Por Politólogo Emilio Useche
El "Gran
Reparto" y la consolidación de esferas de Influencia
Desde una perspectiva politológica, el 3 de enero de 2026,
representa el primer acto tangible de un acuerdo tácito entre las potencias
globales para estabilizar sus propias áreas de interés. He considerado como
acontecimiento relevante la reunión entre Trump y Putin, el 15 de agosto de
2025, en Alaska, EEUU; y he afirmado que gran parte de este plan que está en
marcha se acordó en esa reunión. Al mismo tiempo, -para ser coherentes con la
honestidad intelectual-, aunque consideré en mi apreciación politológica del
año 2025, como tercer escenario y poco probable la acción de fuerza, cito; “3.
acción de fuerza sin reconocimiento de la Constitución y las reglas
democráticas, lo que genera una situación sin controles incierta. (Poco
probable)”; también afirmé que “todos los escenarios denotan poca o nula
soberanía nacional y crisis estructural de la República”.
Un año después, así están las cosas:
• Venezuela bajo tutela de EEUU: Trump ha declarado que Estados Unidos "administrará" Venezuela hasta asegurar una transición “adecuada”, utilizando a figuras del Partido Socialista Unido de Venezuela, como Delcy Rodríguez, quién, con el mismo mecanismo de relevo, pero condiciones diferentes, asume la presidencia de la república (en minúscula apropósito, de la pérdida de la soberanía y la condición de tutelaje actual) para cumplir como operadora funcional para restablecer el orden bajo supervisión directa de Washington.
• Vía libre para Rusia
y China: Esta acción sugiere una "luz verde" recíproca; mientras
EEUU. toma el control total de su "patio trasero" para asegurar
fronteras y recursos, Rusia consolida su avance en Ucrania y China proyecta su
dominio sobre Taiwán sin interferencia estadounidense directa. Un elemento a
tomar en cuenta es la decisión de Trump de dejar de apoyar la alianza
transatlántica, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en
donde descansa la seguridad de la UE, la cual queda sin efecto para defender a
Europa del avance ruso en esta zona de influencia, se levantarán sanciones y
los europeos seguirán dependiendo de la energía rusa. Por su parte, China, ya
inició ejercicios militares en las proximidades de Taiwan, país que produce
alrededor del 60% de los microchips, elementos fundamentales para el desarrollo
de la industria tecnológica y las telecomunicaciones a nivel global en la era
del dominio del internet.
• Final de la era multilateral: La operación se realizó sin
consulta al Congreso de EE. UU. ni a organismos internacionales, sepultando el
multilateralismo tradicional en favor de un orden basado en la fuerza y el
pragmatismo de los grandes actores.
Caracterización del
“Nuevo Orden” en Venezuela
La situación actual en Venezuela, tras el 3 de enero, no se
encamina hacia una democracia liberal clásica, sino hacia un modelo de
protectorado o administración externa:
• Administración selectiva: el control no implica una
ocupación total, sino una gestión mediante "individuos designados" y
grupos locales que acepten las condiciones de seguridad nacional de EEUU.
• Prioridad extractivista y de seguridad estratégica de los
EEUU: El enfoque principal es la reindustrialización petrolera, el control de
la migración y la extracción segura de recursos energéticos, subordinando los
derechos políticos a la estabilidad hemisférica desde la lógica de la “Doctrina
Monroe”, -ahora, “Donroe-.
• Inestabilidad del
“Legado”: Maduro es, simbólicamente, el hijo de Chávez, ungido por él. La
sucesora de Maduro ha sido delegada por Trump como operadora para su
“administración de Venezuela”. Esto genera una paradoja de legitimidad que
podría prolongar la crisis interna bajo una nueva fachada de control externo.
Consecuencias Geopolíticas Inmediatas
La captura de Maduro
el 3 de enero funciona como un mensaje de "orden interno" para el
continente americano, pero también como una señal de repliegue de EEUU de otras
zonas de conflicto. Al asegurar Venezuela, Trump busca cerrar un frente de
inestabilidad que permitía la injerencia extrahemisférica, validando la tesis
de que cada potencia debe gestionar su propia región para evitar un conflicto
nuclear global.
Esta nueva realidad
obliga a los actores regionales a alinearse estrictamente con el poder
hegemónico continental o quedar aislados en el nuevo mapa de influencia.
El Caribe, 6 de enero
de 2026