Por Douglas Zabala*
San Benito de Palermo, conocido como
el Santo Negro, nació en San Fratello, Sicilia, en 1526. Hijo de esclavos
africanos liberados, Benito fue un hombre de gran humildad y dedicación a Dios.
Ingresó en la Orden de los Frailes Menores y vivió en el convento de Santa
María de Jesús en Palermo. Su vida estuvo marcada por la penitencia, la oración
y la caridad. San Benito fue canonizado en 1807 por el Papa Pío VII, siendo
reconocido por sus milagros y su devoción a los pobres y enfermos.
Aquí en Maracaibo en la calle Delgado de Santa Lucía, veneramos a Benito de Palermo, cuyo hogar se ha convertido en un centro de adoración desde 1903. La historia cuenta que una señora se mudó al Barrio llevando consigo una pequeña imagen de San Benito, de apenas 30 centímetros de alto. Su vecina, María Chiquinquirá Chaparro, al ver al Santo Bendito, le pidió que le permitiera vivir a sus hijos, porque ya que había perdido tres, poco después de nacer. La promesa consistía en que la señora Chaparro, junto a los vecinos, construiría una pequeña Iglesia en su honor.
Desde entonces, la devoción a San
Benito ha crecido como la verdolaga. La tradición de sacar a pasear al Santo
por toda Santa Lucía al son de tambores y cantos, se ha mantenido viva,
transformándose en una celebración comunitaria llena de fe y esperanza.
La devoción a San Benito en Santa
Lucía es un testimonio de la fe inquebrantable de sus seguidores. Su figura es
asumida como Santo por su vida ejemplar de servicio y entrega a Dios. La
historia de la señora Chaparro y la construcción de la pequeña Iglesia en su
honor, reflejan cómo la fe puede transformar comunidades y dar esperanza en
tiempos difíciles.
Hoy, más que nunca, San Benito de
Palermo sigue siendo un símbolo de esperanza y fe para todos los parroquianos.
Su tradición no solo mantiene viva la memoria de un hombre Santo, sino que
también une a la comunidad en un acto de devoción y celebración, recordándonos
que la fe y la esperanza son fuerzas poderosas que pueden transformar nuestras
vidas.
“Yo vengo del Empedrao, de bailar a
San Benito, con dos golpes de jalao y otros dos del arrequinto”.
*Intelectual y político zuliano.
