordenado intensificar las redadas en bastiones
demócratas, como Mineápolis, Los Ángeles y Chicago.
Carlos explica que las cosas han cambio radicalmente entre el
primer y el segundo mandato del republicano. De 2017 a 2021, no sentía la
necesidad de encerrarse porque las operaciones estaban más focalizadas.
Operación Metro Surge
Dos hombres que Carlos conocía fueron deportados durante el
primer mandato de Trump. "Uno estaba en el tráfico de drogas, el otro
golpeaba a su mujer", explica.
Mientras la Operación Metro Surge continúa en
Mineápolis, surgen preguntas sobre cuántas personas inocentes se ven afectadas
por las redadas.
En Los Ángeles, durante un aumento de las redadas el verano
pasado, las estadísticas mostraron que más de la mitad de los inmigrantes
detenidos no tenían antecedentes penales.
Normalmente, entre el trabajo de Carlos y los trabajos
ocasionales que Ana realiza como cocinera o cajera, la pareja suele ganar 6 mil
dólares al mes. Pero desde diciembre no han tenido ingresos.
Para pagar los 2 mil 200 dólares del alquiler de enero,
pidieron prestados mil 500 dólares a un amigo.
No saben cómo se las arreglarán el mes que viene, pero rezan
para que los agentes federales sean enviados a otra parte del país.
La situación les genera angustia. "¿Y si nunca
acaba?", se pregunta Carlos. "El presidente tiene que estar tres años
más, tres años es bastante tiempo".
Ana ya se hace a la idea de volver a México. "Lo único
que me detiene aquí son los sueños de mis hijos", confiesa.
Tomado de La Jornada / México.