Micro Análisis / Jesús Seguías / Opinión
1. Listo. El Secretario de Estado, Marco Rubio ya lo dijo con
nombre y apellido: “Nicolás Maduro no es el presidente de Venezuela, y es el
jefe del Cártel de los Soles, una organización narcoterrorista acusada de
introducir drogas en los Estados Unidos.”
2. ¿Sabrá el Secretario de Estado que no sólo está acusando a
Nicolás Maduro de un acto gravísimo contra la seguridad interna de los Estados
Unidos sino también al presidente Trump por haber reconocido de hecho a Maduro
como presidente de Venezuela, y de haber autorizado a su enviado especial
Richard Grenell a tener una amistosa y amena reunión con el propio “capo de la
droga” (y a quien puso precio por su cabeza) en su propia “guarida”, o sea, en
su palacio de gobierno?
3. De ser coherente la denuncia del señor Rubio, esa reunión en Miraflores debió servir sólo para darle un ultimátum a Maduro para que abandone el gobierno de inmediato y se entregue a la DEA. Pero no fue eso lo que ocurrió. La Casa Blanca lleva más de medio año visitando oficialmente al “Cartel de los Soles”, o sea, a Maduro y a su equipo. Esas contradicciones abultadas no ayudan al gobierno de los EEUU.
4. Trump y Maduro han pactado un intercambio de prisioneros y
han autorizado a compañías estadounidenses a explotar y exportar petróleo, que
-además de servir a los intereses de los Estados Unidos- también estaría
ayudando al llamado Cártel de los Soles.
5. Si el gobierno venezolano no
obtuviera ningún beneficio, con toda seguridad no
hubiesen permitido las operaciones de Chevron. De hecho, la reciente renovación de la licencia se hizo bajo un
requisito de confidencialidad que mantiene en secreto el contenido del acuerdo ¿Por qué no quieren que la opinión pública lo sepa?
6. Si la denuncia contra el Cartel de los Soles tiene la
misma carga de pruebas que hubo contra Noriega en Panamá (lo cual justificó una
invasión de los marines), entonces al presidente Trump le esperaría un juicio
por haber reconocido tácitamente como presidente a un narcotraficante, y por
haber aprobado negocios con un cartel que está invadiendo a los EEUU con
drogas.
7. Si -por el contrario- la denuncia contra el Cartel de los
Soles tiene la misma carga de pruebas que ha habido contra el Tren de Aragua,
acusado por Marco Rubio de ser “una organización terrorista más peligrosa que
Al Qaeda” (válgame Dios), entonces estamos ante un falso positivo cuyos
verdaderos propósitos aún desconocemos.
8. La segunda hipótesis es la más creíble. Es cuestión hasta
de sentido común. Si los líderes chavistas quieren hacerse millonarios, su
mejor negocio está en el mismo gobierno, y su peor negocio es involucrarse con
las drogas. Si Maduro y Cabello quisieran hacer fortunas, tienen el poder
suficiente para lograrlo sin apelar a las drogas, y mucho menos copando el
mercado de los EEUU. Ni brutos ni pendejos son.
9. Es altamente probable que en Venezuela haya militares
involucrados con el narcotráfico, pero de allí a afirmar que Nicolás Maduro es
el sustituto de Pablo Escobar es sin duda una ligereza que no conduce a ningún
lado.
10. He valorado mucho tres declaraciones sensatas
de Marco Rubio, y coincido con él:
- Cuando se va a negociar, no podemos llegar insultando a la
otra parte.
- Los Estados Unidos no pueden andar por el mundo derrocando
gobiernos.
- Los “marines” no irán a Venezuela.
11. Si ésta es una posición de principios en política
exterior ¿por qué no se le habla claro a los venezolanos? ¿Por qué seguir
creando falsas expectativas? ¿O es que estamos al borde de otra aventura
irresponsable, parecida a la del interinato de Guaidó en 2019 y que dejó en
ridículo a la Casa Blanca, poniendo además en peligro los intereses de los
Estados Unidos?
12. Es cuestión de poco tiempo para que el señor Rubio se dé
cuenta que ha estado escuchando a las personas equivocadas, y que la solución
al caso Venezuela exige otro análisis y otra perspectiva.
31 de Julio 2025
@JesusSeguias
