Las elecciones presidenciales en Estados Unidos podrían
impactar significativamente en América Latina. La migración, las relaciones
económicas, la estabilidad y el medioambiente son algunos de los focos.
La región se enfrenta a desafíos como poner freno a la
desigualdad económica y social y mitigar los efectos del cambio climático.
El gobierno de Estados Unidos que resulte electo el 5 de noviembre de 2024
podría influir en algunos asuntos, ya que América Latina tiene
lazos profundos con EE. UU. en términos de comercio, migración, y seguridad.
¿Cuál será el escenario si ganara Donald Trump, y
cuál si ganara Kamala
Harris?
Comercio
"Tradicionalmente, el liberalismo de los gobiernos republicanos, contrapuesto al proteccionismo de los demócratas, no ha repercutido de forma negativa en América Latina”, dice a DW Matías López, académico en la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, de Chile. "Pero eso ha cambiado”, agrega, "ya que Trump es un nativista y un proteccionista, y dice que va a imponer tarifas a las importaciones, por ejemplo, bajo el lema de 'America First'". Más allá de eso, señala, se trataría de un gobierno potencialmente inestable e imprevisible, lo cual "siempre es malo para los negocios”.
"En 2026 habrá una revisión del T-MEC, y si ganara,
Trump intentaría endurecer todavía más las concesiones que había logrado al
renegociar el TLCAN" con México y Canadá, explica a DW Leandro
Morgenfeld, especialista en Historia Económica, de la Universidad de Buenos
Aires. Piensa que Trump impulsaría "una mayor concentración y una
relocalización de la producción en suelo estadounidense, cosa que no logró
hacer antes”.
Si la ganadora fuera Kamala Harris, "dado que los
acuerdos alentados por Barack Obama fracasaron por resistencias internas en
Estados Unidos, no creo que haya avances. Vivimos en un mundo cada vez más
intervencionista, con áreas económicas más protegidas en cuanto a políticas que
apoyan las reformas sociales y económicas”. Los progresos hechos por Biden en
esa área son insuficientes, destaca el investigador del CONICET.
Migración
"Si ganara Trump, veríamos medidas más radicales, vetos
de entrada a algunos inmigrantes, como en su primera administración.
Y Trump ha prometido incluso una serie de deportaciones masivas”, explica
Renata Segura, directora para América Latina y el Caribe del think tank International
Crisis Group, en entrevista con DW.
Aunque el gobierno de Biden ya ha tomado medidas bastante más
duras que, por ejemplo, Barack Obama, "creemos que Trump pondría mucha más
presión sobre México y otros países de la región, y sobre las personas que ya
viven en Estados Unidos y están en procesos de asilo, o sencillamente
indocumentados”.
Trump también podría frenar procesos de legalización
iniciados por Biden y podría colaborar con el nuevo gobierno de Panamá para
frenar la migración a través del Darién, explica.
Si Kamala Harris saliera vencedora en estos comicios,
"no creo que veamos un cambio muy sustancial en la política de inmigración
de lo que hemos visto durante la administración de Biden”, afirma Renata
Segura. No habría medidas draconianas y "Harris trataría de seguir
legalizando a los 'Dreamers', algo que Trump no estaría interesado
en hacer".
Combate al narcotráfico, seguridad y salud
"Gane quien gane, la administración mexicana de Claudia Sheinbaum va
a recibir muchas presiones para tratar de frenar la corrupción de funcionarios
de alto nivel y controlar el flujo de narcóticos desde México a Estados
Unidos”, dice Renata Segura. Pero es muy improbable que Harris ordene algún
tipo de intervención militar.
En cambio, "sí es muy probable que una administración
republicana trate de llevar fuerzas de seguridad a México”. La mayor
preocupación de Estados Unidos es tratar de frenar la entrada de fentanilo.
Puede que una administración Harris tenga "una política más suave, de
legalización, o de regularización del mercado de la droga, o que trate de
reducir la militarización”, añade Segura.
En cuanto a seguridad, "es de prever que la política de
Harris sea muy similar a la de Obama, que no fue exactamente muy amigable hacia
los gobiernos latinoamericanos”, resalta Matías López. "No olvidemos
Wikileaks, o las escuchas a Dilma Rousseff”, subraya.
"En el primer mandato de Trump hubo un fortalecimiento
de las fuerzas de seguridad”, recuerda Morgenfeld. Y el enfoque de Trump es
militarista en lugar de centrarse en la salud pública, con presupuestos de
salud fuertemente recortados. Y recuerda el retroceso en el tema
del aborto que aprobó la Corte Suprema de EE. UU. con jueces
ultraconservadores que Trump nominó. Kamala Harris no lograría revertir eso
porque no cuenta con los votos necesarios, al menos en el Senado, explica.
Estabilidad política y democracia
"Es bastante claro que la elección de Trump representa
un riesgo mayor a la estabilidad democrática, no solo de Estados Unidos, sino
de la región, porque pretende ser un líder autoritario, y está aliado con
líderes autoritarios fuera de EE. UU. ", señala Matías López, que
investigó la supervivencia democrática en contextos de alta desigualdad.
No hay que olvidar que "Trump intentó dar un golpe de Estado el 6 de enero
de 2021, y que es amigo de Bolsonaro, que también lo intentó en Brasil en
2023”. Una victoria de Trump traería riesgos importantes para la estabilidad
democrática dentro de Estados Unidos y para América Latina, advierte el
experto.
"Trump no ha demostrado prácticamente ningún interés en
promover la democracia o intervenir en crisis diplomáticas”, dice Renata
Segura, autora de trabajos sobre prevención de conflictos. Pronostica que con
Trump habría "un retiro de aún mayor de EE. UU. de los espacios
democráticos en América Latina”. Aunque Biden ha tratado de volver a llenarlos,
China y Rusia empezaron a ocupar esos espacios, explica.
Leandro Morgenfeld, investigador de las relaciones EE.
UU.-América Latina, destaca que "muchos creían que Biden volvería a la
política de apertura de Obama con respecto a Cuba, pero no lo hizo. Solo dio de
baja algunas de las nuevas sanciones que había aplicado Donald Trump contra
Cuba, pero no continuó en la senda de Obama”. Eso podría seguir así con Kamala
Harris. En cuanto a Venezuela, "se levantaron algunas sanciones a
Venezuela por la necesidad de petróleo que tiene Estados Unidos de cara a los
conflictos en Europa y Medio Oriente".
Medidas para frenar el cambio climático
En cuanto a medidas para frenar el cambio climático, o
mitigar sus consecuencias, "Trump es un negacionista del cambio climático,
con todo lo que eso representa”, dice Matías López. Aunque "Kamala Harris
tampoco está en contra de la fracturación hidráulica o fracking para
la extracción de gas, por ejemplo, en Pensilvania, un estado bisagra",
completa.
"A diferencia de Trump, los demócratas plantean la
necesidad de participar en acuerdos multilaterales para establecer políticas a
fin de mitigar el cambio climático, que Trump niega", señala Leandro
Morgenfeld.
"Harris ha manifestado la necesidad de que toda la
región combata el cambio climático, y que se defienda la selva del Amazonas”,
concluye Renata Segura. "Habría una diferencia radical entre Harris, que
hace del cambio climático parte central de su campaña, y Trump, que niega el cambio
climático por completo”.
(ers) Tomado de D.W. / Alemania. Imagen. IOM
