La riqueza y
un mayor poder mediático, les permite "moldear las normas económicas y
sociales en su propio beneficio", erosionando las democracias, advierte un
informe de esa organización.
El hombre más
rico del mundo, Elon Musk, gana en cuatro segundos lo que una persona promedio
gana en un año, según Oxfam. Calculó que Musk tendría que regalar más de 4.500
dólares cada segundo para que su fortuna comenzara a disminuir.
Los
multimillonarios del mundo entero aumentaron su riqueza combinada en un 81 %
desde 2020, pero además gozan cada vez de mayor político y mediático, lo que
les permite "moldear las normas que rigen nuestra economía y sociedad en
su propio beneficio", advierteó este lunes (19.01.2025) un informe de la
organización Oxfam Intermón.
El informe, hecho público con ocasión del Foro Davos que comienza hoy en la ciudad suiza del mismo nombre, recuerda que en 2025 se registraron 3.000 personas con fortunas superiores a los mil millones de dólares, y su riqueza conjunta aumentó en este último año en 2,5 billones, cifra que prácticamente equivale a la riqueza que posee la mitad más pobre del planeta (4.100 millones).
El aumento de
la riqueza de estos potentados no es casual, sino que se aceleró con la llegada
al poder en Estados Unidos del presidente, Donald Trump, quien redujo los
impuestos a los superricos, bloqueó la presión fiscal internacional sobre las
grandes corporaciones y limitó los intentos de frenar el poder de los
monopolios.
Concentración
simultánea de riqueza y poder político
Esta
concentración simultánea de riqueza y poder político en las mismas manos
"ya no es invisible: ocurre con total impunidad, ante nuestros ojos y en
directo", apuntó Franc Cortada, director de Oxfam Intermón.
Pero además
de concentrar poder político, estas élites de superricos tienen cada vez un
mayor control de los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales
"sin que la gran mayoría de los gobiernos hayan logrado ponerle
freno".
Y esto tiene
consecuencias directas sobre la salud de las democracias: "Los
milmillonarios están dedicando su riqueza y poder para generar estado de
opinión, influir sobre el debate público y cambiar incluso el curso político.
No solo compran yates, compran incluso democracias, alimentando el discurso del
odio y la polarización política", reflexionó Cortada.
Así, no es de
extrañar que la Encuesta Mundial de Valores, llevada a cabo en 66 países,
arroje este resultado: casi la mitad de las personas perciben que los más ricos
"suelen comprar las elecciones de su país".
Retroceso de
libertades y derechos
En paralelo,
se produce un retroceso de libertades y derechos, con una cuarta parte de los
países que padecen un "deterioro democrático". ¿La razón?:
"Muchos gobiernos optan por anteponer las demandas de las élites y
proteger su concentración de riqueza mientras recortan derechos y reprimen las
protestas de la ciudadanía que debe hacer frente a los efectos del incremento
del coste de la vida".
Pero la ONG
no considera que todo esto sea inevitable: ni la desigualdad extrema ni el
poder e influencia de los superricos. Para ello propone las viejas recetas del
estado del bienestar: reforzar la tributación a las grandes fortunas, impulsar
planes nacionales para reducir la desigualdad y reforzar los cortafuegos entre
la concentración de riqueza y la política, reduciendo el poder de los
'lobbies'.
jc (efe, afp,
dpa) – Tomado de D.W. / Alemania. Imagen: Tom Brenner/REUTERS