Por RAFAEL BLANCO / Opinión
Uno de los grandes retos de
Venezuela es lograr la nulidad del Laudo Arbitral de Paris, al que tenemos más
de 60 años denunciando como irritó. No existe la menor duda que el lugar
apropiado para tal fin es la Corte Internacional de Justicia, y todos estamos
contestes en ello, pero en torno a la probable decisión de esa Corte existe un
corolario de situaciones conexas que nos sugieren la pertinencia de valorar
algunos elementos extras a la ecuación de nuestro reclamo y además enfrentarlas
en un marco de una gran unión nacional.
El primer elemento que debe atender el Gobierno Nacional es la conformación de nuestros asesores en la Corte puesto que la actual solo ofrece una representación parcial del país. Se trata de un verdadero llamado a la unión nacional, donde las academias , los sectores políticos , e incluso expertos abogados internacionalistas quienes de una u otra forma han participado en el pasado de este tema , debatan y construyan una estrategia sólida , que dé al estado herramienta para la defensa integral del territorio en cualquier escenario
Un segundo elemento a considerar es
la gravitación del Presidente de la Exxonmobil, Rex Tillerton, sobre los
eventos referidos al conflicto Esequibo al incidir sobre Ban Ki-moon
exsecretario general de las Naciones Unidas, para que diera por terminadas las
gestiones de buen oficiante y luego en Antonio Guterres actual Secretario
General para que enviara el Reclamo Esequibo a la Corte Internacional de
Justicia, y todo ello pasando por alto el Acuerdo de Ginebra, que propende a la
solución negociada entre los querellantes. Es evidente que su pública y
poco disimulada intervención responde a que considera ese escenario de la
Corte más proclive a los intereses de la Exxonmobil, debido a que una de
las magistradas es precisamente exdirectora de la transnacional que
representa.
Un tercer elemento lo constituye el
desinterés de la opinión pública venezolana en un asunto que por negligencia e
incompetencia del gobierno lleva 23 años en el congelador, salvo cuando
el Presidente Chávez en su condición de Jefe de Estado autorizó el uso
discrecional de la zona reclamada en beneficio de la población guyanesa,
dejando en el inconsciente venezolano la sensación de pérdida del reclamo.
Un cuarto elemento tiene que ver
con los aliados que nos acompañan en la recuperación de nuestro
territorio. Nuestro principal aliado por más de 100 años, cuando el
Imperio Inglés máxima potencia de la época quería apropiarse de nuestra salida
al Atlántico y de nuestra desembocadura del Orinoco como vía fluvial hasta el
corazón de Suramérica, los EEUU, ahora están del lado de sus propios intereses
representados en la Exxonmobil-. El otro aliado Brasil desarrolla ejercicios
militares junto a Guyana y nosotros simples espectadores. Maduro debe ser claro
ante el país y definirnos el rol de Cuba. Ya basta el subsidio a estos
adversarios y a los del Caricom. Si tenemos un enemigo adentro debemos echarlo
y restringirlo a lo diplomático.
Un quinto elemento a considerar es
que al someternos a esa Corte y ser el fallo contrario, bien podrían
considerarse facultados para hacer delimitación judicial de frontera marítima,
de hecho, esa Corte Internacional ya se pronunció en un reclamo de Guyana a
Trinidad y Tobago y le asignaron Fronteras marinas y submarinas, ignorando
nuestra plataforma continental y mares. No sea cosa, que al someternos a tal
arbitrio, con tales jueces, otra delimitación marítima pendiente como con
Colombia se actualice y terminemos perdiendo gran parte del Golfo de Venezuela
a causa de sentencia análoga.
Desde Carabobo reivindicamos esa
Gran Unión Nacional más allá de los intereses del gobierno y de los opositores
para atender este tema de estado que determinantemente afectara el futuro de
nuestra nación.
Saludos
Ig: @rafaelnegroblanco
X: @rnegroblanco
