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23 noviembre, 2025

Jose Carmona, periodista, autor de 'los despojados': Cada vez es más fácil encontrar a jóvenes saharauis que ven como única salida la lucha armada"

 Público

El periodista del diario 'Público' (España) publica un libro en el que narra sus distintos viajes para conocer la realidad del pueblo saharaui: desde los territorios ocupados, de donde fue expulsado por Marruecos, hasta los campamentos de población refugiada en Argelia o los territorios liberados.

Jose Carmona Gilo (Madrid, 1992) publica con la editorial Altamarea su primer libro, Los despojados. Medio siglo de lucha y exilio del pueblo saharaui. En él cuenta cómo vive este pueblo 50 años después de la Marcha Verde y de que España entregara lo que hasta entonces era una provincia más a Marruecos y Mauritania. Durante estas décadas, pese a las adversidades, el pueblo saharaui sigue luchando. Carmona ha visitado la ciudad de Dajla de los territorios ocupados del Sáhara Occidental, de donde fue expulsado por Marruecos; los campamentos de población refugiada saharaui en Argelia; los territorios liberados por el Frente Polisario; y también habla de cómo vive la población saharaui en la diáspora. Un libro directo, sugerente, imprescindible para conocer este pueblo al que muchos quieren relegar al olvido.

Bienvenido a tu casa, compañero. Has escrito un libro, Los Despojados, sobre el Sáhara en el que hablas de tus viajes a distintos territorios saharauis. ¿Cómo fue tu breve viaje a Dajla en los en las zonas ocupadas por Marruecos? ¿Qué es lo que más te llamó la atención de esa ciudad?

La estructura era muy llamativa. Arquitectónicamente me llamó mucho la atención que el aeropuerto estaba en el centro de la ciudad. Entonces, al aterrizar, iba viendo las casas desde una cercanía preocupante.

Luego ya me fue llamando más la atención la forma de vida que tenían los saharauis allí, al ser un sitio que ha estado casi incomunicado muchísimos años al no tener carreteras y ser una península cerrada por militares. Constaté la falta de libertad que tienen los saharauis en territorios ocupados. Marruecos muchas veces puede dar imagen de que intenta hacer amagos aperturistas. La sociedad civil, de hecho, se manifiesta mucho contra el rey, pero cuando bajas y vas a los territorios ocupados, te das cuenta de que allí no hay ninguna garantía democrática. Eso fue fuerte.

 Viajaste en el primer vuelo de Ryanair Madrid-Dajla. ¿Qué importancia tiene para Marruecos explotar turísticamente el Sáhara Occidental?

La gente que ya ha estado allí o que ha estudiado mucho Dajla sabe que para los franceses es un territorio muy habitual de turismo. De hecho, nosotros éramos de los poquísimos españoles que había, estaba lleno de de turistas franceses, de surferos, de gente que intenta ver el mundo árabe de una forma más barata: en vez de ir a Jordania, pues te vas a Dajla. Y se notaba mucho que era un sitio que querían explotar a futuro. En el hotel en el que nos alojamos, la zona estaba llena de estructuras y de cimientos de hoteles que se iban a hacer a largo plazo, a medio plazo. Daba la sensación de que dentro de 10 o 15 años esa ciudad iba a ser otra, irreconocible. Estaba en un momento de auge porque han decidido que van a explotar turísticamente el territorio sin ningún pudor.    

" Van a explotar turísticamente el territorio sin ningún pudor"

El turismo como una forma de normalizar la ocupación...

Sí, total. Además, cuando de joven tienes este impulso de querer viajar y de ver mundo y luego, cuando empiezas a viajar, te empiezas a dar cuenta de que a lo mejor eres tú el causante de muchos males como turista... Yo pensaba allí, viendo a la gente: "No sé si sabrán exactamente que están legitimando una ocupación, una invasión". 

Me acordaba mucho de cuando los europeos viajaban a Argentina durante la dictadura de Videla y no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo en Argentina. Yo en este caso no, claro, pero seguro que me ha pasado yendo a otros países, que estás legitimando cosas inconscientemente. Porque tú lo que quieres es pasar un rato de disfrute y acabas legitimando una ocupación, sí. 

Pues que quede claro, si alguien ve un vuelo de Ryanair de Madrid a Dajla, está pensado para legitimar una ocupación.

Efectivamente, a través del turista, que somos el cáncer del siglo XXI. Los Airbnb son la mínima expresión y la ocupación de un territorio vía turistas es la última de las expresiones de los turistas. Así que sí, Ryanair y Dajla es legitimar una dictadura.

La expedición de CEAS-Sáhara y tú mismo como periodista conseguisteis reuniros en casa de Ahmed y Hassan con unos saharauis que os contaron su experiencia, dos jóvenes saharauis que viven bajo la represión marroquí. 60 agentes rodearon el domicilio, os sacaron de ahí y os expulsaron del Sáhara Occidental en pocos minutos. ¿Has vuelto a saber algo de Ahmed y Hassan desde entonces?      

Sí, tenemos contacto de vez en cuando. Con uno de ellos un poco menos, porque no habla apenas castellano, entonces él se traduce los textos cuando me los escribe y demás. Con Ahmed sí, porque sí habla castellano. Me envían las manifestaciones que hacen allí en la ciudad por la calle principal, denunciando la ocupación. 

"Cuando les visitamos nosotros, al rato nos confirmaron que habían recibido palizas"

Ahmed tiene a su hermano oficialmente desaparecido, pero ellos intuyen que muerto y asesinado y enterrado en algún lado. Pues me manda fotos de su hermano, me manda panfletos que imprimen... Entonces, sí tenemos contacto y se ve que hay una resistencia casi diaria de los saharauis que viven en esas ciudades, en los territorios ocupados y bueno, es realmente sorprendente. Cuando les visitamos nosotros, al rato nos confirmaron que habían recibido palizas.

La semana de antes de que hubiésemos ido nosotros, Hassan pintó una bandera saharaui en una pared y le detuvieron, le metieron en prisión por eso y tenía todavía un poco la cara amoratada. Luchan con su cuerpo, ponen su cuerpo en esta en guerra y en muchos sentidos es admirable lo que hacen.

También hablas en el libro de tus viajes a los campamentos de población refugiada, en Tindouf, en Argelia. Un mismo pueblo, dos realidades. ¿Qué diferencias encuentras en las distintas experiencias, en los distintos viajes que has hecho? 

Es bonito hacer este viaje a territorios ocupados y campamentos porque te das cuenta de que hay una cultura que les une. Cuando entré en el salón de Ahmed, era como entrar en un salón de los campamentos de Tindouf. Entonces, te das cuenta de que son un estado sin tierra, pero hay una cultura, hay un hay un nexo en común que te ponía la piel de gallina. Estabas en un salón y no sabías en qué lugar de África estabas, si a un lado o al otro del muro, y eso era muy bonito.   

Luego tienen ese sentimiento de hermandad. Todos los saharauis de los campamentos saben de qué ciudad eran sus familias. Tienen asimilado cuál es el sitio al que ellos volverían y hay gente que ha nacido en campamentos, no ha visto en su vida el Sahara Occidental y se sienten de de Bojador o se sienten de Dajla... Es eso es superfuerte. Son un estado sin tierra y bueno, tienen muchísimos nexos en común.      

Siete millones de minas, es uno de los capítulos de tu libro. El muro que divide el Sáhara Occidental en dos y separa las familias es una de las zonas con más minas antipersonas del planeta. Esto es un dato que normalmente se desconoce. ¿Crees que se sabe poco del conflicto del Sáhara Occidental? Como periodista, ¿qué falla para que no se ponga más atención mediática allí? 

"Hay una verdadera guerra en el desierto de la que nadie te habla"

Yo mismo es una cosa que he ido descubriendo gracias a los viajes, a las facilidades que me ha dado siempre Público para ir. Yo creo que ya formo parte de una generación en la que el Sáhara Occidental está muy olvidado y no es por una cosa de que los jóvenes no se informan y todo este rollo, es realmente que hay un interés genuino por que se deje de hablar del Sáhara Occidental. Invito a cualquiera a que pregunte a la gente que no forma parte de de los movimientos asociativos o de la cultura o que tenga algún familiar o alguna conexión con el Sáhara... A alguien totalmente ajeno, que le pregunte: "Oye, ¿cuál es el muro más grande del mundo?" Y te dirán: "Pues no sé, la muralla china, el muro de Trump, a lo mejor..." No tendrán ni idea de qué es el muro de que divide el Sáhara. Es una barbaridad e impacta mucho cuando lo ves. Cuando vas hacia allí con los coches que van haciendo eses para evitar las minas, te das cuenta de que hay una verdadera guerra en el desierto de la que nadie te habla.     

Hay un interés muy importante, sobre todo en los dos partidos políticos principales de este país, PP y PSOE, que se han ido alternando el poder durante 40 años. En estas últimas etapas se ha visto cómo ha sido de evidente el desinterés y las ganas que tienen por no hablar del Sáhara. Como cualquier excusa es buena para tapar el asunto. El PP, bueno, ahora intenta hacerse un poco más el digno porque está en la oposición, pero con los gobiernos de Rajoy la verdad es que nunca ha cambiado ni ha mejorado nada. La diplomacia ha ido dando poco a poco la espalda al pueblo saharaui, los medios de comunicación más grandes también por tener intereses ligados a su estabilidad económica y a sus filias con los partidos principales del PP y PSOE, y no hablan de esto. 

Entonces, se junta que los dos grandes partidos políticos y los grandes medios de comunicación no quieren hablar de esto y el efecto es el que tiene: hay una provincia que fue española, se abandonó y los españoles no sabemos de esto. Y tenemos una implicación muy grande con Palestina porque sabemos que eso existe y eso demuestra que los españoles nos comprometemos con las causas y, si supiese la gente más de a pie lo que pasa en el Sáhara, estaríamos muy volcados, pero hay una campaña muy fuerte para que no se hable de esto.    

También hablas en el libro de la diáspora saharaui, esas generaciones de saharauis que viven en otros países. En España hay una importante población. ¿Qué destacarías de este grupo, de aquella gente que va a vivir una cultura diferente?

Sobre todo me apabulla el grado de preparación que tienen. Han han reinterpretado su forma de militancia. A lo mejor en los 70 y 80 defender el Sáhara o defender a la República Saharaui y era ser un soldado y ahora es ser abogado o ser ingeniero o querer estudiar para ser funcionario de la ONU. Tienen esta cosa de que son gente con unas capacidades extraordinarias y que con un 1% de las oportunidades que han tenido respecto al resto de nosotros hablan muchísimos más idiomas, saben muchísimo más de derecho... 

A mí, una de las personas que más me acompañó en el último viaje para enseñarme un poco la vida más cotidiana de sus familias era un chico de 23 años que hablaba chino, inglés, árabe, por supuesto hasanía... Y que sabía tenía conocimientos de mecánica, de matemáticas, de cine, joder, era apabullante el conocimiento que tienen. Son gente hiper preparada para el mundo y para afrontar desde lugares de poder su situación. Esta cosa que siempre se ha dicho que un padre quiere que su hijo sea médico porque es la forma más rápida de escalar en la clase social, los saharauis tienen interiorizado que hay que estudiar, hay que formarse y el porcentaje de universitarios que tienen es altísimo para las capacidades

A, Tesh Sidi, la diputada saharaui de Más Madrid que escribe el epílogo de tu libro, leer tu texto le recordó que "seguimos existiendo, que resistir no solo es un verbo sino una forma de respirar". Claro, la historia del pueblo saharaui es una historia de resistencia. En los últimos días hemos conocido la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que demuestra cómo cada vez más se acepta la ocupación marroquí. ¿Qué futuro auguras a la lucha del pueblo saharaui?    

"Cuando la diplomacia fracasa, se abren nuevos escenarios"

Una de las cosas en las que me fijé a la hora de escribir el libro fue en no convertirme en el hombre blanco europeo que dice a los saharauis lo que tiene que hacer. Entonces, fui todo el rato queriendo escuchar y no juzgar, no decirles y no hacer juicios de valor en el libro. Al final yo llego a una pequeña conclusión que creo que es la que tiene sobre todo la gente de mi generación que son saharauis: la diplomacia está fracasando. Y cuando la diplomacia fracasa se abren nuevos escenarios. Cada vez es más fácil encontrar a gente joven saharaui que ven con cierto interés o como única salida la lucha armada. Yo no sé lo que va a pasar, pero no puede ser sorprendente que, si la diplomacia sigue fallando sistemáticamente al pueblo saharaui, decidan que no van a estar más tiempo en un campo de refugiados, sin papeles para poder viajar, sin garantías de poder ni siquiera vivir en Argelia... A esta generación que ya ha nacido en un campamento y que va a cumplir 30 años viviendo en un campamento y que no ha conocido otra cosa, no puede sorprendernos que de repente quiera dar el salto a la lucha armada. Creo que cada vez vamos a ver a más gente dentro del movimiento saharaui a favor de pasar a un grado diferente de conflicto, porque la ONU, España, Estados Unidos, Marruecos, Italia, Francia, etcétera están demostrando que no van a apoyar la independencia ni la libertad de los saharauis y no sería de extrañar que tomen la justicia por su cuenta. 

Texto tomado de Público / España. Imagen: Jaime García Morato