Dos pescadores las encontraron en dos
sucesos distintos. Ahora, están siendo estudiadas en dos universidades de
Estados Unidos.
El océano Atlántico, en la costa de
Massachusetts, se convirtió en el escenario de un hallazgo sorprendente: dos
langostas azules, una rareza de la naturaleza con una probabilidad de aparición
de una en dos millones. Los dos ejemplares, con su caparazón de un color
eléctrico, fueron encontrados por un pescador.
El primero de los descubrimientos fue
el de “Neptuno”, una langosta de 7 años y cerca de un kilo de peso, que fue
capturada en julio por Brad Myslinski, capitán de la embarcación Sophia
& Emma, en Salem, según Northeastern Global News. Sin embargo,
cuando el pescador la descubrió, decidió donarla al Centro de Ciencias
Marinas de la Universidad de Northeastern, en la localidad de Nahant.
Allí, estudiantes de secundaria que participaban de un curso de ciencias marinas se encargaron de bautizarla con el nombre de “Neptuno”, en honor al dios romano del mar. Hoy, la langosta es la principal atracción del centro de investigación, donde se exhibe en una piscina táctil.
La razón detrás del asombroso color
es una anomalía genética. El caparazón de estas langostas es azul debido
a que producen en exceso una proteína llamada crustacianina.
Según los expertos, “Neptuno es una langosta americana normal en todos los
aspectos, excepto por su caparazón. Por dentro es igual. Sus partes del cuerpo
son las mismas”. La curiosidad es que, si bien son azules en la naturaleza, si
se cocinaran tomarían el color rojo tradicional.
La segunda langosta
El segundo animal tuvo un
destino similar al de Neptuno, ya que fue entregado al Departamento de
Pesca Marina estatal, que a su vez lo donó a la Escuela de Ciencias Marinas y
Tecnología de la Universidad de Massachusetts Dartmouth.
Ambas langostas ahora se
transformaron en un valioso recurso educativo. Su presencia en los acuarios
universitarios permite a estudiantes y al público en general entender y
apreciar la biodiversidad del océano.
El hallazgo de estos dos ejemplares
no solo destaca una curiosidad biológica, sino que también pone en
discusión el valor de la conservación y la educación. Cada vez que se encuentra
uno de estos raros animales, se brinda la oportunidad de investigar y aprender
sobre la vida marina.
No es la primera vez que se consigue
una langosta azul
En mayo del año pasado también
apareció una langosta de color azul eléctrico, al otro lado del Atlántico. En
la costa de Cornualles, al sudeste del Reino Unido, encontraron otro
ejemplar.
El caso fue parecido al de Neptuno,
ya que cuando unos pescadores estaban en el agua, la identificaron y decidieron
donarla a un acuario local.
El pescador Chris Puckey atrapó
la langosta en su barco, el Katytu, cerca de la localidad de Polperro. Jacquie
Spencer, propietaria de Kitty's Lobster, Crab and Seafood Shack, dijo: “Chris
me suministra langosta con regularidad, y nos quedamos asombrados al ver este
ejemplar en su red. Realmente es un verdadero placer ver una de esas langostas.
¡Un color azul intenso y solo uno entre dos millones!”, dijo la mujer al
medio 20 minutos.
La propietaria del restaurante
explicó por qué decidieron realojar al crustáceo en un acuario local:
“Consideramos devolverlo al mar, pero decidimos que necesitábamos
protegerlo de otro pescador o depredador y la mejor manera de hacerlo era
asegurarle un hogar en un acuario local”.
Tomado de Clarín / Argentina. Foto:
captura YouTube Northeastern.