Analistas y partidos de distinto color político critican la “falta de respeto” de la líder opositora venezolana. El Instituto y el Comité del premio se limitan a remarcar que el reconocimiento es intransferible
“Patético”. “Insólito”. “Ridículo”. Esos son algunos de los
adjetivos que han aparecido este viernes en los principales medios de
comunicación de Noruega después de que la líder opositora venezolana, María
Corina Machado, materializara su decisión de entregar la medalla del premio
Nobel de la Paz al presidente estadounidense, Donald
Trump, durante su visita el jueves a la Casa Blanca. También entre los
partidos políticos de todo signo el rechazo a ese gesto ha sido generalizado.
El movimiento de Machado se ha producido, además, en medio de
las tensiones entre Estados Unidos y Dinamarca —un país histórica y
culturalmente cercano a Noruega— por las amenazas de Trump de que se hará
con Groenlandia (territorio
autónomo danés) “por las buenas o por las malas”.
“Es surrealista, simplemente inaudito”, afirma por teléfono Benedicte Bull, especialista en Latinoamérica de la Universidad de Oslo. La politóloga señala que, aunque el hecho era previsible, porque Machado ya había adelantado que estaba dispuesta a “compartir” el premio con Trump, el “rechazo ha sido unánime” en el país escandinavo. “Me parece una falta de respeto que desprestigia al premio, porque está siendo utilizado [por la opositora venezolana] con la esperanza de obtener influencia política”, lamenta Bull.
“Se lo merece”, dijo Machado en una entrevista a la cadena
Fox después de su encuentro con Trump en la Casa Blanca. Contó que cuando le
entregó la medalla al presidente estadounidense —la misma que había recibido el
pasado diciembre tras no poder estar presente en la ceremonia oficial en Oslo—
se produjo un “momento muy emotivo”, y argumentó que los venezolanos están “muy
agradecidos por todo lo que ha hecho”.
El republicano calificó el regalo como “un gesto maravilloso
de respeto mutuo”. Después, la Casa Blanca compartió una foto en la que Trump
posaba sonriente junto a Machado y la medalla.
El pasado viernes, el Instituto Noruego del Nobel se había
limitado a avisar en un comunicado: “Una vez anunciado el premio Nobel, no
puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”. Lo hizo después de que
Machado declarara esa semana que estaba dispuesta a compartir el galardón con
el presidente estadounidense, que ha ambicionado con obtenerlo desde su regreso
a la Casa Blanca en enero del año pasado. “La decisión es final y para
siempre”, agregó el instituto.
En las últimas horas, la institución se ha mantenido al
margen de la polémica. Este diario ha contactado este viernes con su portavoz,
Erik Aasheim, y con el
presidente del Comité del Nobel, Jorgen Watne Frydnes, pero aún no ha
obtenido respuesta.
El Centro Nobel de la Paz, que se encarga de administrar el
museo del reconocimiento en Oslo, publicó el jueves en sus redes sociales,
antes de que se celebrara la reunión entre Machado y Trump, un largo mensaje
sobre la medalla que se entrega a los ganadores y sus características: tiene
6,6 centímetros de diámetro y está forjada en oro. En la publicación, también
recordaba que el periodista ruso Dmitri Muratov, premiado en 2021, subastó
su galardón por 100 millones de dólares (unos 86 millones de euros al
cambio actual) para apoyar a los refugiados de la invasión de Rusia a Ucrania.
“La medalla puede cambiar de dueño, pero el título de un laureado con el premio
Nobel de la Paz no”, apostilló el centro.
“Es completamente diferente usar el premio para recaudar
fondos para una buena causa que entregarlo al hombre más poderoso de la Tierra,
alguien que está socavando la democracia constantemente”, señala Bull. “Es muy
triste”, insiste la investigadora. “El premio le había sido concedido [a
Machado] por su trabajo por la democracia en Venezuela”.
“Es muy patético”, coincide Janne Haaland Matlary, analista
política y exsecretaria de Estado del Ministerio de Exteriores noruego, en
declaraciones a la cadena de radiodifusión pública NRK. “Machado está
absolutamente desesperada por obtener algo de Trump con el objetivo de
desempeñar un papel en una eventual democratización de Venezuela”, abunda en
esa misma línea el historiador Asle Sveen al Verdens Gang, uno de
los diarios más leídos del país.
“Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de
los premios más reconocidos del mundo”, ha dicho Raymond Johansen, secretario
de la ONG Ayuda Popular Noruega y exconcejal de Oslo, en sus redes sociales.
Los organizadores del premio también han sido blanco de las
críticas. El izquierdista Partido Rojo noruego ha propuesto que se destituya a
los miembros del Comité que eligieron a Machado como la ganadora del año
pasado. “Ahora, el premio Nobel está colgado en la oficina de Donald Trump, y
desgraciadamente es una consecuencia previsible de la decisión del Comité del
Nobel”, ha afirmado Bjornar Moxnes, uno de sus portavoces, de acuerdo con la
cadena NRK. Las reacciones en el resto del espectro político han sido más
mesuradas, pero igualmente negativas. La portavoz del Partido Conservador, Ine
Eriksen Soreide, ha insistido en que Machado sigue siendo la ganadora del
premio “aunque Trump haya recibido ahora la medalla”.
Machado justificó el jueves que la entrega de la medalla del
Nobel era un “reconocimiento especial” a Trump por su compromiso con la
democracia en Venezuela. El papel de la propia Machado en esa hipotética
transición democrátiva sigue siendo, sin embargo, una incógnita: tras el ataque
militar de Estados Unidos contra Venezuela para capturar a Nicolás
Maduro el pasado 3 de enero, el republicano aseguró que la líder
opositora “no tenía el apoyo ni el respeto suficientes” para tomar las riendas
del país sudamericano.
Mientras se desarrollaba el encuentro, la portavoz de la Casa
Blanca, Karoline Leavitt, declaró el jueves en una rueda de prensa que la
posición del presidente estadounidense no ha cambiado y elogió a Delcy
Rodríguez —exvicepresidenta de Maduro, actualmente presidenta encargada de
Venezuela y rival política de Machado— por cumplir “con todas las exigencias y
peticiones” de Estados Unidos. “Es una persona fantástica”, escribió Trump
sobre Rodríguez en Truth Social. “Es una mujer maravillosa que ha pasado por
tantas cosas”, comentó sobre Machado en esa misma red social.
Tomado de El País / España.