A una semana
de la intervención de EE. UU. en Venezuela, Thomas Schaumberg, director del
Instituto Goethe en Venezuela, evalúa el futuro de la institución en el futuro
desarrollo del país.
El Dr. Thomas
Schaumberg es el director del Goethe-Institut en
Caracas, cargo que desempeña desde 2022.
En su
trayectoria profesional, combina una sólida formación académica en humanidades,
idiomas y relaciones internacionales, con una amplia experiencia en enseñanza y
promoción cultural.
Bajo su dirección, el Instituto Goethe, la institución cultural de la República Federal de Alemania dedicada a promover la lengua y la cultura alemanas, ha desarrollado actividades en Venezuela con el objetivo de abrir espacios de diálogo y colaboración con organizaciones germanas y venezolanas que trabajan en áreas clave como la cultura, los derechos humanos y la educación. El Instituto continúa siendo un punto de encuentro para el intercambio cultural y el fortalecimiento de vínculos bilaterales, incluso en contextos desafiantes para el país.
A pesar de
los eventos
del 3 de enero de 2026, que sacudieron la nación, la labor del
Instituto Goethe de Venezuela bajo el liderazgo de Schaumberg no se ha
detenido: sigue adelante con su misión de enseñar el idioma alemán, apoyar
actividades culturales diversas y fomentar el entendimiento intercultural en
Venezuela. DW entrevistó a Thomas Schaumberg sobre los recientes
eventos en Venezuela y sus proyectos para el futuro.
Deutsche
Welle: ¿Cómo interpreta el impacto inmediato que la captura de Nicolás Maduro por
parte de Estados
Unidos ha tenido en la sociedad venezolana, especialmente en términos
de estabilidad, seguridad y clima político?
Thomas
Schaumberg: Diez días después del
ataque que nos despertó a todos en plena noche, la gente de Caracas ha
vuelto a su rutina diaria. Debido a la crisis
múltiple que afecta al país desde hace años, muchas personas están
obligadas a dedicar gran parte de su tiempo a garantizar su supervivencia y la
de sus familias.
Creo que la
gente reacciona con sentimientos ambivalentes ante la detención de Maduro.
Muchas personas dentro y fuera de Venezuela se mostraron primero incrédulas y
luego aliviadas por la caída de Maduro. Pero eso no significa que aprueben una
intervención militar.
Sin embargo,
dado que ahora vemos una continuidad del antiguo aparato de poder, domina la
incertidumbre sobre lo que va a seguir. Yo diría que, por ello, mucha gente se
muestra escéptica. El aumento de los controles de seguridad y la presencia de
los colectivos, las bandas armadas cercanas al Gobierno, también infunden miedo
a muchos. Por la noche, las calles siguen estando más tranquilas que antes del
ataque.
Mientras que
el Gobierno de Delcy Rodríguez condena
duramente el ataque estadounidense, los demás líderes del sistema subrayan que
tienen el control del país y que las calles están seguras. Al mismo tiempo, hay
señales de cooperación y apertura que antes habrían sido impensables. Quizás
esto dé esperanza a la gente de que, al menos, la situación no empeorará más de
lo que ya está.
Dado que el
Goethe-Institut no es una organización política, sino cultural y educativa,
¿cómo maneja la presión de operar en un contexto tan cargado políticamente como
el venezolano?
Creemos en el
poder reconciliador de la cultura. No tenemos un programa político o una
postura política, porque no nos corresponde explicarle a nadie su propio país.
El destino político de Venezuela debería estar en manos de los venezolanos.
Nosotros nos
acercamos a instituciones públicas y privadas para colaborar con ambas en el
ámbito de la música, danza, literatura o cine. Queremos crear un espacio
libre para todos aquellos que, más allá de las diferencias políticas, deseen
reunirse para formarse, conversar o entretenerse. Y, de paso, ofrecemos una
imagen variada y actualizada de la Alemania de hoy en día.
¿Qué papel
puede jugar la cooperación cultural alemana en la reconstrucción social e
institucional de Venezuela, si se abriera un nuevo ciclo político?
¡Llegó la
hora de la cultura! Yo creo que, justamente en situaciones complejas como la
actual, donde el escenario político y económico es incierto, la cooperación
cultural puede abrir puertas y construir puentes entre Alemania y Venezuela,
pero también entre los venezolanos.
El Instituto
Goethe lleva décadas en el país fortaleciendo la escena cultural-artística
venezolana con proyectos colaborativos e innovadores y conecta artistas,
músicos y bailarines venezolanos con Alemania.
Además,
ofrecemos espacios de diálogo, puntos de contacto para diferentes sectores
políticos, sociales y artísticos del país. Nosotros queremos superar
estereotipos y la polarización que bloqueen el intercambio y el entendimiento
mutuo. La cultura y el arte operan con un lenguaje universal que nos puede
acercar. Tendemos la mano a todos aquellos que consideran que el intercambio
cultural es un enriquecimiento para todos.
¿Ha aumentado
la demanda de cursos de alemán en los últimos años debido a la migración
profesional de venezolanos? ¿Cree que si hay condiciones favorables para
quedarse en Venezuela podría afectar el trabajo de GI en el país?
Fortalecer
el idioma alemán es una misión central del Instituto Goethe en todo el
mundo. Para ello, ofrecemos cursos y exámenes certificados, asesoramos a las
escuelas de idiomas universitarias, formamos a profesores de alemán y apoyamos
a colegios que quieren integrar el alemán en su currículum. Esta oferta se
dirige a la gente de aquí.
Por otro
lado, vemos una demanda
creciente en nuestros cursos de alemán sobre todo entre jóvenes
profesionales, por ejemplo, enfermeros
o médicos. Alemania atrae y busca
personal calificado y nosotros acompañamos a aquellos que quieren
vivir y trabajar en Alemania. Una clave para que el camino hacia Alemania sea
un éxito es el idioma. Aquí somos el mejor punto de referencia, nuestros
alumnos lo saben y por eso les gusta aprender con nosotros.
¿Qué ha
aprendido en Venezuela con su trabajo como director del GI y qué
esperanzas tiene para el país?
Admiro este
país y a su gente por su hospitalidad, su cordialidad y su incansable voluntad
de encontrar soluciones. Creo que las numerosas y profundas crisis que ha
sufrido el país han hecho que la gente sea más resiliente. No se dejan vencer
y, al final, siempre queda la esperanza de que todo saldrá bien de alguna
manera. Los alemanes podemos aprender mucho de ello.
Para mí, es
un privilegio trabajar con venezolanos y tener venezolanos entre mis amigos. El
país tiene mucho que ofrecer y un enorme potencial de desarrollo. Espero que la
situación actual ofrezca de alguna manera la posibilidad
de que la gente esté mejor. Los venezolanos se lo merecen.
(ms) Tomado
de D.W. / Alemania. Imagen: cortesía del doctor Dr. Thomas Schaumberg.