“Nos escondemos detrás de una mentira que nosotros mismos
hemos forjado”, afirma Tamir Prado, exdirector del Mosad
La presión para exigir el fin de la guerra en Gaza se propaga
en Israel y pasa de las calles a los estamentos de seguridad del país. En pocas
horas, centenares de israelíes que han dirigido y desarrollado sus carreras en
las instituciones militares y de inteligencia del país han sorprendido el
Gobierno de Benjamín Netanyahu con distintas acciones en las que le piden que
ponga fin
a la ofensiva en el enclave y, en las que reclaman al presidente de EE
UU, Donald Trump, que apremie al primer ministro israelí en esa dirección.
La noche del domingo, un grupo de 19 antiguos altos cargos de las agencias de inteligencia, del ejército y de la policía publicaron un vídeo en el que se dirigían al Gobierno. En el comunicado, quienes lideraron las instituciones de seguridad del país, advierten de que Israel “está perdiendo la seguridad y la identidad”, y exigen a Netanyahu que cierre un acuerdo de alto el fuego que libere los rehenes.
En una acción paralela, centenares de antiguos miembros de
los cuerpos de seguridad israelíes han firmado una carta dirigida a Trump en la
que le exhortan a presionar a Netanyahu para poner fin a las operaciones
militares en el enclave. “Hemos conseguido los dos objetivos que se podían
lograr con la fuerza: desmantelar la fuerza militar de Hamás y su [capacidad de
gobernanza]”, alegan. El tercer objetivo “y el más importante”, tal y como
describen el regreso de los cautivos, “solo se puede conseguir mediante un
acuerdo” de tregua con la milicia palestina, defienden.
La publicación de ambos comunicados supone una de las
muestras de oposición a la actuación del Ejecutivo israelí más contundentes
desde el inicio del conflicto a finales de 2023. Además, el paso al frente de
los antiguos dirigentes israelíes llega en un momento en el que las protestas
callejeras en Israel que piden una tregua inminente para liberar los rehenes
atraviesa un nuevo impulso, después de que Hamás y la Yihad Islámica publicaran
varios vídeos en los que se aprecia el declive físico de dos cautivos
israelíes. En el enclave permanecen 50 cautivos, de los cuales se cree que una
veintena siguen con vida.
En el vídeo dirigido a los gobernantes y al público israelí,
los 19 directores retirados de la inteligencia y del ejército alegan que la
guerra en la Franja empezó siendo “defensiva” y que terminó consiguiendo una
“brillante victoria miliar” sobre los enemigos de Israel. Denuncian, sin
embargo, que el conflicto dejó de tener un propósito claro hace tiempo y
alertan de que eso es “una garantía para la derrota”.
“Ha pasado más de un año desde el momento en el que esta
guerra se podría haber terminado con el suficiente éxito operacional”, dice el
antiguo jefe de inteligencia militar, Amos Malka. “Estamos ante el precipicio
de la derrota”, añade Tamir Prado, exdirector del Mosad, la agencia de la
inteligencia israelí en el extranjero. “Lo que el mundo ve hoy es creación
nuestra”, dice en una aparente referencia a la crisis humanitaria que sacude el
enclave: “Nos escondemos detrás de una mentira que nosotros mismos hemos
forjado. Esta mentira se vendió al público israelí, y el mundo ha comprendido
hace mucho tiempo que no refleja la realidad”.
Los participantes del vídeo consideran que la permanencia de
las tropas en Gaza supone un desastre para Israel. Indican que el ejército está
sufriendo bajas y heridos sin que se consigan logros significativos sobre el
terreno y mientras
se lesiona la imagen de Israel en el panorama internacional. También
señalan la Operación Carros de Gedeón, que el ejército empezó en mayo con el
objetivo oficial de ocupar el 75% del territorio, por la ausencia de resultados
concretos.
“Hay momentos que representan una bandera negra en los que
uno debe mantenerse firme y decir: hasta aquí y no más allá”, declara Moshe
Ya’alon, antiguo jefe del ejército. “Ahora mismo, tenemos un Gobierno que los
fanáticos mesiánicos han llevado en una dirección irracional”, dice con
relación a Itamar
Ben Gvir y Bezalel
Smotrich, los ministros declaradamente supremacistas y residentes como
colonos en Cisjordania con quien Netanyahu comparte coalición desde 2022. “Son
una minoría”, le sigue Yoram Cohen, exdirector del Shin Bet, la agencia de
inteligencia doméstica: “Pero el problema es que esa minoría se ha adueñado de
la política”, dice en referencia al campo de los colonos.
Esta medida de presión la impulsan una docena de antiguos
responsables de las agencias de inteligencia del país y tres antiguos jefes del
ejército de Israel. Uno de ellos, Ehud Barak, fue posteriormente primer
ministro durante casi dos años hasta 2001. Todos ellos, manifiestan,
representan “la enorme mayoría de responsables de inteligencia, del ejército y
de la policía” que han existido en el país, y defienden su autoridad a la hora
de asesorar al Ejecutivo sobre estos asuntos: “Cada uno de nosotros hemos participado
en reuniones de gobierno y hemos estado en los procesos de decisión más
sensibles” del país, dice la voz de un narrador. “Juntos, tenemos más de 1.000
años de experiencia en seguridad nacional y en diplomacia”.
Carta a Trump
Pocas horas después de la publicación de ese vídeo,
centenares de exfuncionarios israelíes han hecho pública el viernes una carta
que aseguran haber enviado a Trump. La firman 550 personas que han formado
parte de distintos estamentos de seguridad en Israel, incluyendo el ejército,
la policía, los cuerpos diplomáticos o las agencias de inteligencia en el
ámbito doméstico y en el extranjero.
Los firmantes del documento piden a Trump que haga uso de su
“credibilidad” ante la sociedad israelí para “guiar al primer ministro y su
Gobierno en la dirección correcta”, algo que vinculan con el fin de la guerra,
la devolución de los rehenes “y el fin del sufrimiento”. Afirman que el trabajo
que había que hacer en Gaza está completado, puesto que “Hamás ya no representa
una amenaza estratégica para Israel”, y denuncian que “esta guerra ha dejado de
ser solo una guerra”.
Tanto el vídeo impulsado por los antiguos altos cargos como
la carta participada por centenares de exoficiales comparten el tono, las
razones expuestas, el momento de publicación e incluso alguno de los firmantes,
algo que sugiere que ambas acciones hayan sido coordinadas ante un momento que
sus impulsores perciben como una urgencia.
La guerra en la Franja empezó en octubre de 2023 después de
la ofensiva de Hamás en el sur de Israel. En enero de este año, el Gobierno
israelí y la milicia palestina alcanzaron un
acuerdo de alto el fuego que tenía distintas fases y que debía
desembocar en una paz definitiva, en la liberación de los cautivos y en la
retirada de las tropas israelíes del enclave. El 18 de marzo, las autoridades
israelíes colapsaron la tregua de manera unilateral retomando la ofensiva por
sorpresa. Desde entonces, las posiciones de ambas partes para cerrar una nueva
tregua han sido irreconciliables.
Tomado de El País / España. Imagen: Khames Alrefi (Anadolu /
Getty Images).
