"Estuve tres años sumergido en un pantano de desolación" / "Donde más daño hace la falta de educación es en quienes nos gobiernan" / "Hoy es más fácil sobrevivir al cáncer que sucumbir a él" / "Es absurdo intentar curar el envejecimiento con edición genética o con reprogramación celular" / "La solidaridad, la empatía, el altruismo son elixires de la longevidad, y no se compran en una farmacia".
Cuenta Carlos
López Otín (Sabiñánigo, España, 1958) que ha estado más de dos años en un
"silencio social absoluto". Ese silencio prolongado le ha valido para
escribir alguno de los artículos científicos "más importantes" de su
vida y un libro, La levedad de las libélulas (Paidós), que estos
días presenta en Madrid. Lo escribió en París, ciudad a la que se trasladó a
vivir por un tiempo y donde entendió que el silencio es
"la armonía y la sabiduría del cuerpo". Allí, asegura,
aprendió también a aceptar la imperfección, "e incluso a admirarla".
Tomado de El Español.
