La diferencia
entre el dólar oficial y el paralelo, que opera con criptomonedas, distorsiona
precios y contrae la capacidad de compra, afectando especialmente a medianas y
pequeñas empresas.
La economía
venezolana opera en un contexto de extrema volatilidad cambiaria y presión
inflacionaria. El tipo de cambio oficial del dólar estadounidense fue
fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV) en 330,37 bolívares para
el 13 de enero de 2026, mostrando un incremento leve pero continuo. Este valor
oficial, calculado como un promedio ponderado de las transacciones en el
sistema bancario formal, sirve de referencia para operaciones legales,
tributarias y comerciales, aunque difiere considerablemente del mercado
paralelo.
La devaluación del bolívar ha sido acelerada. En solo los primeros siete días de 2026, el tipo de cambio oficial se encareció en 19,66 bolívares. Comparado con el 8 de enero de 2025, cuando la cotización era de 53,07 bolívares por dólar, la depreciación anualizada supera el 504%. Esta dinámica ha llevado a economistas como José Guerra a advertir que el país está “tocando la puerta de la hiperinflación otra vez”, con una inflación que podría iniciar 2026 en un mínimo del 507%.
La brecha
cambiaria entre el mercado oficial y el paralelo se ha ampliado. Mientras
el dólar oficial ronda los 330 bolívares, en el mercado paralelo —que opera a
través de criptomonedas estables o el llamado “dólar PayPal”— las cotizaciones
han oscilado entre 714 y 781 bolívares, representando una diferencia de más del
130%. El economista Asdrúbal Oliveros señaló que esta brecha, en un contexto de
profunda incertidumbre política, está provocando una fuerte contracción del
poder adquisitivo y la destrucción del sistema de precios, afectando
especialmente a medianos y pequeños negocios.
Control
petrolero y nuevas sanciones
Un pilar
central de la nueva estrategia estadounidense es el control sobre la industria
petrolera venezolana. El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, declaró
que su país mantendrá un control significativo “indefinidamente” sobre
la venta de la producción de crudo del país. Wright explicó que las ventas
serían gestionadas por la administración estadounidense y los fondos se
depositarían en cuentas controladas por Washington, para luego ser transferidos
“para beneficiar al pueblo venezolano”.
Como parte de
este plan, el presidente Donald Trump anunció que Venezuela entregará a
EE.UU. entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta
calidad, que serán vendidos a precios de mercado. Esta medida contrasta
con la práctica reciente, donde gran parte del crudo venezolano se vendía a
China con descuentos de hasta el 50%, transportado por una “flota sombra” para
eludir sanciones. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que
el gobierno “ya ha comenzado a comercializar petróleo venezolano en el mercado
global”.
Estos
anuncios han influido en los mercados internacionales del crudo. Los
precios del Brent y del West Texas Intermediate (WTI) registraron caídas,
reflejando la inquietud de los inversores ante la expectativa de que más
barriles venezolanos podrían llegar al mercado en un contexto de oferta ya
excedentaria. Analistas señalan que la decisión no aumenta inmediatamente el
suministro total, sino que redirige el crudo que antes iba principalmente a
China.
En paralelo,
el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que sanciones adicionales podrían
levantarse “tan pronto como la próxima semana” para facilitar las ventas de
petróleo. Precisó que el Tesoro examina cambios para facilitar la repatriación
a Venezuela de los ingresos por la venta del crudo almacenado, con el objetivo
de que funcionen el gobierno, los servicios y lleguen al pueblo.
Tomado
de RED 21 / Uruguay. Foto de archivo.