Por Luis Fuenmayor Toro*
Me decía recientemente un profesor universitario amigo, ya jubilado, después de una carrera académica y profesional excelente, de enseñanza, investigaciones, descubrimientos y publicaciones numerosas y bien calificadas internacionalmente, que había terminado viviendo como *pobre de solemnidad*, sin poder siquiera comprar las medicinas que requería, aunque, me aclara, que jamás pensó vivir como millonario, pues ésa no había sido la meta de su vida. Simplemente me relataba, más que quejarse, de lo que estas dos y media décadas de gobierno supuestamente "socialista", habían significado para la docencia, investigación y extensión universitarias, para no entrar en la denuncia de la situación de docentes y estudiantes en los niveles anteriores al universitario.
Otra
profesora, esta vez de una universidad privada, me explicaba cómo en Italia,
ella conoció algo del socialismo que sí beneficiaba al pueblo. Me refirió cómo
a los pacientes, que debían someterse a diálisis, los buscaban en sus casas,
los llevaban a los sitios de diálisis, los dializaban sin demora ninguna, les
daban desayuno, les entregaban los medicamentos que requerían y los retornaban
a sus hogares. Y recalcó: “No los hacen sufrir más de lo que ya están
sufriendo”. Son ancianos ya jubilados o pensionados, luego de décadas de
trabajo y de contribuciones de sus sueldos al seguro social. En Venezuela, le
dije, el “socialismo” es una mentira mantenida por el gobierno y quienes se les
oponen antagónicamente.
*Venezuela,
como el mundo entero, es capitalista.* Siempre lo ha sido y no ha dejado nunca
de serlo. Sólo tenemos que saber que hemos vivido en los últimos 100 años de la
renta petrolera, una condición si se quiere feudal, para entender que no
tenemos nada de socialista, aunque el desvarío de algunos les haya hecho hablar
del _socialismo rentista_ y a otros de _socialismo de mercado_. Y esto no lo
cambió Chávez, ni lo ha hecho Maduro, quien por el contrario ha establecido una
relación con el imperialismo estadounidense de mayor dependencia que la de Juan
Vicente Gómez.
China,
primera potencia económica mundial, gobernada por el Partido Comunista chino,
es un país también capitalista.
Digo lo que
son, no lo que el discurso gubernamental dice que son o serán. Maduro tiene
años prometiendo la construcción de una *Venezuela potencia*, con una veintena
de motores, pero sin gasolina, y nada de lo prometido ha ocurrido. Todo lo
contrario. Hoy vivimos, como lo dicen claramente los dos profesores
mencionados, en un país miserable: de desempleados o con empleos precarios, a
quienes se quiere convertir por la vía del lenguaje en “emprendedores”, suerte
de nuevos empresarios desconocidos, que elaboran productos de alta tecnología:
empanadas, tequeñones, perros calientes, pastelitos, hamburguesas, pañales de
periódicos para perros y así… O de empresarios del comercio móvil, que antes
llamábamos buhoneros.
*El salario
dejó de existir. Incluso desaparecieron la categoría salario y la cambiaron por
la del ingreso mínimo vital, algo exageradamente "socialista".* Y
acabaron con las prestaciones, el fideicomiso de sus intereses, la seguridad
social, los sindicatos, las contrataciones colectivas. Los empleados públicos
no pueden ir a sus trabajos porque el sueldo que reciben no les alcanza ni para
el pago del transporte.
Las bolsas
de víveres que reparten consagran las diferencias entre los trabajadores. No
son iguales las de la Asamblea Nacional, TSJ, CNE, BCV, que las que reciben los
empleados de otras dependencias o las que llegan a Los Chaguaramos u otros
barrios caraqueños o de otras ciudades. Y obedecen más a un negocio entre
quienes se las venden al gobierno y los funcionarios que las distribuyen, que a
las necesidades de un programa social real claramente normado, ejecutado y
supervisado. Son un negocio que se extiende hasta los importadores de
alimentos, pues el contenido de las bolsas no es producto del “compre
venezolano”, que he comenzado de nuevo a oír como si se tratara de una
ingeniosa idea del "socialismo" chavecista. Los jóvenes que sólo han
conocido los terribles gobiernos de los últimos 25 años, deben saber que no han
inventado nada: *desde la represión hasta la demagogia, pasando por la
corrupción y sus ingeniosas ideas "revolucionarias", ya habían
existido en el país*.
La
gratuidad de la enseñanza, la atención universal de salud sin pago, el control
de endemias y epidemias, las vacunaciones, la venta libre de gasolina, el
suministro de gas doméstico con bombonas y tuberías, la electrificación hasta
de los más pequeños caseríos, el agua domiciliaria por tubería, la telefonía
fija, la recolección de basuras, el ingreso equitativo a las universidades, la
libertad de expresión y de protesta, el voto democrático, todos existieron y
funcionaron. Hoy, ninguno lo hace.
*Exrector de la Universidad Central
de Venezuela.
