Por Simón García
En una situación rodeada de incertidumbres, la principal
corriente opositora renuncia a su misión de orientación política y pide a cada
quien que decida su conducta frente al referendo.
La líder más prominente de la oposición renuncia a ejercer la
influencia que tiene en el país y se abstiene, hasta ahora, de informar su
opinión. Alude a él con frases que parecen fijar una posición sin decirla,
desaprovechando la ocasión para suministrar información y argumentos al país
que puede oponerse al referendo porque el gobierno lo convoca unilateralmente y
con descarado propósito de aprovechamiento.
Sectores opositores, que no participaron en las primarias, comparten el propósito de votar cinco veces Si, para asegurar una respuesta contundente del país y manejar el tema como asunto de Estado. Acertada o no, es una orientación precisa que se conecta con la mitad de la población decidida a votar.
Hay que votar para respaldar los derechos de Venezuela en el
Esequibo y para ofrecer a los ciudadanos de a pié una opción diferente a la
conducta del gobierno de usar el referendo para dividir a los venezolanos,
crear una falsa polarización y tratar de recuperar los apoyos que ha perdido en
los sectores populares.
Las fuerzas de cambio no deberían reproducir la posición
oficialista de ver el referendo en blanco o negro y en consecuencia votar en
bloque.
Estamos a tiempo para exigir modificaciones en las
preguntas y crear una instancia de expertos que fundamente la posición de
Venezuela. También, si lo anterior no ocurre, para debatir la
conveniencia de una diferenciación que refuerce la defensa de la nación
venezolana en todas las instancias políticas, diplomáticas y jurídicas donde
deba hacerlo.
La respuesta a la pregunta 3 es un punto para evitar que las
posiciones hasta ahora existentes se reduzcan a un choque de trenes. Hay que
crear una opción que una al país dividido entre participar o no y crear una
tercera opción que permita votar sin suscribir la manipulación oficialista Se
debe defender a la nación abriendo entre todos los ciudadanos una propuesta de
acuerdos tan importante como la de Barbados o México.
La Plataforma Unitaria, al transferir la responsabilidad a la
conciencia personal de cada uno, permite promover la conciencia social
desde abajo, al margen de la orientación de los partidos y con una
conciencia de país que se rebele a aceptar que la disyuntiva es ir o no a
votar.
Hay que votar y hacerlo bien, Esa participación es propia de
la democracia que necesitamos y ocasión para definir un consenso de Venezuela
frente a las posiciones cada vez más hostiles de Guyana.
Hay que votar porque la indignación no es útil si no se
traduce en acordar un marco estratégico para defender al país, ante la Corte
Internacional de Justicia y en toda instancia política y diplomática, de las
amenaza de despojos inadmisibles de territorio y de la salida al
Atlántico.
Si la minoría en el poder se pone nuevamente de espaldas al
interés de Venezuela estará contribuyendo a acelerar su deslegitimación, ya
muy vulnerada por la crisis económica y social.
La orfandad política obliga a empoderar a los ciudadanos y a
fortalecer a la sociedad civil sin prédicas anti partidistas.
