A nueve años de su
fallecimiento, aún quedan muchas cosas por descubrir sobre la vida del autor.
El 17 de abril de 2014, el reconocido
escritor colombiano Gabriel García Márquez falleció en la capital mexicana a la
edad de 87 años.
Gabo, como también le decían, hipnotizó al mundo con sus
historias y redefinió el mapa de la literatura latinoamericana.
Según contó a los amigos, necesitaba una flor amarilla en su
escritorio para trabajar, porque era muy supersticioso.
Por esa misma razón, recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1982, vestido con un liquiliqui, traje típico de los llanos colombianos y venezolanos.
En vida escribió sus libros de forma lenta, pues sostenía que
las ideas eran como el vino y mejoraban con el tiempo.
Tardó 18 años para terminar Cien años de soledad, 17 para la
elaboración de El otoño del patriarca y casi tres décadas para concluir Crónica
de una muerte anunciada.
Entre sus múltiples vivencias personales siempre decía que
después de terminar Cien años de Soledad no tenía suficiente dinero para enviar
el manuscrito completo a la editorial y por eso solo remitió la mitad.
Cuando aceptaron su solicitud de publicación, el autor
descubrió que de forma equivocada envió los apuntes del segundo fragmento del
libro.
También agregó vivencias personales a sus creaciones. Por
ejemplo, para El coronel no tiene quién le escriba tomó inspiración en sus
propias penurias económicas.
Mientras, los obstáculos enfrentados por los padres de García
Márquez inspiraron la escritura de la novela El amor en los tiempos del cólera.
Además de esas anécdotas, muchos dicen que gracias a su
compañía los autores de un intento de atentado contra el líder de la Revolución
Cubana, Fidel Castro, abortaron la misión.
A lo largo de su vida mantuvo una relación cercana con el
cine y escribió guiones para películas y cortometrajes.
Hizo de jurado en 1982 en el Festival de Cannes, pero
prometió que Cien años de soledad jamás aparecería como una película porque
“perdería su esencia”.
Sin embargo, quienes se pregunten cómo sería una versión
audiovisual de esa novela están muy cerca de saber la respuesta, pues la
plataforma Netflix prepara una serie basada en ella.
Queda desear que esta propuesta satisfaga las exigencias del
público enamorado de la literatura, algo posible si el audiovisual atrapa, al
menos en parte, el universo fascinante garcíamarqueano.
Tomado de SANA / Siria.
