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12 enero, 2026

Apreciación politológica

Por Politólogo Emilio Useche

 El "Gran Reparto" y la consolidación de esferas de Influencia

Desde una perspectiva politológica, el 3 de enero de 2026, representa el primer acto tangible de un acuerdo tácito entre las potencias globales para estabilizar sus propias áreas de interés. He considerado como acontecimiento relevante la reunión entre Trump y Putin, el 15 de agosto de 2025, en Alaska, EEUU; y he afirmado que gran parte de este plan que está en marcha se acordó en esa reunión. Al mismo tiempo, -para ser coherentes con la honestidad intelectual-, aunque consideré en mi apreciación politológica del año 2025, como tercer escenario y poco probable la acción de fuerza, cito; “3. acción de fuerza sin reconocimiento de la Constitución y las reglas democráticas, lo que genera una situación sin controles incierta. (Poco probable)”; también afirmé que “todos los escenarios denotan poca o nula soberanía nacional y crisis estructural de la República”.

Un año después, así están las cosas:

 • Venezuela bajo tutela de EEUU: Trump ha declarado que Estados Unidos "administrará" Venezuela hasta asegurar una transición “adecuada”, utilizando a figuras del Partido Socialista Unido de Venezuela, como Delcy Rodríguez, quién, con el mismo mecanismo de relevo, pero condiciones diferentes, asume la presidencia de la república (en minúscula apropósito, de la pérdida de la soberanía y la condición de tutelaje actual) para cumplir como operadora funcional para restablecer el orden bajo supervisión directa de Washington.

 • Vía libre para Rusia y China: Esta acción sugiere una "luz verde" recíproca; mientras EEUU. toma el control total de su "patio trasero" para asegurar fronteras y recursos, Rusia consolida su avance en Ucrania y China proyecta su dominio sobre Taiwán sin interferencia estadounidense directa. Un elemento a tomar en cuenta es la decisión de Trump de dejar de apoyar la alianza transatlántica, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en donde descansa la seguridad de la UE, la cual queda sin efecto para defender a Europa del avance ruso en esta zona de influencia, se levantarán sanciones y los europeos seguirán dependiendo de la energía rusa. Por su parte, China, ya inició ejercicios militares en las proximidades de Taiwan, país que produce alrededor del 60% de los microchips, elementos fundamentales para el desarrollo de la industria tecnológica y las telecomunicaciones a nivel global en la era del dominio del internet.

• Final de la era multilateral: La operación se realizó sin consulta al Congreso de EE. UU. ni a organismos internacionales, sepultando el multilateralismo tradicional en favor de un orden basado en la fuerza y el pragmatismo de los grandes actores.

 Caracterización del “Nuevo Orden” en Venezuela

La situación actual en Venezuela, tras el 3 de enero, no se encamina hacia una democracia liberal clásica, sino hacia un modelo de protectorado o administración externa:

• Administración selectiva: el control no implica una ocupación total, sino una gestión mediante "individuos designados" y grupos locales que acepten las condiciones de seguridad nacional de EEUU.

• Prioridad extractivista y de seguridad estratégica de los EEUU: El enfoque principal es la reindustrialización petrolera, el control de la migración y la extracción segura de recursos energéticos, subordinando los derechos políticos a la estabilidad hemisférica desde la lógica de la “Doctrina Monroe”, -ahora, “Donroe-.

 • Inestabilidad del “Legado”: Maduro es, simbólicamente, el hijo de Chávez, ungido por él. La sucesora de Maduro ha sido delegada por Trump como operadora para su “administración de Venezuela”. Esto genera una paradoja de legitimidad que podría prolongar la crisis interna bajo una nueva fachada de control externo.

Consecuencias Geopolíticas Inmediatas

 La captura de Maduro el 3 de enero funciona como un mensaje de "orden interno" para el continente americano, pero también como una señal de repliegue de EEUU de otras zonas de conflicto. Al asegurar Venezuela, Trump busca cerrar un frente de inestabilidad que permitía la injerencia extrahemisférica, validando la tesis de que cada potencia debe gestionar su propia región para evitar un conflicto nuclear global.

 Esta nueva realidad obliga a los actores regionales a alinearse estrictamente con el poder hegemónico continental o quedar aislados en el nuevo mapa de influencia.

 El Caribe, 6 de enero de 2026