La presencia del político opositor, liberado a principios de
este año tras la captura de Maduro, fue una de las sorpresas del republicano
durante el discurso
El primer discurso
del estado de la Unión de Donald Trump tras su regreso a la Casa
Blanca estuvo lleno de invitados, condecoraciones y algunas menciones a
Venezuela. Tras ensalzar la alianza de Estados Unidos con la nación
sudamericana en materia petrolera, el republicano celebró como un logro de su
Gobierno la liberación de cientos de presos
políticos desde la captura y detención de Nicolás Maduro la madrugada
del 3 de enero. Lo que nadie se esperaba era que uno de sus invitados de la
noche fuera el ex preso político Enrique
Márquez, quien, una vez en la sala, se abrazó con su sobrina. El momento
representó así el reencuentro de las familias con cientos de presos políticos
liberados estas últimas semanas.
El dirigente del partido Centrados, voz representativa de los sectores moderados de la oposición y del chavismo disidente, pasó un año recluido en El Helicoide. Márquez fue uno de los candidatos que compitió en los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024, y confrontó duramente al régimen por no presentar las actas que validaban su supuesta victoria. El político asistió a las citas del Tribunal Supremo controlado por el chavismo para presionar por la vía legal la publicación de las actas. Un esfuerzo a todas luces infructuoso porque esta instancia ratificó días después el fraude electoral cometido por el régimen.
El también rector del Consejo Nacional Electoral entre 2020 y
2023, se convirtió en candidato para sortear los obstáculos que Maduro puso a
la oposición para bloquear la candidatura de María
Corina Machado. Luego de que la ganadora de las primarias de la coalición
fuera inhabilitada, y de que esta eligiera como sustituta a la académica Corina
Yoris, Márquez se convirtió en un plan B en caso de que el oficialismo
intentara tumbar la candidatura de Edmundo González Urrutia.
La detención del político se produjo en medio de la ola de
represión que comenzó en días previos al 10 de enero de 2025, día en el que hoy
depuesto Nicolás Maduro asumió su tercer mandato. El presidente de
Colombia, Gustavo
Petro, fue uno de los que cargó con sus antiguos aliados en Caracas por la
encarcelación del opositor. “No se podrá defender Venezuela de la
injusticia si la injusticia se ejerce desde el poder. Ocho meses detenido lleva
Enrique Márquez y con él decenas de colombianos en cárceles venezolanas”,
escribió Petro en sus redes sociales tras citar un mensaje de la esposa de
Márquez, Sonia Lugo, que abogaba por su liberación.
Márquez fue uno de los primeros presos políticos en ser
excarcelados desde la caída de Maduro. Su aparición en la Cámara de
Representantes de Estados Unidos parece contener un mensaje claro: enfatizar el
tutelaje de Washington sobre Caracas y su rol decisivo en la liberación de los
presos políticos cuando organizaciones defensoras de los derechos humanos,
familiares y opositores denuncian la
falta de inclusión de la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea
Nacional.
Tomado de El País / España. Foto: Kevin Lamarque (REUTERS).