Por Nelson Acosta Espinosa* / Opinión **
La historia, siempre
generosa, ofrece ejemplos de conductas honorables que han enfrentado la
adversidad y la inequidad; ella (la historia) ubica estas acciones en el
sitial donde confluyen los que han sabido encarar estas circunstancias.
Esta breve reflexión
viene a cuento al leer, nuevamente, referencias sobre el caso del capitán
del ejército francés Alfred Dreyfus (1894) acusado falsamente de traición por
el establecimiento militar de la época.
Su defensa pública fué
asumida por el escritor Emile Zola. Su célebre carta abierta YO ACUSO (
Je Accuse), dirigida al Presidente Francés Félix Fauré, fué un alegato
valiente, en el cual Émile Zola defendió al acusado y expresó su
compromiso, sin cortapisas, con la verdad y la justicia. Ejemplo de
responsabilidad que debe asumir todo intelectual comprometido con esos
valores morales y éticos.
A esta altura del texto, voy a posar la mirada brevemente sobre la realidad de nuestro país.
Sin duda, en el
diario devenir, enfrentamos tiempos difíciles y complicados. Sin embargo,
a pesar de estas contrariedades sectores de la colectividad
política han sabido enfrentar estas circunstancias con reciedumbre.
No tengo dudas. Nuestra añeja cultura política aún conserva reservas de
naturaleza democratica. Y, desde luego, estos "ahorros"
discursivos ejercen el rol de guardia o custodia de los rasgos liberales
todavía vigentes en nuestro diario ejercicio político. Sin reservas me atrevo
postular la tarea que tiene por delante la oposición democractica. No es otra
que asumir con fuerza y transparencia el discurso liberal o republicano como
punto de partida para la inevitable construcción de una nueva opción social y
política para el país.
Deseo subrayar que
nuestra convulsa vida política arroja remedos que recuerdan el célebre caso que
mencioné anteriormente: condenan a inocentes, absuelven a culpables.
Esta distorsión
se inscribe en la vocación autoritaria que practican desde el poder
los chavistas -maduritas.
Los demócratas estamos
en la obligación de no desmayar y estar atentos a las nuevas propuestas qué
marquen distancia definitiva con los actores de la vieja y moribunda
repúblicas del pasado.
En la actualidad una
exigencia resalta por su urgencia: desterrar la nefasta práctica gubernamental
de condenar a los inocentes (particularmente a los jóvenes) y
absolver a los culpables (miembros de los cuerpos represivos).
Puede parecer ingenua
esta solicitud. Sin embargo hay qué insistir. Esta demanda constituye un
capítulo sustantivo de la agenda política de la oposición democractica.
Finalmente una última
referencia al caso Dreyfus. Este episodio evidenció que cuando el combate
es justo la perseverancia da sus frutos.
No perder nunca la
voluntad de lucha.
*Profesor de la
Universidad de Carabobo.
** Las opiniones
contenidas en este artículo son de la exclusiva responsabilidad del autor.
