Por Pedro Mosqueda* / Opinión
Gabriel García Márquez comentaba
con frecuencia que le gustaba más la música que la literatura, hasta el punto
que no escribía con música de fondo, porque le prestaba más atención a ésta que
a lo que escribía. Su hobby preferido entonces lo ejercitaba siempre con sus
amigos íntimos. No exagero, decía,..."lo único mejor que la música, es
hablar de la música".
Los españoles y los venezolanos podemos decir casi lo mismo: lo único que nos regresa a la vida es la música. A comienzos del siglo XX desgastados por la primera guerra mundial y ya terminando el conflicto, una nueva calamidad los agobia: la mal llamada gripe española; nombre asociado a una zarzuela que hizo famosa la canción, "Soldados de Nápoles", que competía en fama con aquella pandemia. Han transcurrido 100 años y está nueva España que como todo el planeta sufrió el Coronavirus; se arropó con la canción "Resistiré"; ya popularizada en otros tiempos por el grupo "Dúo Dinámico", que casi retirados regresan exitosamente con ella a finales de los 80 del siglo pasado y hay que decirlo ha sido versionada por muchos artistas y popularizada por Almodóvar y sus principiantes chicos y chicas Almodóvar en Atame (1990).
Hasta aquí el cuento va redondito,
pero quedaría incompleto sin Carlos Toro su autor, un licenciado en Ciencias
Políticas con una cabeza bien amueblada y un padre Carlos Toro Gallego, cuya
épica le sirvió de inspiración y sumariamente lo más aproximado a la verdad es
esto: fue encarcelado varias veces por el franquismo y al final un delator certifica
que es un hombre clave para los republicanos. Finalmente condenado y ejecutado
en 1947. De manera que las estrofas de la canción es el homenaje de un hijo
para el padre mártir cuya vida transcurrió simultáneamente con la cárcel y
aquella larga pandemia.
"Cuando pierda todas las
partidas/Cuando duerma con la soledad/Cuando sienta miedo del
silencio"/Cuando cuesta mantenerse en pie/Cuando se revelen los
recuerdos/Y me pongan contra la pared/"Resistiré para seguir
viviendo/Soportaré los golpes y jamás me rendiré/ Y aunque los sueños se me
rompan en pedazos/Resistiré, Resistiré.
Hago este largo relato, a riesgo de
perder el hilo, pensando en los miles de presos políticos venezolanos, que de
manera arbitraria el gobierno ha secuestrado y aislado en las peores
condiciones. Para muestra un botón: "Siento que ya no puedo más y que me
quedo sin fuerzas, sin ganas de vivir ¿Para qué? (...) prefiero morir que vivir
así". Es la carta de Mariana González, de 16 años años, recluida durante
cuatro meses en el comando de la policía de Tocuyito, estado Carabobo.
Mariana ya salió; continúan en esos
infiernos alrededor de 2000 compatriotas resistiendo para seguir viviendo.
Porque ha "llegado el momento de que el miedo nos tenga miedo" y
reconocer a nuestros mártires que le perdieron miedo al miedo. Y cantar junto a
ellos RESISTIRÉ. Quién quita que desde allá arriba, el Gabo, amante de la
música y de las causas justas nos eche una manita.
Nos vemos por ahí.
*Intelectual y dirigente político del estado Aragua.
