Recordaron el
discurso del Pontífice al cuerpo diplomático de la semana pasada y que la
acción militar sólo debe plantearse como un último recurso y no como un
instrumento normal de la política nacional
Por Elisabetta Piqué*
ROMA. – Ya no
se podían quedar callados. Ante el terremoto geopolítico provocado en las
últimas semanas por el presidente de su país, Donald Trump –la
captura de Nicolás Maduro en Venezuela, su pretensión de adueñarse de
Groenlandia y demás idas y venidas–, tres cardenales estadounidenses de peso,
muy cercanos al papa
León XIV, dijeron basta.
Blase
Cupich, arzobispo de Chicago, Robert
McElroy, arzobispo de Washington y Joseph Tobin, arzobispo de Newark,
rompieron el silencio y salieron este lunes a criticar sin medias
tintas la moral de la política exterior de Trump, que contrasta con los
principios fundamentales del derecho internacional, a la que calificaron de “destructiva”.
En una declaración inusual –y ante la inacción de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos–, los tres cardenales recordaron cuál es la línea de la Santa Sede y, en especial, qué dijo la semana pasada el Pontífice en su primer discurso ante el cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano, cuando, si bien no mencionó a Trump, aludió claramente a él. Y, recordando el Evangelio, llamaron a renunciar a la guerra “como instrumento para intereses nacionales mezquinos” y recordaron que “la acción militar debe ser vista solamente como un último recurso en situaciones extremas, no como un instrumento normal de la política nacional”.
“En 2026,
Estados Unidos ha entrado en el debate más profundo e intenso sobre el
fundamento moral de las acciones estadounidenses en el mundo desde el fin de la
Guerra Fría”, escribieron los tres purpurados, del ala progresista y designados
años atrás por el papa
Francisco. “Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia han
planteado preguntas básicas sobre el uso de la fuerza militar y el
significado de la paz”, agregaron, al lamentar que “los derechos soberanos
de las naciones a la autodeterminación parecen demasiado
frágiles en un mundo de conflictos cada vez mayores”.
“El equilibro
entre el interés nacional y el bien común se está planteando en términos profundamente
polarizados. El papel moral de nuestro país de enfrentar al mal alrededor
del mundo, preservar el derecho a la vida y la dignidad humana, y apoyar la
libertad religiosa se ha vuelto objeto de examen. Y la construcción de
una paz justa y sostenible, tan crucial para el bienestar de la humanidad
ahora y en el futuro, está siendo reducida a categorías partidistas que alientan
la polarización y políticas destructivas”, denunciaron.
Por todo lo
anterior y ante el silencio del episcopado, quisieron recordar la contribución del
papa León al describir una base verdaderamente moral para las relaciones
internacionales la semana pasada al cuerpo diplomático, algo que definieron “un
compás ético duradero para establecer el camino de la política exterior
estadounidense en los próximos años”.
Repitieron
luego el párrafo del discurso papal al cuerpo diplomático en el cual, sin
mencionarlo por motivos diplomáticos, el primer papa estadounidense aludió al
descalabro provocado por el presidente de su país en el tablero internacional:
“En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es
motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que
promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo
sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de
individuos o de grupos de aliados”, citaron.
“La guerra
vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el
principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países
utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como
un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de la instauración
de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los
hombres. En cambio, se busca mediante las armas como condición para
afirmar el propio dominio”, siguieron, siempre abrevándose en uno de los discursos más
importantes del año que suele tener un Pontífice.
Los tres
cardenales estadounidenses asimismo recordaron que “el papa León también
reitera la enseñanza católica de que la tutela del derecho a la vida
constituye el fundamento indispensable de cualquier otro derecho humano”
y que el aborto y la eutanasia atentan contra ese derecho. “Él señala la
necesidad de ayuda internacional para salvaguardar los elementos más esenciales
de la dignidad humana, que están siendo atacados debido al movimiento
de las naciones ricas para reducir o eliminar
sus contribuciones a los programas de asistencia humanitaria
extranjera”, añadieron. Se refirieron, así, el brutal recorte de fondos que
implementó Trump en agencias internacionales de ayuda humanitaria, con
consecuencias catastróficas en las zonas más pobres y necesitadas del planeta.
“Como
pastores y ciudadanos, recibimos esta visión para el establecimiento de una
política exterior genuinamente moral para nuestra nación. Buscamos
construir una paz verdaderamente justa y perdurable, esa paz que Jesús proclamó
en el Evangelio”, también resaltaron.
“Renunciamos
a la guerra como instrumento para intereses nacionales mezquinos y proclamamos
que la acción militar debe ser vista solamente como un último recurso
en situaciones extremas, no como un instrumento normal de la política
nacional. Buscamos una política
exterior que respete y promueva el derecho a la vida humana, la
libertad religiosa y el mejoramiento de la dignidad humana en todo el mundo,
especialmente a través de la asistencia económica”, sentenciaron.
“El debate en
nuestra nación sobre el fundamento moral para la política estadounidense
está plagado de polarización, partidismo e intereses económicos y
sociales mezquinos. El papa León nos ha dado el prisma a través del cual
elevarlo a un nivel mucho más alto. Predicaremos, enseñaremos y abogaremos en
los próximos meses para que ese nivel más alto sea posible”, concluyeron. Se
descuenta que el Pontífice fue consultado por los tres cardenales antes
de emitir esta declaración -que no casualmente también fue publicada
por Vatican
News-, que justo fue difundida después de que la semana pasada Trump
recibió en la Casa Blanca al arzobispo conservador Paul Caokley,
presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
El cardenal
Cupich, arzobispo de la ciudad donde nació Robert Prevost hace 70 años, explicó
en un comunicado por qué decidieron romper el silencio: “como pastores no
podemos permanecer indiferentes mientras se toman decisiones que condenan
a millones a vidas atrapadas permanentemente al borde de la existencia”.
“El papa León nos ha dado una dirección clara y debemos aplicar sus enseñanzas
a la conducta de nuestra nación y sus líderes”, sostuvo.
“La enseñanza
social católica atestigua que cuando el interés nacional concebido con
estrechez excluye el imperativo moral de la solidaridad entre las naciones y la
dignidad de la persona humana, provoca un inmenso sufrimiento en el
mundo y un ataque catastrófico contra la paz justa que beneficia a
cada nación y que es la voluntad de Dios”, dijo, por su parte, McElroy. “En
nuestro actual debate nacional sobre los contornos fundamentales de la política
exterior estadounidense, ignoramos esta realidad a costa de los verdaderos
intereses de nuestro país y de las mejores tradiciones de esta tierra que
amamos”, agregó.
El cardenal
Tobin, finalmente, observó que, “acontecimientos recientes, incluyendo la
participación en el consistorio de la semana pasada en Roma con el papa León y
hermanos cardenales de todo el mundo, me convencen de la necesidad de
destacar la visión del papa León para las relaciones justas y pacíficas
entre las naciones. De lo contrario, la escalada de amenazas y el conflicto
armado corren el riesgo de destruir las relaciones internacionales y sumir
al mundo en un sufrimiento incalculable”.
*Tomado de La
Nacion / Argentina.
En la imagen,
de izquierda a derecha: el cardenal Robert McElroy, el cardenal Joseph Tobin y
el cardenal Blase Cupich. Gregorio Borgia/Gregory Bull – AP.